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 EL SECRETO DEL A.R.A SALTA

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MensajeTema: EL SECRETO DEL A.R.A SALTA   Dom 13 Ene 2013 - 23:58

EL SECRETO DEL A.R.A SALTA
Por Jorge Rafael Bóveda




El contenido de este artículo se basa en varias entrevistas realizadas por el autor al ex-Comandante del ARA Salta en el mes de julio de 2001 y en los documentos personales inéditos del citado oficial.


Jorge Rafael Bóveda es abogado, graduado en la Universidad de Buenos Aires y autor de numerosos trabajos de historia naval argentina, entre los que se destacan sus trabajos vinculados al conflicto del Atlántico Sur.

Boletín del Centro Naval
Número 833
MAY / AGO 2012


El 2 de abril de 1982 el ARA Salta (S-31), uno de los dos submarinos de origen alemán clase 209 (1) con que contaba la
Armada Argentina —y el que en teoría estaba en mejores condiciones operativas—, se encontraba en puerto Madryn
haciendo pruebas de calibración de su telémetro acústico pasivo (2) con la colaboración de algunos técnicos franceses de la firma que había diseñado el equipo. A poco de conocida la noticia del desembarco argentino en Malvinas, los franceses regresaron a su país sin concluir los trabajos (3). La Fuerza de Submarinos pasó entonces a depender en forma directa
del Comandante de Operaciones Navales (Vicealmirante Juan José Lombardo), debiendo el Comandante de la dicha Fuerza (COFUERSUB) y su Estado Mayor trasladarse a la Base Naval de Puerto Belgrano (BNPB)(4).

(1)El otro era el ARA San Luis (S-32). Capitán de Fragata Fernando M. Azcueta.

(2)Dispositivo que le permite al submarino escuchar o buscar un blanco sin emitir.

(3)con el Capitán de Navío (RE) Jorge Ernesto Papa del /03/2001 ex-Jefe de logística de la Fuerza de Submarinos durante el
conflicto de 1982.

(4)Entrevista del autor con el Vicealmirante (RE) J.J. Lombardo del 6 de julio de 2000.


Durante las pruebas realizadas, luego de un prolongado período en dique seco por razones de mantenimiento, se advirtió que el submarino hacía ruidos de cierta intensidad mientras navegaba en superficie y en inmersión, que lo convertirían en presa fácil de los destructores y helicópteros antisubmarinos enemigos. No se conocía entonces con exactitud el origen de tales ruidos. El COFUERSUB decidió que el buque fuera sometido a una revisión completa en dique seco antes de zarpar en patrulla de guerra. Fue durante este período que su Comandante debió ser relevado por problemas de salud. Ello impidió que el buque completara su período de alistamiento y pruebas en el mar. El relevo del Comandante de la unidad a pocos días de iniciado el conflicto con Inglaterra incidió negativamente en la moral de la plana mayor y tripulación del buque.

El Vicealmirante Juan José Lombardo (5), un veterano oficial de submarinos, y el entonces COFUERSUB (Capitán de Navío Eulogio Moya Latrubesse) se abocaron a la búsqueda urgente de un reemplazante que pudiera alistar el buque para su rápido despliegue a la zona de operaciones (6). La elección recayó en el Capitán de Fragata Roberto F. Salinas, a la sazón edecán naval del Presidente de la República (7). Este oficial había egresado en el segundo lugar de su promoción de la Escuela Naval Militar, era ex-Comandante del ARA Salta y le precedía una reputación de submarinista experimentado con una intachable foja de servicios.

(5) Graduado en 1966 del Prospective Commanding Officers Course (Curso de Capacitación para futuros Comandantes de submarinos) en New London, Connecticut, EE.UU.

(6) Entrevista antes mencionada con el Vicealmirante (RE) J.J. Lombardo.

(7) El Capitán Salinas se desempeñó como edecán naval de los presidentes Roberto E. Viola, Leopoldo F. Galtieri y Reynaldo A. Bignone. Fue él quién atendió el famoso llamado que el Presidente Ronald Reagan le hizo al General Galtieri con el objeto de evitar el conflicto armado entre ambos países.


El 13 de abril de 1982 el Capitán Salinas recibió una comunicación del Director general de personal Naval (DgpN) ordenándole hacerse cargo del “comando accidental” del ARA Salta (9), para lo cual debía presentarse en el término de 24 horas en la BNpB. La noticia lo sobresaltó pues hacía poco más de dos años que no ejercía el comando de un submarino clase Salta, desconocía por completo el estado de adiestramiento de la nueva dotación y la situación operativa de la unidad. Para agravar aún más las cosas, la Fuerza de Submarinos argentina no sólo carecía de experiencia de combate, sino que desconocía también la capacidad antisubmarina desplegada por el enemigo, dado que Inglaterra no constituía una hipótesis de conflicto para la Argentina. por esa misma razón no habría habido una doctrina de ataque preestablecida por la Armada para hacer frente a la flota inglesa. En ese contexto no cabía otra alternativa que improvisar sobre la marcha y esperar lo mejor.

Al día siguiente se presentó ante el COFUERSUB para asumir su nuevo comando, pero se le informó que no podría hacerlo hasta el 17 de abril, pues el buque acababa de salir de dique seco y estaba siendo sometido a una prueba de ruidos en aguas de El Rincón (10) bajo el mando del segundo, Capitán de Corbeta Esteban J. Arata. Este oficial se había desempeñado como subdirector de la Escuela de Submarinos en Mar del Plata cuando Salinas ocupaba el cargo de director, por lo que ambos oficiales se conocían bien.

(9) Cumplió comando entre el 03/04/79 y el 12/02/80

(10) Franja de mar contigua a la ría de Bahía Blanca que se extiende aproximadamente entre las localidades de Monte Hermoso y el norte de Bahía San Blas (Caleta Brickman).


Al regresar el buque de una corta navegación, el Capitán Arata informó que el problema de los ruidos y vibraciones de origen desconocido aún subsistía. El COFUERSUB ordenó entonces someter al buque a una nueva revisión en dique seco, debiendo el personal del Taller de la BNpB desmontar el eje y la hélice de cinco palas de paso fijo de 3,20 metros de diámetro, el sello de popa, etcétera, para efectuarle una recorrida completa. Mientras se realizaban los trabajos de reparación se recibieron varias alarmas de ataque aéreo, pues se temían posibles bombardeos de los Vulcan (11), lo que obligó a inundar repetidamente el dique seco para poder remolcar al submarino a un lugar menos expuesto. por fortuna, los temidos bombardeos nunca se materializaron.

