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 Favaloro, un luchador que pudo cambiar la cardiología pero no las estructuras

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INVITADO



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MensajeTema: Favaloro, un luchador que pudo cambiar la cardiología pero no las estructuras   Jue 29 Jul 2010 - 17:13

Favaloro, un luchador que pudo cambiar la cardiología pero no las estructuras
Hace diez años, el país se conmocionó cuando el cardiólogo se quitó la vida; dos colaboradores estrechos recuerdan su costado humano; "Hoy seguiría desencantado con la realidad", dijo su gran amigo




René Favaloro
Foto: Archivo
Por Maia Jastreblansky
De la Redacción de lanacion.com
@maiajastre


Una década atrás, la noticia del suicidio de René Favaloro conmocionaba al país y lo sumía en un duelo nacional. Hastiado de esperar ayuda para su fundación cardiológica e indignado con la dirigencia política, se disparó un balazo en el pecho con un revólver Magnum calibre 357, en su domicilio de Barrio Parque.

Según sus amigos, Favaloro fue, además del precursor en la cirugía cardiovascular con la técnica quirúrgica del by-pass aortocoronario, una persona plenamente comprometida con lo social.

"Un hombre puede cambiar la cardiología de un país y del mundo, lo que no puede hacer es modificar las estructuras corruptas de una sociedad", reflexionó su biógrafo, Carlos Penelas.

El escritor conoció a Favaloro en 1978, cuando el médico lo citó para elogiarle un libro. Tras una tarde de conversación, se convirtió en su hombre de confianza, en el jefe de relaciones públicas de la Fundación y en su entrañable amigo. "Compartiamos nuestro gusto por la música, por Zitarroza y por Atahualpa Yupanqui. Con él se podía hablar de cualquier tema, de fútbol, de mujeres, de historia, de política.Yo le hablaba de Sarmiento y el de San Martín", recordó en diálogo con lanacion.com.

Penelas dijo que al médico le angustiaba no conseguir una salud para todos y que la comercialización de la medicina y la desnutrición eran temas que no lo dejaban dormir. "Luchaba contra el populismo y la dictadura, contra el facilismo y la falta de responsabilidad", indicó.

El también vocero del prestigioso cardiólogo indicó que el médico tomó la drástica decisión aquel 29 de julio del 2000 "acosado por los problemas del país, las obras sociales, el Pami y ciertos frentes internos de la Fundación".

Para su biógrafo, Favaloro estaría tan desencantado con la realidad actual como hace diez años. "Ninguno de sus reclamos se solucionó, siguen el hambre, la corrupción y los problemas en la salud. La idea de un principio humanitario para la Fundacion, entiendo que tampoco se cumple", sentenció.

Desde la Fundación. Por su parte, el actual director de la Fundación Favaloro, Eduardo Raimondi lo recordó como "un hombre fuerte y a la vez terriblemente humilde, con conjunción de inteligencia, dureza y amor difícil de encontrar en una persona".

Según aseguró, la mayoría de los problemas financieros que acosaban a Favaloro fueron resueltos. "El pensamiento romántico sigue estando, pero con una logica empresarial que permite sustentar a la entidad" indicó a lanacion.com el directivo: "Casi todas las deudas se saldaron y la situación se normalizó", dijo y especificó que la mayoría los fondos provienen de las obras sociales, mientras que una pequeña parte surge de donaciones y que "en estos diez años nunca hubo un subsidio del gobierno".

En tanto, aseguró que el espíritu humanitario que Favaloro quiso imprimirle a la Fundación, sigue vigente. "Es el eje de nuestra atención, atender a personas de bajos recursos que no pueden cubrir los costos de las cirugías", afirmó.

"No creo que Favaloro hubiera cambiado su visión del país, sigue sin haber presupuesto para salud y educación. Pero pienso que sí estaría contento con lo que pasó con su obra y con lo que pudimos hacer con la Fundación a pesar de la crisis del país en 2001", concluyó Raimondi.

Vocación. "Debo confesar que la medicina fue vocación en mí desde siempre. Mi madre refiere que ya a los cuatro o cinco años manifestaba deseos de ser médico", admitió en 1980.

René Gerónimo Favaloro nació en La Plata, el 14 de julio de 1923. Estudió en el Colegio Nacional y, al concluir en 1941, ingresó en Medicina en la Universidad de la localidad bonaerense.

También en La Plata, en el Hospital Policlínico, realizó el internado y pasó horas atendiendo a pacientes de la zona. Graduado en 1948, pensó que seguiría allí su carrera. Pero su reticencia a firmar que aceptaba la doctrina del gobierno peronista lo hizo desistir.

En 1950 partió para Jacinto Aráuz, un pueblo de La Pampa, donde ganaría una riquísima experiencia como médico rural.

