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 "Fortress Falkland" o el Paradigma Británico en el Atlántico Sur

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bashar
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MensajeTema: "Fortress Falkland" o el Paradigma Británico en el Atlántico Sur   Lun 2 Abr 2012 - 20:22

Para Leer y analizar...






http://unlp.academia.edu/FedericoGomez/Papers/1354508/THE_FALKLANDS_FORTRESS._El_paradigma_britanico_en_el_Atlantico_Sur




1


La FORTALEZA MALVINAS.

La evolución del paradigma neocolonial en el Atlántico Sur.

Al finalizar el 14 de junio de 1982, el conflicto del Atlántico Sur, con la victoria de
las fuerzas británicas (concentradas en la Task Force) sobre las fuerzas argentinas, tras 74
días de conflicto, se inició el debate en el seno del gobierno británico sobre el futuro militar
de las islas; esta discusión se centraba sobre dos instancias, la primera referida a la
situación de enfrentamiento y amenaza en función del conflicto latente con la República
Argentina, y la otra referida a la proyección como posición estratégica en el tablero
sudatlántico de la Guerra Fría.
Estas dos instancias de carácter político-militar, comportaron el basamento
necesario para que el gobierno británico de 1982, bajo la potestad de Margaret Tatcher,
adoptase la decisión de construir la mayor base militar en el hemisferio sur, enclavada en el
Atlántico; la misma es conocida como Falklands Fortress.
El objetivo del presente trabajo es el de realizar una aproximación sobre el origen y
desarrollo político-militar de esta base, desde la arista histórica-diplomática iniciando el
estudio de la misma desde mediados de la década de 1980, advirtiendo su potencialidad
como factor de disuasión hacia la Argentina y su posicionamiento estratégico en el contexto
de la guerra fría; el desarrollo del mismo nos propondrá realizar una descripción del papel
de la misma en la coyuntura del Nuevo Orden Mundial de la década de 1990, lo cual nos
permitirá abordar de manera concreta la potencialidad de esta base militar en su proyección
como variable político militar.
Ya en nuevo sistema internacional post 11 de Septiembre, en la actual instancia
latinoamericana de denuncia de la presencia militar de potencias extraregionales y su
posicionamiento como nuevo paradigma de la presencia británica en la búsqueda de recursos energéticos y alimenticios de este hemisferio, serán parte estructural de la agenda
regional, ante los desafíos de los nuevos procesos de integración, siendo el objetivo final de
abordaje del presente.

THE FALKLANDS FORTRESS.

El paradigma británico en el Atlántico Sur.
Finalizado el conflicto del Atlántico Sur el 14 de junio de 1982, el gobierno
británico tomó la decisión de iniciar el fortalecimiento defensivo de las Islas Malvinas, Islas
Georgias y Sandwich del Sur, mediante el establecimiento de una base aérea militar, con
proyecciones a toda la zona en conflicto y con potencialidad a todo el Atlántico Sur.
La decisión tomada por el gobierno de Margaret Tatcher de iniciar la construcción
de la misma, sería basamentada en pos de la iniciativa para el desarrollo de la economía de
las islas, adoptando las recomendaciones obtenidas del Informe Shackleton(1)
.
Asimismo la potencialidad de la base dentro del esquema de juego de la guerra fría
habría de introducir una nueva variable: la proyección del conflicto este-oeste en el
Atlántico Sur. Es así como Rodolfo Terragno describe la traspolación del conflicto esteoeste hacia el hemisferio sur al describir las características de la nueva base militar la cual
coordinaría sus esfuerzos con otras bases militares del Reino Unido y de la OTAN como la
existente en isla Ascensión.