Dos semanas después, sin que se hubieran determinado aún las causas de los ruidos del buque, Salinas zarpó con destino a la Base Naval de Mar del plata para alistamiento de campaña de guerra. Mientras navegaba en superficie por el canal y encontrándose el buque a la altura de la boya Nº 9 (12) recibió la orden de regresar a puerto pues se había informado que un avión explorador propio había detectado un submarino nuclear (presumiblemente enemigo) navegando en superficie a unas 80/100 millas náuticas de la boya faro (referencia náutica que señala el comienzo del canal de acceso a la BNpB).

(11) Los Vulcan realizaron las misiones de bombardeo más costosas e, irónicamente, las menos efectivas de todo el conflicto. Tres de ellas a la pista de Puerto Argentino desde la isla Ascensión el 1 y 4 de mayo y el 11 de junio de 1982. Sólo una de las 63 bombas de 1.000 libras lanzadas hizo blanco en la pista sin que ello perturbara las operaciones de los aviones argentinos, que continuaron operando hasta el final del conflicto.

(12) Aproximadamente la mitad del canal principal Bahía Blanca.


Como consecuencia de este hecho, el COFUERSUB ordenó alistar el buque en la BNpB, solución que el Capitán Salinas ya había sugerido antes de zarpar por cuanto consideraba que el puerto de Mar del Plata era notoriamente indiscreto para tal maniobra, pudiendo la inteligencia enemiga conocer con exactitud el día y la hora en que el Salta se hiciera a la mar si la base era observada por agentes enemigos (13), tal como parece haber ocurrido con
el crucero ARA General Belgrano cuando zarpó de Ushuaia (14).

A principios de mayo se recibieron alarmantes informes del ARA San luis que daban cuenta de que los torpedos SST-4 no eran confiables, dado que había efectuado dos lanzamientos fallidos contra unidades de superficie enemigas y uno contra un presunto blanco submarino, sin poder determinarse el origen de las fallas. Estas eran pésimas noticias para el ARA Salta ya que además del problema de los ruidos sin resolver se vislumbraba que iría a combatir al enemigo sin perspectivas de éxito, como consecuencia del mal funcionamiento de los torpedos.

Para atacar el problema, el 12 de mayo de 1982 el COFUERSUB creó una comisión especial integrada por cuatro oficiales (15) y presidida por el propio Salinas, para analizar y determinar las causas de los frustrados ataques del ARA San luis y evaluar la confiabilidad del sistema de armas, proponiendo las medidas adecuadas para poner el sistema en condiciones operativas. Dado los limitados medios técnicos disponibles y los términos perentorios impuestos a la comisión para efectuar su evaluación, se emitió un informe parcial a las 72 horas sin poder llegar a determinarse, fehacientemente, el origen de las fallas. No obstante, entre los antecedentes reunidos se pudo constatar que en diciembre de 1981 se había informado de la existencia de fallas de similar naturaleza a las del ARA San luis en los lanzamientos de ejercicio realizados durante aquel año naval. La superioridad finalmente decidió esperar el arribo del ARA San luis para poder contar con más elementos de juicio.


(13) Nick Barker en su libro Beyond Endurance manifiesta que el 26 de marzo de 1982 interceptó un mensaje del agregado naval británico en el que se señalaba que un funcionario de la embajada chilena había informado que los submarinos con base en Mar del Plata se habían hecho a la mar.

(14) El Capitán de Navío Héctor Bonzo, Comandante del buque, admite en su libro que esa posibilidad pudo haber sido una
de las causas de que su barco fuera localizado y luego hundido por el HMS Conqueror.

(15) Presidente: CF Roberto F. Salinas, vocales: CC Ing. Juan Luis Costa, CC Daniel Geraci y TF Ricardo E. Franceschelli. Colaboró también el CC Ingeniero Ernesto Conra


Con la llegada de dicha unidad a Puerto Belgrano (A.R.A San Luis), el 19 de mayo, luego de una patrulla de 39 días, en la cual debió permanecer 864 horas en inmersión (16)(equivalente a 36 días), se completó el análisis de la comisión, descartándose el uso de torpedos similares a los embarcados en ese buque. Salinas recibió la orden de embarcar un nuevo tipo de torpedos SST-4 armados en la empresa argentina EDESA. éstos contaban con algunas mejoras respecto del modelo anterior de origen alemán pero aún no habían sido suficientemente probados.

El ARA Salta volvió a zarpar en patrulla de guerra el 21 de mayo de 1982 con órdenes de realizar pruebas de tiro, en tránsito a la zona de operaciones, con el fin de asegurar la efectividad de los nuevos torpedos y verificar el funcionamiento general del sistema de armas del buque. Adicionalmente se harían distintas pruebas y evaluaciones de los ruidos del buque.
Ello ocurrió 48 horas después de que el ARA San Luis tomara puerto, dada la necesidad de mantener en forma continua un submarino en operaciones evitando con ello que el enemigo prescindiera de la amenaza submarina (17). para la ocasión se destacó a un grupo de observadores terrestres que serian testigos del ejercicio sobre un blanco previamente establecido ubicado convenientemente cerca de la costa.


(16) Buques de la Armada Argentina 1970-1996 por el Contraalmirante (R) Horacio Rodríguez.

(17) Hoy sabemos que durante la guerra, la Royal Navy nunca supo que en realidad se enfrentaba a un solo submarino argentino, hecho que motivó que consumiera exageradas cantidades de armas antisubmarinas.


El 23 de mayo a las 14:00 h el ARA Salta llegó al área convenida sobre la costa norte del golfo Nuevo. A la mañana del día siguiente todo estaba listo a bordo para iniciar las pruebas de tiro con torpedos con cabeza de combate. Se trataba del primer ejercicio de estas características efectuado por la Armada Argentina en toda su historia. El buque navega a profundidad de periscopio y a baja velocidad con el objeto de efectuar el disparo en óptimas condiciones. Ni bien el torpedo dejara el tubo, el Comandante había previsto llevar el submarino a plano de seguridad, evitando así que el torpedo pudiera buscar y destruir por error al buque propio mas allá de la profundidad en la que debía encontrar el blanco. A las 9,13 horas se da la orden de lanzar con el tubo Nº 7. El torpedo corre dentro del tubo por 1 minuto 15 segundos y luego se detiene. Inmediatamente después del lanzamiento la voz del sonarista da el primer indicio de alarma: “¡No escucho ruido de hélices!”