En 1962 viajó a Estados Unidos, donde vivió diez años y se especializó en cirugía torácica. Fue entonces cuando desarrolló el trabajo fundamental de su carrera profesional: la cirugía directa de revascularización miocárdica, conocida como by- pass aortocoronario.

Tras regresar al país, fue profesor de Cirugía Cardíaca en la del Salvador, y en 1983 consultor de Cirugía en la UBA, que años después lo designaría profesor honorario.

En 1975 empezó la Fundación Favaloro para fomentar la docencia y la investigación. En 1992, lanzó allí el Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular, que en apenas ocho meses llevaba hechas 1000 operaciones, incluyendo algunos trasplantes de corazón.

Tras su muerte, en la Fundación, los médicos y enfermeras lo recordaron como un hombre exigente que instaba a investigar y a capacitarse. Favaloro hizo miles de operaciones, escribió 350 trabajos científicos y se metió intensamente en los problemas de las sociedad, aunque muchas veces causara revuelo y reacciones.


La Nación
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MensajeTema: In Memoriam Dr. Rene Favaloro   Jue 29 Jul 2010 - 17:20

Hoy se cumplen 10 años del lamentable fallecimiento de quien en vida fuera uno de los medicos mas prestigiosos del mundo, quizas uno de los ultimas personas que uno puede considerar un SEÑOR con todas las letras.
Sea este un humilde homenaje a quizas uno de los grandes patriotas de este pais.
Para terminar quiero compartir con todos uds. algunos de sus principios basicos

-La historia clinica esta por encima de cualquier avance tecnologico
-Todos los pacientes son iguales
-El trabajo es en equipo
-Maximo respeto al medico de cabecera
-Cobrar honorarios modestos
-Hacer docencia e investigacion
-Prevenir, estimular la vida sana
-No perder el humanismo
-Abogar por la paz
-El optimismo tiene efectos biologicos

Un cordial y afectuoso saludos a todos
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Super-Etendard



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MensajeTema: Re: Favaloro, un luchador que pudo cambiar la cardiología pero no las estructuras   Jue 29 Jul 2010 - 18:34

Lamentablemente, por mi corta edad, no lo puedo recordar bien a Favaloro cuando estaba en vida, pero por muchos comentarios que me han llegado y como dicen ustedes era un Señor con todas las letras.
Saludos.
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MensajeTema: La carta completa escrita por René Favaloro antes de morir   Dom 15 Ago 2010 - 4:05