Terragno identifica asimismo que las mismas variables operativas de esta base no se
hallaban en otras instaladas por el Reino Unido en el resto del globo, “Gran Bretaña no
tiene otra base semejante. Aparte de las fuerzas estacionadas en Alemania Occidental, solo
en Hong Kong hay un contingente militar británico tan numeroso. En relación al número
de habitantes, el de Malvinas es el único: 7000 soldados cuidan a 1800 isleños”.(2)

Es así que tomada la decisión de construir esta nueva base en las islas se iniciaría un
nuevo proceso de concentración de fuerzas militares de última tecnología, creando un
nuevo paradigma de seguridad y presencia imperial británica en el Atlántico Sur.
Antecedentes de la Falklands Fortress: la guarnición Malvinas antes de 1982.
Al producirse la recuperación del control de las Islas Malvinas, mediante la
conocida Operación Rosario, el día 2 de abril de 1982, las fuerzas argentinas hallaron focos
de resistencia, los cuales habían sido contemplados en el diseño de la operación original.
El destacamento militar que se hallaba asentado en las islas estaba compuesto por
miembros de la infantería de marina británica, los cuales comprendían un total de 50
hombres, sumado a ello una suerte de tropa isleña, que componía la Fuerza de Defensa de
las Islas Malvinas (hoy en actividad). Su base se encontraba cercana al arroyo Caprichoso y
desde allí se diseñaron en base a las decisiones del gobernador de las islas en ese momento,
Rex Hunt, las maniobras destinadas a frenar el desembarco de las fuerzas argentinas en las
playas de las islas en la madrugada del 2 de abril. La presencia del HMS Endurance, en las
proximidades de las islas, le permitió encontrar un refuerzo de tropas como así también de
armamento para poder desarrollar una defensa, quizás no definitiva pero sí, que demorase
el operativo argentino.
Al producirse la rendición del gobernador, se observó que las pautas originarias de
la Operación Rosario habían sido implementadas según fueron descriptas. Entre las
mismas, la necesidad de no producir bajas fatales en las tropas británicas ni en la población
isleña por parte de las fuerzas argentinas.
El análisis posterior, originado en parte del Informe Franks (3), realizado por el
gobierno británico redundo en la necesidad imperiosa de articular un sistema de defensa
ostensiblemente superior al que se contaba en 1982 en las islas, para poder desarticular
cualquier amenaza al nuevo status en las Islas Malvinas.

La construcción y características de la Base en Mount Pleasant (1982 a 1985).
La política de seguridad para los isleños, adoptada por el Reino Unido, creando una
instancia física de defensa, se concibió como obligatoria en relación a la situación de
enfrentamiento y la no declaración del cese de hostilidades por parte de la República
Argentina.
La construcción de esta base requeriría contar con la presencia de personal que
fuese acorde a las etapas de construcción y a las cantidades necesitadas; es por ello que el
personal que se hallaba como dotación durante la construcción de la misma, nunca fue
menor a 3000 soldados, sumado a ellos, los que se hallaban embarcados en las naves que
circundaban las aguas de las islas.
De esta manera la inversión de 300 millones de libras esterlinas, como índice de la
magnitud del esfuerzo presupuestario final para la construcción de esta nueva base aérea,
fue estimada por el gobierno británico. La misma reemplazaría al anterior aeropuerto
cercano a Puerto Argentino, el cual como consecuencia del conflicto había finalizado su
operatividad a causa de los bombardeos británicos ante la presencia de aeronaves y
personal militar argentino durante el desarrollo del conflicto.
La construcción de este nuevo aeropuerto, con la arquitectura de una base militar,
tendría dos proyecciones claras hacia las islas y su población; una de las proyecciones era
dirigida al mantenimiento del contacto de los habitantes de las islas con el Reino Unido, ya
que el mismo era apto para el aterrizaje de aeronaves de transporte (aeronaves como y la
otra referida a su potencial como elemento de disuasión hacia la Argentina. Esta arista se
referenciaba a que el mismo gobierno argentino, había planificado esta estrategia de
adoptar “un estado de tensión lo suficientemente alto para que ésta (Gran Bretaña)
construyera una base militar que fuera muy costosa de mantener”(4). Según el análisis
realizado por Gustafson (1988, 184), esta estrategia seguida por el gobierno radical del Dr.
Alfonsín fue abandonada hacia inicios de 1984, ante la actitud británica de continuar con
las inversiones hacia la construcción y finalización de la misma demostrando su
predisposición a enfrentar dichas erogaciones.
En el proceso de construcción de la base, la presencia aeronaval en las islas era
exorbitante; alrededor de doce naves entre fragatas y destructores de un total de cincuenta
naves en condiciones reales de enfrentar un conflicto; submarinos con propulsión nuclear,
se llegaron a identificar cuatro o cinco de esta clase de un total de catorce en la marina
británica. En relación al poder aéreo, se contaba con cuatro interceptores F4, entre cuatro y
seis Sea Harriers y Phantoms además de los correspondientes aviones cisternas y de
reconocimiento marítimo tipo Hércules, como así también helicópteros Chinook, Sea King,
Lynx, Scouts y Gazalles.
Las unidades antiaéreas estaban compuestas por unidades Rapier y Blowpipe,
contando para su apoyo e identificación de objetivos con tres estaciones de radares