Una rápida verificación permite constatar que el torpedo no había abandonado el tubo. El Comandante, consciente de que el éxito o el fracaso del arma submarina reposa casi por entero en el resultado de aquellas pruebas, decide por su propia iniciativa efectuar un segundo lanzamiento. A las 10:25 h, a una distancia de 13.000 yardas del blanco se ordena lanzar con el tubo Nº 1. Luego de una corrida del torpedo dentro del tubo de 54 segundos se produce idéntico resultado. Un sentimiento de frustración e impotencia se esparce por todo el buque. El saldo del ejercicio es: dos torpedos con cabeza de combate activado trabados en los tubos lanzatorpedos, con todos los riesgos que ello implica. pese a que se intentó la maniobra reglamentaria para desprenderse de ellos (inclinando el submarino 20% punta abajo) los torpedos permanecían en los tubos. El moderno Salta no dispone de ningún medio para expulsar los torpedos. No había a bordo un sistema de aire comprimido para ese propósito, ni podía descargarlos desde el interior del buque.


Luego de un día lleno de sobresaltos, el Comandante decide mantenerse en plano profundo dentro del golfo Nuevo para que la tripulación que no cubre ninguna guardia pueda descansar y relajarse un poco, circunstancia que es aprovechada para servir la cena. Aproximadamente a las 20:28 h se siente una fuerte vibración, seguida de una voz de alarma desde la sección de proa del buque. El torpedo alojado en el tubo Nº1 se pone imprevistamente en marcha. Toda la tripulación teme lo peor, pues esa es la más grave emergencia imaginable para cualquier submarinista (18). Salinas ordena llevar el buque a superficie en emergencia para minimizar el riesgo de explosión de la batería del torpedo y, como medida preventiva, abrir las portas externas de los tubos lanzatorpedos, pues teme que el torpedo abandone el tubo de un momento a otro. Lejos de ello aquél permanece en su lugar. El batido de las hélices se detiene recién a las 21:15 h. El Comandante informó lo ocurrido al COFUERSUB, quién le ordenó regresar a puerto, interrumpiendo así su despliegue hacia la zona de operaciones. El Comandante, con el objeto de minimizar los ya indiscretos ruidos del buque, decide mantener los tubos inundados y las portas externas de los tubos lanzatorpedos cerradas. El tránsito de regreso a puerto Belgrano implicaba en sí mismo un riesgo potencial para el buque, dado que los gases de la batería del torpedo podían generar una explosión interna con devastadoras consecuencias.

(18) Sherry Sontag y Christopher Drew en su libro Blind Man’s Bluff sugieren que un accidente similar pudo haber causado el hundimiento del USS SCORPION (SSN-589), un submarino de ataque de propulsión nuclear de 3.500 toneladas que fue declarado presumiblemente perdido el 05/06/68. Los restos del naufragio fueron localizados en junio de 1969 en el Atlántico y se comprobó que el casco del buque se había partido en tres grandes secciones. Esta tragedia le costo la vida a 99 bravos marinos.


El ARA Salta toma puerto el 29 de mayo, designándose al Capitán de Corbeta Ingeniero Ernesto Conrad junto a otros dos hombres (19) para desactivar y extraer del submarino los torpedos defectuosos. Mientras se realiza la peligrosa maniobra, nadie permanece a bordo, con excepción del grupo mencionado. Cumplida con éxito la tarea, los torpedos son sometidos a numerosas pruebas y el submarino a una rigurosa inspección, lográndose determinar que uno de los sistemas de seguridad del buque no había logrado desactivarse por completo evitado así la salida del torpedo.
(20). El Comandante informó que el nivel de ruidos y vibraciones seguía siendo considerable a tal punto que interfería el sonar pasivo en 100º de los 360º en diversos sectores.


El 12 de junio, Salinas recibió la orden de hacerse a la mar nuevamente para continuar con los ejercicios de tiro y la evaluación de ruidos en la zona de golfo Nuevo. El 14 de junio (día de la rendición de Puerto Argentino) sorprende al ARA Salta navegando en la zona prefijada sin haber aún podido efectuar los lanzamientos programados.

Pese a la finalización de las hostilidades, la superioridad decide seguir adelante con las pruebas, que se realizan al día siguiente por la tarde. El ARA Salta se dispuso a realizar su tercer lanzamiento de un torpedo con cabeza de combate 23 días después del primer ejercicio en esas mismas aguas. El buque navega en las mismas condiciones que lo había hecho en los lanzamientos anteriores. El primer torpedo abandona el tubo Nº 6, pero transcurrido 1 minuto y 41 segundos el operador del sonar pierde todo contacto con el mismo. El Comandante ordena entonces cortar el cable de filoguiado (21) y llevar el buque a plano de seguridad debido a la clara indicación de irregularidades en la corrida del torpedo. Nunca más se supo nada de él. Una vez verificados todos los sistemas de control tiro, el Comandante ordena efectuar un segundo lanzamiento con el tubo Nº 2. El torpedo salió del tubo y parecía comportarse adecuadamente hasta que se recibió la indicación de “cable cortado” a una distancia de 7.200 yardas del blanco. De inmediato se ordenó llevar el submarino a plano profundo. Apenas habían transcurrido dos minutos desde el corte del cable de filoguiado cuando se escuchó una atronadora explosión a través del casco. El torpedo se encontraba a 5.500 yardas de la costa (a mitad de camino entre el submarino y el blanco) muy cerca de la isóbata de 50 metros cuando estalló sin ninguna razón. Esta penosa experiencia terminó por convencer al alto mando naval de que los torpedos SST-4 y el sistema de armas en general no eran operativos.


(19) Esos hombres eran el TF Ricardo Emilio Franceschelli del Arsenal Naval de Mar del Plata y un agente civil de apellido DaRepresentaçao destinado en el Taller de Armas de Puerto Belgrano.

(20) Entrevista al Capitán de Navío (RE) Ernesto Conrad el 14 /05/2001.

(21)Cable muy delgado que permite guiar al torpedo hacia el blanco desde el interior del submarino durante cierta distancia (+18 km) antes de que el mismo sea cortado en forma automática o manual.


Entre los días 17 y 18 de junio de 1982, el ARA Salta realizó las pruebas de ruidos ordenadas. para poder determinar con cierta exactitud el nivel de ruidos del submarino se improvisó una estación de relevamiento mediante el aprovechamiento de los equipos de escucha subacua que se encontraban a bordo del buque oceanográfico El austral(22). (CF Santillán) y la ayuda de una boya. El submarino navegó en una zona prefijada a velocidades y profundidades variables, para de ese modo medir su firma acústica y determinar si la misma era capaz de delatar la presencia del submarino.