Del Dr. René Favaloro
Julio 29-2000 - 14:30 hs.
«Si se lee mi carta de renuncia a la Cleveland Clinic, está claro que mi regreso a la Argentina (después de haber alcanzado un lugar destacado en la cirugía cardiovascular) se debió a mi eterno compromiso con mi patria. Nunca perdí mis raíces. Volví para trabajar en docencia, investigación y asistencia médica. La primera etapa en el Sanatorio Güemes, demostró que inmediatamente organizamos la residencia en cardiología y cirugía cardiovascular, además de cursos de post grado a todos los niveles. Le dimos importancia también a la investigación clínica en donde participaron la mayoría de los miembros de nuestro grupo. En lo asistencial exigimos de entrada un número de camas para los indigentes. Así, cientos de pacientes fueron operados sin cargo alguno».
«La mayoría de nuestros pacientes provenían de las obras sociales. El sanatorio tenía contrato con las más importantes de aquel entonces. La relación con el sanatorio fue muy clara: los honorarios, provinieran de donde provinieran, eran de nosotros; la internación, del sanatorio (sin duda la mayor tajada). Nosotros con los honorarios pagamos las residencias y las secretarias y nuestras entradas se distribuían entre los médicos proporcionalmente. Nunca permití que se tocara un solo peso de los que no nos correspondía. A pesar de que los directores aseguraban que no había retornos, yo conocía que sí los había. De vez en cuando, a pedido de su director, saludaba a los sindicalistas de turno, que agradecían nuestro trabajo. Este era nuestro único contacto.
A mediados de la década del 70, comenzamos a organizar la Fundación. Primero con la ayuda de la Sedra, creamos el departamento de investigación básica que tanta satisfacción nos ha dado y luego la construcción del Instituto de Cardiología y cirugía cardiovascular.
Cuando entró en funciones, redacté los 10 mandamientos que debían sostenerse a rajatabla, basados en el lineamiento ético que siempre me ha acompañado. La calidad de nuestro trabajo, basado en la tecnología incorporada más la tarea de los profesionales seleccionados hizo que no nos faltara trabajo, pero debimos luchar continuamente con la corrupción imperante en la medicina (parte de la tremenda corrupción que ha contaminado a nuestro país en todos los niveles sin límites de ninguna naturaleza). Nos hemos negado sistemáticamente a quebrar los lineamientos éticos, como consecuencia, jamás dimos un solo peso de retorno. Así, obras sociales de envergadura no mandaron ni mandan sus pacientes al Instituto.
¡Lo que tendría que narrar de las innumerables entrevistas con los sindicalistas de turno!
Manga de corruptos que viven a costa de los obreros y coimean fundamentalmente con el dinero de las obras sociales que corresponde a la atención médica.
Lo mismo ocurre con el PAMI. Esto lo pueden certificar los médicos de mi país que para sobrevivir deben aceptar participar del sistema implementado a lo largo y ancho de todo el país. Valga un solo ejemplo: el PAMI tiene una vieja deuda con nosotros, (creo desde el año 94 o 95) de 1.900.000 pesos; la hubiéramos cobrado en 48 horas si hubiéramos aceptado los retornos que se nos pedían (como es lógico no a mí directamente).
Si hubiéramos aceptado las condiciones imperantes por la corrupción del sistema (que se ha ido incrementando en estos últimos años) deberíamos tener 100 camas más.. No daríamos abasto para atender toda la demanda.
El que quiera negar que todo esto es cierto que acepte que rija en la Argentina , el principio fundamental de la libre elección del médico, que terminaría con los acomodados de turno.
Lo mismo ocurre con los pacientes privados (incluyendo los de la medicina prepaga) el médico que envía a estos pacientes por el famoso ana-ana , sabe, espera, recibir una jugosa participación del cirujano.
Hace muchísimos años debo escuchar aquello de que Favaloro no opera más! ¿De dónde proviene este infundio?. Muy simple: el pacientes es estudiado. Conclusión, su cardiólogo le dice que debe ser operado. El paciente acepta y expresa sus deseos de que yo lo opere. ‘Pero cómo, usted no sabe que Favaloro no opera hace tiempo?’. ‘Yo le voy a recomendar un cirujano de real valor, no se preocupe’. El cirujano ‘de real valor’ además de su capacidad profesional retornará al cardiólogo mandante un 50% de los honorarios!
Varios de esos pacientes han venido a mi consulta no obstante las ‘indicaciones’ de su cardiólogo. ‘¿Doctor, usted sigue operando?’ y una vez más debo explicar que sí, que lo sigo haciendo con el mismo entusiasmo y responsabilidad de siempre. Muchos de estos cardiólogos, son de prestigio nacional e internacional. Concurren a los Congresos del American College o de la American Heart y entonces sí, allí me brindan toda clase de felicitaciones y abrazos cada vez que debo exponer alguna ‘lecture’ de significación. Así ocurrió cuando la de Paul D. White lecture en Dallas, decenas de cardiólogos argentinos me abrazaron, algunos con lágrimas en los ojos. Pero aquí, vuelven a insertarse en el ‘sistema’ y el dinero es lo que más les interesa.

La corrupción ha alcanzado niveles que nunca pensé presenciar. Instituciones de prestigio como el Instituto Cardiovascular Buenos Aires, con excelentes profesionales médicos, envían empleados bien entrenados que visitan a los médicos cardiólogos en sus consultorios. Allí les explican en detalles los mecanismos del retorno y los porcentajes que recibirán no solamente por la cirugía, los métodos de diagnóstico no invasivo (Holter echo, camara y etc., etc.) los cateterismos, las angioplastias, etc. etc., están incluidos.
No es la única institución. Médicos de la Fundación me han mostrado las hojas que les dejan con todo muy bien explicado. Llegado el caso, una vez el paciente operado, el mismo personal entrenado, visitará nuevamente al cardiólogo, explicará en detalle ‘la operación económica’ y entregará el sobre correspondiente!.
La situación actual de la Fundación es desesperante, millones de pesos a cobrar de tarea realizada, incluyendo pacientes de alto riesgo que no podemos rechazar. Es fácil decir ‘no hay camas disponibles’. Nuestro juramento médico lo impide.
Estos pacientes demandan un alto costo raramente reconocido por las obras sociales. A ello se agregan deudas por todos lados, las que corresponden a la construcción y equipamiento del ICYCC, los proveedores, la DGI, los bancos, los médicos con atrasos de varios meses.. Todos nuestros proyectos tambalean y cada vez más todo se complica.
En Estados Unidos, las grandes instituciones médicas, pueden realizar su tarea asistencial, la docencia y la investigación por las donaciones que reciben. Las cinco facultades médicas más trascendentes reciben más de 100 millones de dólares cada una! Aquí, ni soñando.