ubicados en línea, sumados a estas, líneas de comunicación y sistema computarizados de
alerta temprana.
En declaraciones realizadas a la prensa británica de ese momento, el subsecretario
adjunto John Peters declaró “que aún cuando el aeropuerto actual es adecuado para los
aviones de la guarnición y puede servir como terminal de un puente aéreo (…) es necesario
disponer de pistas más largas a fin de operar transporte estratégico a y desde las islas”(5)
.
Con el objetivo principal de su pronta inauguración, como base estratégica de las
fuerzas armadas británicas, el gobierno de Margaret Tatcher continuó con la
reestructuración financiera para hacer frente a los insumos necesarios.
Próximo a su inauguración, el Canciller argentino Dante Caputo, ideó una estrategia
de denuncia múltiple en cuanto organismo regional e internacional tuviese eco, como así
también los foros donde pudiese expresar estas denuncias, sobre la amenaza que la
Fortaleza Falklands representaba para la paz institucionalizada de la región, con el
posicionamiento del conflicto Este-Oeste en ese sector puntual del hemisferio; varios
analistas interpretaron y reflexionaron sobre la cuestión en dos grandes dimensiones, uno
dimensionaban la amenaza de la presencia de tropas de un país ajeno a la región y en otra
instancia el análisis hacía referencia a la condición política del Reino Unido se debía a un
condicionamiento establecido por la Argentina al negarle transporte y logística para
continuar con el desarrollo de las islas.
La inauguración final el día 12 de mayo, contó con la presencia del Ministro de
Defensa británico, Heseltine y el mismo Príncipe Andrés quien estuvo en el campo de
batalla en 1982, como piloto de armada.
Con la inauguración de la base aérea y de sus instalaciones, el potencial de la misma
y su proyección comenzaban a develarse.

La modificación del modo de proceder en la esfera ictícola de negociaciones y de
manejo de la cuestión desde el gobierno argentino, conllevó a un endurecimiento ante
cualquier variable que introdujese una modificación en el status de la cuestión.
Como ejemplo de ello, se visualizan dos instancias una militar y una diplomática; el
incidente con un buque pesquero de origen taiwanes, el cual desconoció la soberanía
argentina sobre las islas y sus aguas circundantes; ante las negociaciones dilatadas por su
tripulación, el mismo fue hundido por la Prefectura Naval Argentina, produciendo el
fallecimiento de uno de sus tripulantes(6); este incidente claramente se traduce hacia la
instancia militar. Esto fue denunciado por el gobierno inglés como “patrullaje agresivo”.
En relación a la instancia diplomática el establecimiento de una zona de exclusión
unilateral, denominada Zona Interina de Conservación y Administración Pesquera (FICZ),
la misma comprendería un área circundante a las islas de 150 millas desde el territorio de
las mismas. El rechazo argentino no tardaría en llegar. El accionar unilateral británico, fue
consecuencia de los acuerdos de licencias de pesca originados entre la Argentina y la URSS
y Polonia, los cuales podrían acceder a las zonas pesqueras en conflicto. Desde allí se
iniciaría un impasse, en lugar de generar un continuum en las negociaciones pacíficas, entre
el gobierno de Raúl Alfonsín y el gobierno de Margaret Tatcher y su sucesor.