Pero fue la mañana del 19 de junio la que Salinas retiene más fresca en su memoria, pues fue ese día cuando por unos instantes tuvo en la mira de su periscopio la imagen de la “gran ballena blanca (23)”, apodo con que los británicos bautizaron afectuosamente al gigantesco trasatlántico Canberra (Capitán D.J. Scott Masson), de 44.807 toneladas, requisado a la firma p & O Shipping CO. Este barco había zarpado hacia el Atlántico Sur el 9 de abril desde puerto de Southampton previa conversión en transporte de tropas. Adicionalmente se lo había equipado con dos cubiertas de vuelo para operar con helicópteros y un sistema para permitir el traspaso de combustible en alta mar. Aunque el Comandante del ARA Salta lo ignoraba, en ese momento el Canberra navegaba atestado de prisioneros de guerra argentinos (4.167,incluyendo heridos) ansiosos de ser repatriados a sus hogares en tierra continental luego de las desgarradoras vivencias del combate en suelo malvinense. Tras cumplir esta tarea humanitaria en Puerto Madryn, el Canberra zarpó de regreso a port William (Islas Malvinas) el 20 de junio para repatriar a las tropas inglesas al Reino Unido, donde arribó el 11 de julio de 1982.

(22) Ex Atlantis I de la Woodhole Oceanographic Institution de los EE.UU.

(23) En abierta alusión al característico color blanco del casco utilizado en tiempos de paz y que no fue modificado durante el conflicto.


Concluida la navegación, el Capitán Salinas fue desembarcado y reincorporado a su destino anterior (Casa Militar) donde asumió nuevamente sus funciones de edecán naval del presidente, hasta la finalización del mandato del general Bignone.

Retrospectivamente parece innegable, tal como le ocurrió en los hechos al ARA San Luis, que aún en el caso que el ARA Salta hubiera arribado al área MALVINAS, su defectuoso sistema de armas lo habría privado de infligir daño alguno al enemigo. La falta de adiestramiento con torpedos con cabeza de combate en los años previos al conflicto, evitó detectar y corregir a tiempo las fallas acusadas en sistemas vitales del buque, todo lo cual impidió a la Fuerza de Submarinos concretar su primer ataque exitoso contra la flota de superficie británica. Este handicap contribuyó significativamente para que la Royal Navy pudiera disputar con éxito a la Armada Argentina el control del mar en la zona de operaciones, control que retuvo hasta el final del conflicto.

Otro elemento decisivo que contribuyó a la imposibilidad de prever planes de contingencia fue el no contar con preaviso alguno del inicio de la “Operación Azul” (hoy conocida como Rosario) hecho que incidió negativamente en el alistamiento de la Fuerza de Submarinos para la inminente campaña militar que se avecinaba. Si a ello le sumamos que el Comité Militar (24) impidió al Vicealmirante J.J. LOMBARDO utilizar la ventaja táctica que sólo el arma submarina era capaz de obtener para la flota Argentina, atacando al enemigo donde aquél menos lo esperaba, es fácil imaginar el porqué del resultado final del conflicto. Sólo a partir del 25 de abril los submarinos Argentinos fueron autorizados por el Comité Militar a actuar ofensivamente como consecuencia directa del ataque inglés a las georgias del Sur(25).


No obstante, la circunstancia de que los submarinos diesel eléctricos criollos pudieran operar a discreción en aguas controladas por el enemigo, el cual disponía de una fuerza naval ostensiblemente superior, con plataformas antisubmarinas de última generación, constituye en sí mismo un mérito innegable de los submarinistas argentinos. Las expertas fuerzas antisubmarinas británicas (que realizan el 70% de las patrullas antisubmarinas de la Alianza Atlántica) (26) recibieron esta inesperada lección al mostrarse impotentes para contrarrestar esa amenaza, que como se sabe se redujo a un único submarino. Diez años después de concluido el conflicto el Comandante de ésta última unidad, todavía decepcionado por los pobres resultados obtenidos declaró a una revista: “Yo de la guerra me enteré por la radio” (27).

(24) Máxima autoridad militar argentina, integrado por los miembros de la Junta Militar que gobernaba el país.

(25) Entrevista antes mencionada al Vicealmirante (RE) Juan José Lombardo.

(26) Ver Fighting for Peace de Caspar Weinberger, pág. 211.

(27)Ver entrevista al Capitán de Navío (RE) Fernando Azcueta en “Revista Noticias” del 26/03/92, pág. 16.


EL SECRETO DEL ARA SALTA
Por Jorge Rafael Bóveda


Boletín del Centro Naval
Número 833
MAY / AGO 2012

http://www.centronaval.org.ar/boletin/BCN833/833-BOVEDA.pdf
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MensajeTema: Re: EL SECRETO DEL A.R.A SALTA   Lun 14 Ene 2013 - 8:05

El comandante, si se puede llamar asi. Antes de declarar a una revista de que " se entero de la guerra por la radio" como si fuera un extraño, deberia preguntarse por que el siendo comandante estaba en esa situacion y solucionarla. Su camarada en el Santa Fe Suboficial Primero Félix O. Artuso , lo asesina un infante de marina británico mientras maniobrava una válvula para provocar el hundimiento del buque.

Comandante... solo exusas...
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MensajeTema: Re: EL SECRETO DEL A.R.A SALTA   Lun 14 Ene 2013 - 8:24

Creo que la esencia del posteo es capitalizar la experiencia en el sistema de armas y nuestras decisiones futuras

Por otra parte, Artuso , quién fue asesinado de manera injusta y pueril, estaba maniobrando tal como decis pero no en afán de hundir el buque. Eso fue lo que interpretó el infante ya que así había sido instruido.

Saludos
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MensajeTema: Re: EL SECRETO DEL A.R.A SALTA   Lun 14 Ene 2013 - 16:12

oscarlivy escribió:
El comandante, si se puede llamar asi. Antes de declarar a una revista de que " se entero de la guerra por la radio" como si fuera un extraño, deberia preguntarse por que el siendo comandante estaba en esa situacion y solucionarla. Su camarada en el Santa Fe Suboficial Primero Félix O. Artuso , lo asesina un infante de marina británico mientras maniobrava una válvula para provocar el hundimiento del buque.

Comandante... solo excusas...

Disculpa, pero muchos oficiales han declarado que se enteraron de la guerra después de la operación Rosario. Fue parte del secreto que se utilizo para la "sorpresa" del ataque.

Respecto de la muerte de Artuso, como dijo Marcelo, el mismo fue asesinado por un infante británico por ERROR. El infante británico no conocía este tipo de submarinos e ignoraba que las válvulas para el hundimiento estaban del lado opuesto.