Realicé gestiones en el BID que nos ayudó en la etapa inicial y luego publicitó en varias de sus publicaciones a nuestro instituto como uno de sus logros!. Envié cuatro cartas a Enrique Iglesias, solicitando ayuda (¡tiran tanto dinero por la borda en esta Latinoamérica!) todavía estoy esperando alguna respuesta. Maneja miles de millones de dólares, pero para una institución que ha entrenado centenares de médicos desparramados por nuestro país y toda Latinoamérica, no hay respuesta. ¿Cómo se mide el valor social de nuestra tarea docente?
Es indudable que ser honesto, en esta sociedad corrupta tiene su precio. A la corta o a la larga te lo hacen pagar.
La mayoría del tiempo me siento solo. En aquella carta de renuncia a la C. Clinic, le decía al Dr. Effen que sabía de antemano que iba a tener que luchar y le recordaba que Don Quijote era español! Sin duda la lucha ha sido muy desigual.
El proyecto de la Fundación tambalea y empieza a resquebrajarse.
Hemos tenido varias reuniones, mis colaboradores más cercanos, algunos de ellos compañeros de lucha desde nuestro recordado Colegio Nacional de La Plata, me aconsejan que para salvar a la Fundación debemos incorporarnos al ‘sistema’.
Sí al retorno, sí al ana-ana.
‘Pondremos gente a organizar todo’. Hay ‘especialistas’ que saben como hacerlo. ‘Debés dar un paso al costado. Aclararemos que vos no sabés nada, que no estás enterado’. ‘Debés comprenderlo si querés salvar a la Fundación’ ¡Quién va a creer que yo no estoy enterado!
En este momento y a esta edad terminar con los principios éticos que recibí de mis padres, mis maestros y profesores me resulta extremadamente difícil.
No puedo cambiar, prefiero desaparecer.
Joaquín V. González, escribió la lección de optimismo que se nos entregaba al recibirnos: ‘a mí no me ha derrotado nadie’. Yo no puedo decir lo mismo. A mí me ha derrotado esta sociedad corrupta que todo lo controla.
Estoy cansado de recibir homenajes y elogios al nivel internacional. Hace pocos días fui incluido en el grupo selecto de las leyendas del milenio en cirugía cardiovascular. El año pasado debí participar en varios países desde Suecia a la India escuchando siempre lo mismo. ‘¡La leyenda, la leyenda!’
Quizá el pecado capital que he cometido, aquí en mi país, fue expresar siempre en voz alta mis sentimientos, mis críticas, insisto, en esta sociedad del privilegio, donde unos pocos gozan hasta el hartazgo, mientras la mayoría vive en la miseria y la desesperación. Todo esto no se perdona, por el contrario se castiga. Me consuela el haber atendido a mis pacientes sin distinción de ninguna naturaleza. Mis colaboradores saben de mi inclinación por los pobres, que viene de mis lejanos años en Jacinto Arauz.
Estoy cansado de luchar y luchar, galopando contra el viento como decía Don Ata. No puedo cambiar.

No ha sido una decisión fácil pero sí meditada. No se hable de debilidad o valentía. El cirujano vive con la muerte, es su compañera inseparable, con ella me voy de la mano. Sólo espero no se haga de este acto una comedia. Al periodismo le pido que tenga un poco de piedad.
Estoy tranquilo. Alguna vez en un acto académico en USA se me presentó como a un hombre bueno que sigue siendo un médico rural. Perdónenme, pero creo, es cierto. Espero que me recuerden así.
En estos días he mandado cartas desesperadas a entidades nacionales, provinciales, empresarios, sin recibir respuesta.
En la Fundación ha comenzado a actuar un comité de crisis con asesoramiento externo. Ayer empezaron a producirse las primeras cesantías. Algunos, pocos, han sido colaboradores fieles y dedicados. El lunes no podría dar la cara.
A mi familia en particular a mis queridos sobrinos, a mis colaboradores, a mis amigos, recuerden que llegué a los 77 años. No aflojen, tienen la obligación de seguir luchando por lo menos hasta alcanzar la misma edad, que no es poco.
Una vez más reitero la obligación de cremarme inmediatamente sin perder tiempo y tirar mis cenizas en los montes cercanos a Jacinto Arauz, allá en La Pampa.
Queda terminantemente prohibido realizar ceremonias religiosas o civiles.

Un abrazo a todos. René Favaloro»
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MensajeTema: Re: Favaloro, un luchador que pudo cambiar la cardiología pero no las estructuras   Dom 15 Ago 2010 - 4:32

S i dejamos caer en el olvido este ultimo "procer",si que perdimos el norte.
Excelente aporte JAS.

Saludos
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MensajeTema: Re: Favaloro, un luchador que pudo cambiar la cardiología pero no las estructuras   Hoy a las 12:26

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