Te invito a escuchar la historia contada por su protagonista, el Capitán Bicain:

Muerte de Artuso.Escucha esta grabación a partir del minuto 69:
Programa radial Destino Malvinas - 23 de Agosto de 2012




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MensajeTema: Re: EL SECRETO DEL A.R.A SALTA   Lun 14 Ene 2013 - 16:48

Entrevista al Capitán de Navío (RE) Fernando Azcueta
Programa Radial Mision Malvinas 27/05/2010
http://www.mediafire.com/?mjymtzumykm
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MensajeTema: Re: EL SECRETO DEL A.R.A SALTA   Lun 14 Ene 2013 - 18:53

walter gracias por el envio, lamentablemente lo baje y no le entiendo una pepa. El sonido sale muy mal.
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MensajeTema: Re: EL SECRETO DEL A.R.A SALTA   Lun 14 Ene 2013 - 19:10

wpascu escribió:
oscarlivy escribió:
El comandante, si se puede llamar asi. Antes de declarar a una revista de que " se entero de la guerra por la radio" como si fuera un extraño, deberia preguntarse por que el siendo comandante estaba en esa situacion y solucionarla. Su camarada en el Santa Fe Suboficial Primero Félix O. Artuso , lo asesina un infante de marina británico mientras maniobrava una válvula para provocar el hundimiento del buque.

Comandante... solo excusas...

Disculpa, pero muchos oficiales han declarado que se enteraron de la guerra después de la operación Rosario. Fue parte del secreto que se utilizo para la "sorpresa" del ataque.

Respecto de la muerte de Artuso, como dijo Marcelo, el mismo fue asesinado por un infante británico por ERROR. El infante británico no conocía este tipo de submarinos e ignoraba que las válvulas para el hundimiento estaban del lado opuesto.

Te invito a escuchar la historia contada por su protagonista, el Capitán Bicain:

Muerte de Artuso.Escucha esta grabación a partir del minuto 69:
Programa radial Destino Malvinas - 23 de Agosto de 2012




ta grabacion termina en 48:58 .. ...
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MensajeTema: Re: EL SECRETO DEL A.R.A SALTA   Mar 15 Ene 2013 - 10:39

Aca te lo tenes:

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MensajeTema: Re: EL SECRETO DEL A.R.A SALTA   Mar 15 Ene 2013 - 19:27

Que triste la descripcion del comandante. Tan amigable y tantos amigos piratas y describiendo la tarea de su comandado como un error de interpretacion. Menos mal que Aruso con las ordenes del almirante Brown undir la nave antes de entregar su bandera y con la ayuda de su corazon Argentino hicieron su trabajo. Lo querian de medalla.
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MensajeTema: Re: EL SECRETO DEL A.R.A SALTA   Mar 15 Ene 2013 - 19:58

oscarlivy escribió:
Que triste la descripcion del comandante. Tan amigable y tantos amigos piratas y describiendo la tarea de su comandado como un error de interpretacion. Menos mal que Aruso con las ordenes del almirante Brown undir la nave antes de entregar su bandera y con la ayuda de su corazon Argentino hicieron su trabajo. Lo querian de medalla.


No interpreto bien lo que queres decir. Pero el error de interpretación no fue de Artuzo, el estaba cumpliendo su tarea tal cual, el error lo comete el infante ingles, ya que desconocía que la misma clase de sub, salieron de fabrica con diferencias en su construcción.

O yo no entiendo lo que queres decir.
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MensajeTema: Re: EL SECRETO DEL A.R.A SALTA   Mar 15 Ene 2013 - 22:14

Ya hace mucho leí sobre el tema y no me acuerdo en detalle pero la cosa fue así;
De acuerdo a lo recabado por inteligencia británica, los submarinos de la clase del Santa Fé, mayormente tenían en una banda determinada los comandos ( válvulas) que facilitaban la inmersión del buque, tal es así que el oficial ingles instruye al infante a que no permita que el oficial argentino tocara nada de ese sector, desconociendo este, que el buque argentino tenía esos comandos exactamente en el lugar opuesto al que los ingleses tenían por sabido.
Cuando Artuso realiza una maniobra normal, el infante inglés interpreta que quiere hundir el buque y lo ejecuta.
Tal vez son cosas de la guerra, tal vez el destino o dios vaya a saber que.

Sin embargo y a todo esto, creo que el excelente trabajo aquí subido merece al menos que sea leído antes que irse por la tangente con comentarios que se para que lado e intencionalidad van dirigidos.

Saludos
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MensajeTema: Re: EL SECRETO DEL A.R.A SALTA   Mar 15 Ene 2013 - 23:13

wpascu escribió:
oscarlivy escribió:
Que triste la descripcion del comandante. Tan amigable y tantos amigos piratas y describiendo la tarea de su comandado como un error de interpretacion. Menos mal que Aruso con las ordenes del almirante Brown undir la nave antes de entregar su bandera y con la ayuda de su corazon Argentino hicieron su trabajo. Lo querian de medalla.


No interpreto bien lo que queres decir. Pero el error de interpretación no fue de Artuzo, el estaba cumpliendo su tarea tal cual, el error lo comete el infante ingles, ya que desconocía que la misma clase de sub, salieron de fabrica con diferencias en su construcción.

O yo no entiendo lo que queres decir.

Me explico, escuche el relato del comandante, El dice que el ingles siguiendo lo que le habia expicado su comandante lo mata sin mas tramite. lo que me pareco triste y explico, fe la descrpcion del comandante, y aclaraba que por elruido es seguro que habia movido las valvulas que le dijo o sabia y no habia querido undir el SUB, que qedo bien claro. Pero se extendia en la palabra amigo.. amigo..visitas e camaraderia. etc.
La actitud me referia.

Respecto a la nota esta buena, mira lo buena que es que me disparo comantarios sobre las actitudes humanas, cuando era solo una nota tecnica e historica. No los critico .... a Uds.

Es mas me dirigi a la pagina de la Armada buscando el relato y me lleve un chasco, no esta. en la descripcion de las acciones de malvinas no lo nombran como caido en el sub. Con lo que me cerro mas la actitud del comandante. dejo la inquietud.
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MensajeTema: Re: EL SECRETO DEL A.R.A SALTA   Mar 5 Mayo 2015 - 21:41

5/05/2015

¡Inmersión! ¡Inmersión! ¡Arriba periscopio!



No recomendable para los que sufren de claustrofobia, la vida en el fondo del mar tiene sus propios mitos, códigos y secretos.

A BORDO DEL SUBMARINO S-31 ARA SALTA.-

Para los no iniciados, las profundidades del mar suponen un misterio atrayente.

Como tantas veces, en el decurso de la Historia, ficción y realidad se entrelazaron y alimentaron mutuamente. Así, el genial Julio Verne, con sus fantásticas 20.000 leguas de viaje submarino a bordo del "Nautilus" se da la mano con David Bushnell, que con su célebre "tortuga" de madera esférica propulsada a pedal, dio vida en 1776 al primer artefacto sumergible del que se tiene conocimiento.

Doscientos años de historias y sucesivos saltos tecnológicos cuali-cuantitativos, transformaron a los submarinistas, en su doble condición de marinos y buzos, en elegidos. Ellos y sus formidables máquinas han logrado dar el paso. Niños mimados de las armadas del mundo, los tripulantes de los submarinos conviven con el medio líquido y se internan en él sin temores.

La vida dentro de esos gigantes cilindros de acero se les antoja diferente, raramente fascinante. Es que lo cotidiano, en el interior de un submarino, se redefine hasta desafiar las convenciones de la vida terrestre, muta para convertirse en una realidad acuática.

Lo primero que llama la atención al entrar en un submarino es la opresión que causa la escasez de lugares habitables. Esta impresión aumenta de modo dramático si -como en este caso- se trata de uno de la clase 209, uno de los más pequeños que operan en la actualidad.

Lejos de amedrentarse, los iniciados en los misterios de las profundidades advierten, a modo de consuelo: "No hay que preocuparse demasiado. Lo que se pierde en comodidad, se gana en otros aspectos". El desafío lanzado por el experimentado navegante poco a poco se cumplirá con precisión de relojería.
En busca del medio ideal

A diferencia del marino de superficie, el submarinista sabe que su barco tiene la capacidad de moverse en tres dimensiones. Como en un avión, aunque en distinto medio.

Pero, en contraste con las naves del aire, la resistencia del medio acuoso hace que en el submarino los movimientos sean lentos.

Al igual que en la concepción y desarrollo de los aviones, los diseños de naves submarinas se sucedieron en busca de la optimización. Y, como en el caso de aquéllos, la naturaleza ofreció el modelo viviente: los cetáceos.

Por eso, los submarinos parecen en la actualidad enormes ballenas, de las que se diferencian únicamente por la gran vela que, sobre la cubierta, encierra la torreta desde la que el comandante del barco dirige la navegación en superficie.
Hacia las profundidades

Los 35 tripulantes del Salta se aprestan para la partida. Cada uno conoce su trabajo y lo ejecuta con precisión. En el diente de submarino -el muelle de amarre-, a minutos de zarpar, las tareas cobran un ritmo febril.

Es una tarde de sol en la base naval Mar del Plata, asiento de la fuerza de submarinos argentina. El S-31 suelta su cordón umbilical y apunta la proa con decisión hacia Cabo Corrientes, en una maniobra que no por conocida y practicada deja de ser arriesgada.

Desde tierra, cientos de visitantes y curiosos agitan sus manos saludando la partida del gran cigarro metálico. Desde la vela, el comandante del ARA Salta, el capitán de fragata Jorge González, responde el agasajo enarbolando su gorra con la grácil cortesía propia de su rango.

"El mar está bravo, vamos a tener cuatro horas movidas", advierte su segundo, el capitán de corbeta Gustavo Haczek que, parado sobre la vela, en lo más alto del submarino, dirige los aprestos de guardado de amarres y cierre de aberturas, en la cubierta de libre circulación.

El pronóstico se cumple y comienzan los escarceos. La proa del Salta se hunde, tozuda, en las olas desafiantes que provocan el rolido -ese movimiento de vaivén transversal propio de las embarcaciones- cada más acentuado del submarino.

Hacia la popa, sobre la banda de babor -digamos, hacia atrás y hacia la izquierda-, Mar del Plata comienza a declinar su grandeza. Playa Grande, el muelle de los pescadores y el Torreón del Monje se convierten en puntos que el ojo humano se obstina en divisar desafiando la bruma marina.

Mar adentro, bajo las aguas

Ya es de noche cuando el S-31 llega al sitio que las las cartas de navegación indican como apto para sumergirse.

"¡Prepararse para inmersión. Verificar instrumentos y planos!" La voz del comandante atruena en el interior del submarino. Una coreografía de hombres de mameluco azul y de manivelas rojas que abren y cierran válvulas y conductos avizora el momento clave de la travesía.

En contraste con lo que vulgarmente se cree -y esto quizás desilusione a más de un lector-, el cuerpo humano no experimenta ninguna sensación al ir a inmersión. Quizás pueda existir ansiedad, pero no hay una respuesta física al sumergirse.

Las viejas y bruscas maniobras de inmersión, en las que parecía que el submarino se zambullía en el agua, están en desuso. Hoy, los navegantes optan por dejar "caer" el barco por la popa y, al sumergirse ésta, completan la maniobra hundiendo la proa. Así evitan la innecesaria exposición a los golpes de la tripulación.

En pocos minutos, el Salta está cubierto por las aguas. Y se percibe el primer cambio significativo de condición: reina la quietud absoluta. Es que el submarino está ahora en su hábitat natural, debajo del agua.

Finalizada la maniobra de inmersión, con el barco controlado y estabilizado a 12 m de profundidad, el comandante echa un vistazo a través del periscopio de observación y, con una mano en uno de los manubrios del aparato óptico y con su codo rodeando el otro, gira lento, pero sin pausas, y escudriña el horizonte a 360°.

"Todo bajo control. Descendemos a plano 30", ordena. Sin posibilidad de mirar hacia el exterior -los submarinos militares no tienen ventanillas ni ojos de buey- el cuerpo percibe que la maniobra se cumple. El S-31 se convierte en un plano inclinado, sin punto de apoyo, que nos hace ir hacia adelante, como en el tren fantasma de los parques de diversiones.

Ahora, a 30 m de profundidad, comienza la verdadera estadía en el barco. Aquella que, lentamente, cambia la vida de los hombres embarcados, trastoca la realidad de la superficie.
Otro hábitat, otros hábitos

Mientras se navega en inmersión, sólo un tercio de la dotación del Salta permanece en puestos de servicio. El resto queda librado para ocupar su tiempo, hasta que deba cumplir guardia, del modo que más le plazca.

Pero una breve descripción del área habitable de un submarino de esta clase demuestra que las posibilidades de utilización del tiempo ocioso son por demás reducidas.

En el S-31, sólo unos 40 de sus 56 m de eslora -la longitud- están envueltos en el casco resistente, la parte en la que el barco está protegido de la presión externa. Por otra parte, el Salta tiene poco más de 6 m de manga (diámetro), y sólo la mitad superior está preparada para ser habitada. En ese escaso lugar conviven 35 hombres. Allí trabajan, comen, duermen y satisfacen sus necesidades, en medio de centenares de manómetros, equipos y manivelas.

Es aquí donde estriba uno de los detalles que caracteriza la vida a bordo de un submarino. La palabra privacidad no existe en el manual del submarinista. Esta circunstancia los convierte en seres especiales, que deben estar dotados de un espíritu y de un estado anímico muy especial.

A diferencia de los barcos de superficie, en los que oficiales y suboficiales tienen su propio ámbito, casi imposible de franquear, en un submarino el tripulante de más bajo rango se cruza en innumerables oportunidades, y en diversas situaciones, con el comandante, N° 1 del buque.

Ni siquiera éste tiene la privacidad que, en otra unidad de mar, le confiere su rango. Pese a que dispone de su propio camarote -de dos metros por uno, con una litera, un armario, un escritorio con un lavabo rebatible y una silla- debe salir de él si el cocinero necesita sacar algún alimento de la cámara frigorífica, situada justo debajo de su cuarto.

Los seis oficiales y el segundo comandante tienen sus literas en otro pequeño cuarto, situado frente al camarote del Número Uno. Entre este cuarto y la cocina -punto neurálgico del barco-, está la Cámara, lugar de estar, de deliberaciones y, a la vez, comedor de la plana mayor.

Hacia proa, un pasillo de unos 6 m agrupa a 16 camas para los suboficiales, en dos grupos de cuatro literas superpuestas -separadas unos 60 cm una de otra- a cada lado. Al final del corredor está la Camareta, el correlato, para suboficiales y cabos, de la Cámara de oficiales. A la vuelta de esta sala de estar, otras catorce literas completan las vacantes para el sueño.

Por eso, cualquier entretenimiento ruidoso es inaceptable y atenta contra la convivencia. El esparcimiento se reduce, así, a jugar a las cartas , a ver películas en video y a leer. Algunos prefieren dar un paseo, 30 pasos para allá, 30 para acá.

La realidad en el fondo del mar

Pero, cuando se prolonga la travesía, cualquier entretenimiento se torna aburrido. Es entonces cuando aflora el espíritu curtido de años de submarinista. Es el tiempo de los nuevos hábitos de mar.

Cuando no están de guardia o durmiendo, los hombres piensan. Y les sobra tiempo. Entonces, la camaradería y la confianza entre los tripulantes salen a la luz, y se convierten en la clave de la vida a bordo.

Se dice que el cocinero no sólo es el encargado de la alimentación, sino que es el sostén anímico de la tripulación. Por eso, los comandantes son muy cuidadosos al elegirlos.

Otro tanto ocurre con el tratamiento de los desechos orgánicos e inorgánicos del submarino. Con sólo dos baños, el racionamiento del agua y la expulsión de desperdicios son tareas que se programan de forma tan minuciosa como una batalla.

Con tantos pormenores, de vital importancia para la vida en el barco, el comandante instruye a sus oficiales para que trasciendan la rigidez de la estructura jerárquica, sin perder las formas propias de la fuerza armada y el respeto por el rango. Les pide que se acerquen a la dotación y sepan escuchar reclamos o, simplemente, dar apoyo anímico al que lo necesita. Es que, a veces, la sensación de que se está solo es más fuerte en las profundidades.

Durante la travesía, los sentidos se reacomodan: Los ojos pierden profundidad de campo, las imágenes pierden dimensión; no hay nada para ver más allá de los cuarenta metros. Lo mismo sucede con el olfato, que rápidamente se acostumbra a la mezcla de sudor y aceites que conviven en el submarino. O con la percepción de temperaturas, homogeneizadas en los quince grados por el aire acondicionado que, lejos de proveer confort, funciona para evitar la condensación de vapor de agua y para mantener los equipos de la nave en perfecta operación.

Y, lentamente, el oído se convierte en el sentido clave del submarinista. No sólo porque debe escuchar las órdenes que deberá llevará a cabo, sino porque con él, reconstruirá el mundo exterior. Así, cualquier tripulante sabe diferenciar, por su sonido, un cardumen de camarones de uno de langostinos.

El mundo exterior se vuelve relativo, a falta de otra referencia más allá de la auditiva. A tal punto que, para seguir los dictados del reloj, se imprime mayor o menor iluminación dentro del barco para recordar que afuera -allí arriba- es alternativamente de día y de noche.

Para muchos, la del submarinista es una vida extraña. Pero si bien en algún punto esto es verdad, cierto es también que pocos lograrían distinguir a un submarinista de una persona común si se lo cruzaran en una fiesta o en el supermercado.

La vida en el submarino les impone retos. Y a la lucha por dominar un barco que desafía las profundidades del mar se sobrepone otra: la lucha consigo mismo. En el barco, a cincuenta metros de la superficie, es cuando aparecen los hombres de mar en toda su dimensión.

Fernando Rodríguez



Cómo viaja el hombre por la profundidad de los mares

Como un pez: principios físicos apoyados con los avances técnicos hacen que el submarino sea tan ágil y rápido como un delfín.

Se ha dicho que, a diferencia de los barcos, los submarinos se mueven, cuando están en inmersión, en tres dimensiones. Así, en el ARA Salta, al clásico timón que corrige la derrota del barco a babor o estribor -izquierda o derecha-, se suman dos pares de timones horizontales, uno en proa y otro en popa, denominados planos, que lo guían, mientras está en propulsión, hacia arriba o hacia abajo.

Pero, en contraste con lo que ocurre con los aviones, que caen a pique si falla su propulsión, los submarinos pueden mantenerse a flote sin dificultad -o emerger si está en profundidad- pese a que fueron ideados para navegar principalmente debajo del agua.

La explicación de que un submarino flote o se hunda, y que no sucumba ante la presión del agua, se basa en los principios físicos de Arquímedes que estudian el comportamiento de objetos dentro de fluidos.

Primero, los submarinos modernos tiene forma cilíndrica porque éstas son las que mejor distribuyen la presión externa. El casco resistente es de acero, envuelto por una semiesfera en la proa, un cono truncado en la popa y una estructura en forma de vela que recubre la torreta central. Salvo en el casco resistente, el agua tiene libre circulación en el resto de las secciones.

Después, un barco flota pues tiene una reserva de flotabilidad que hace que se hunda hasta que desplace un volumen de agua igual a su peso. Con esto, para que un submarino se sumerja su peso debe ser mayor que el del volumen de agua que desplaza para anular el empuje que lo mantiene a flote.

Para ello, los submarinos cuentan con depósitos denominados tanques de lastre o balastro, que están alojados en la zona de libre circulación, a proa y a popa, y se inundan o vacían para lograr que el barco se sumerja o flote, respectivamente.

Es muy fácil llenar los tanques de lastre: basta con abrir las válvulas para que el agua del mar entre en ellos, provocando la flotabilidad negativa del barco. En cambio, vaciarlos no es tan sencillo: el agua se expulsa al inyectar en los depósitos inundados, aire comprimido a muy alta presión.

Bajo el agua


Ya en inmersión, hay dos formas de determinar la profundidad a la que se llevará el submarino. Si hay propulsión, la profundidad se ajusta a través de los planos de proa y popa; pero si los motores están apagados, se la corrige con los tanques de compenso.

Situados cerca del centro del barco, varían el peso específico del submarino; si se altera el peso de la nave, se puede modificar su profundidad;así, al inundar los tanques de compenso se le confiere menor flotabilidad al submarino y expulsando líquido de ellos, se logra que el barco ascienda.

En inmersión, el balance del submarino es muy sensible. Es necesario mantener la quilla en posición horizontal, ya que cualquier redistribución de pesos dentro del barco produce desequilibrios. Esto se consigue con los tanques de balanceo. Situados en los extremos de la nave, es posible pasar agua de un tanque a otro para contrarrestar los desequilibrios.

Propulsión En la actualidad, existen dos tipos de propulsión de submarinos:la nuclear y la convencional o diesel-eléctrica. La primera confiere a la nave mayor velocidad y autonomía, aunque resulta ruidosa. No obstante, la segunda -por obvias cuestiones presupuestarias- es la más difundida entre las armadas del mundo.

El ARA Salta, por ejemplo, tiene una hélice impulsada por un motor alimentado por baterías que, al mismo tiempo, proveen de energía al resto del buque. Este motor eléctrico es el que hace que los submarinos convencionales sean silenciosos.

Para recargar estas baterías se utilizan cuatro motores diesel. Pero, obviamente, éstos sólo funcionarán si tienen oxígeno para realizar la combustión.

Antiguamente, la operación de recarga se realizaba en superficie, con la consiguiente indiscreción que eso significaba. Hasta que, a fines de la Segunda Guerra Mundial, apareció el snorkel, un tubo de medio metro de diámetro que se iza cuando el submarino está a profundidad de periscopio y permite la entrada de aire para que funcionen los motores diesel mientras se navega bajo la superficie. La operación de snorkelling, que se realiza cada doce horas, permite además renovar el aire en el interior del submarino.

Los logros tecnológicos en materia de propulsión avizoran un futuro promisorio para los submarinos convencionales. Nuevos sistemas llamados AIP (Air Independence Propulsion) permitirán que los submarinos eléctricos no necesiten salir a la superficie. Este sistema les permitiría equilibrar la balanza, con un beneficio de costo y de protección de la ecología.

Pro y contra

Ventajas: los submarionos diesel eléctricos, como el ARA Salta, tienen importantes virtudes sobre sus pares a propulsión nuclear, tales como tener mayor maniobrabilidad, en particular en aguas poco profundas; son mucho menos ruidosos y, en consecuencia, más discretos ante el sonar del enemigo; los costos de mantenimiento son más razonables. Es por ello, que muchas armadas de los países de mayor poder bélico siguen construyéndolos.

Desventajas: los submarinos nucleares se destacan por su versatibilidad, mayor tiempo de permanencia bajo el agua, importante autonomía y dimensiones, mayor profundidad de inmersión y velocidad. También llevan armamento nuclear.

Tripulación del submarino

Estos son los 36 tripulantes del submarino de la clase 209 ARA Salta:

* Comandante: capitán de fragata Jorge González;Segundo comandante;capitán de corbeta Gustavo Haczek;Jefe de Operaciones: teniente de navío (TN) Carlos Acuña;Jefe de Armas:TN Gonzalo Prieto;Jefe de Propulsión: TN EdgardoMontes; Jefe de Electricidad y Máquinas:TNVíctor Ortíz; Jefe de Comunicaciones: teniente de fragata Germán Michelis Roldán;Jefe de Navegación: teniente de corbeta Gabriel Graziano.

* Suboficial de Buque: suboficial principal Juan Rocha;Máquinas:suboficial segundo (SS) Juan Carlos Dirazar; Electricidad: SS Hugo Rojas; Sonar:SSGerardo Abajo; Armas:SSEdgardo Arias;Radio:SS Vicente Alvarez;Máquinas:Jorge Chocobar; Navegación:SS Roberto Mañas; Control Tiro:SS David Lagar y SS Marcelo Acosta;Enfermero y Timonel:SSJesús González Márquez;Auxiliar Control:SS Jorge Luis Núñez; Planos:SS Claudio Meza.

* Dotación: Reparaciones eléctricas y plano de popa:cabo principal (CP) Aníbal Carrizo;propulsión:CP Ricardo Vázquez, cabo primero (CI) Pablo Cañete y CI Raúl Plaza;Timonel: CP Juan Córdoba;Comunicaciones:CI Dante Meza; Sonar:CI Raúl Cascallares y CI Aníbal Romero;Planos:CI Pablo González, CIAlberto Oviedo y CIMarcelo Gutiérrez;Auxiliar de Guardia: CIRaúl Valles y CIAndrés Ulloga;Cocinero:CIEduardo Tello y Camarero:CILuis Vizcarra

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MensajeTema: Re: EL SECRETO DEL A.R.A SALTA   Mar 5 Mayo 2015 - 22:06

[quote="not for play"]5/05/2015

¡Inmersión! ¡Inmersión! ¡Arriba periscopio!

aplausos aplausos aplausos aplausos aplausos aplausos excelente nota !! la disfruté mucho !! gran aporte navegué un ratito con ellos, gracias.
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MensajeTema: Re: EL SECRETO DEL A.R.A SALTA   Mar 5 Mayo 2015 - 23:17

Un solo submarino, enfrentando a toda la fuerza de tareas enviada al Atlantico Sur,
pudo navegar sin ser detectado.
Cuando será reconocido el valor de esta arma, para la protección de
nuestro litoral marino.
Otras armas que no funcionaron, se expusieron vidas de argentinos
y no veo que se indique quienes eran responsables de ese desaguisado.
De que vale un sistema de armas que no es eficaz?

Aprendimos de la dura lección?

Saludos.
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MensajeTema: Re: EL SECRETO DEL A.R.A SALTA   Hoy a las 9:28

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