La constitución, el 27 de octubre de 1986 de la Zona de Paz y Cooperación en el
Atlántico Sur (ZPCAS), mediante la resolución 42/16 de las Naciones Unidas, se estructuró
hacia la búsqueda de un área libre de conflictividad donde se hallase prohibido la presencia
de material y armas nucleares, como así también la consecución de la paz. La Argentina
hizo referencia exacta a la potencial imposibilidad de no existir esa instancia
temporoespacial buscada como consecuencia de la presencia militar inglesa en el mismo
Atlántico Sur y ante las noticias y denuncias crecientes, originadas en ONG´s y científicos
del Europa, pero sin comprobar, al menos hasta el momento en esa época (7), sobre la
existencia de material nuclear hundido junto a los buques que fueron atacados y hundidos
por la fuerza aérea y la aviación de la marina argentina.

Ya iniciado el año 1988, el Ministerio de Defensa británico formula y da a conocer
la noticia referida a la realización de un ejercicio militar de combate conjunto de las tres
fuerzas, aproximadamente para el mes de marzo. El mismo adoptaría el nombre de Fire
Focus, mediante el cual se desarrollaría el poder de desplazamiento de tropas, y la
implementación de un sistema defensivo moderno ante un ataque armado, proveniente
desde un territorio cercano; este fue el objetivo principal del ejercicio Fire Focus, disuadir
cualquier intento militar de uso de la fuerza, desplegando el potencial defensivo y de
contraataque propio de las base, en la cual las tres armas llevan adelante sus funciones. En
números la presencia del ejercito real se manifestó por las acciones de mil hombres de esta
fuerza, sumados los aviones propios de la base, desplegando la armas de la Fuerza Aérea y
completando la tercer arista del ejercicio militar, la Marina Real proveyendo los buques que
se verían involucrados en las maniobras de despliegue.
Ante esta intervención y modificación del status, contrariando las resoluciones de
Naciones Unidas, la Cancillería por orden del Poder Ejecutivo inicio un proceso sistemático
de denuncias ante los organismos internacionales. La OEA y las Naciones Unidas fueron el
ámbito propicio donde el reclamos argentino históricamente tuvo lugar, y desde donde se
hallaron los caminos a la denuncia del accionar británico.

El Canciller Dante Caputo presento dichas denuncias describiendo que “la situación
creada en el Atlántico Sur por la decisión del Gobierno Reino Unido de conducir
maniobras militares en las Malvinas…”representaba un quiebre a la voluntad argentina
de allanar los caminos de diálogo y paz, propuesto por el gobierno de Alfonsín; asimismo el
gobierno argentino dispuso la movilización de tropas en respuesta a la realización de estos
ejercicios.

Un punto de vital importancia que debemos resaltar en esta sección del presente
trabajo es sobre el desarrollo misilístico argentino, bajo el proyecto Cóndor II(9); el mismo
representaba una amenaza a la seguridad militar y civil británica en las islas, su particular
desarrollo y final, con la asunción de Menem como presidente de la República, son
potenciales puntos clave para comprender como se desarrollarían las relaciones militares
entre el continente y las islas.

La década de 1990, marcado por la seducción y atraído por la bilateralidad.
El inicio de la gestión de Carlos Menem y su política exterior hacia la Cuestión
Malvinas, es caracterizado por la concreción de los acuerdos de Madrid I (octubre de 1989)
y Madrid II (febrero de 1990). Por medio de estos la consecución del restablecimiento de
relaciones diplomáticas con el Reino Unido fue lograda, con el surgimiento de la ingeniería
del “paraguas de soberanía”, consistente en la protección de los derechos de cada parte en
lo que respecta a los archipiélagos y espacios marítimos circundantes pero a su permitió la
reanudación de las relaciones diplomáticas, consulares y económicas(10). Estos mismos
acuerdos generarían instancias de distención en la esfera militar ante la implementación de
instrumentos diplomáticos políticos, tales como monitoreo y aviso previo de transito de
naves militares de ambos estados en la zona como otras medidas de coordinación y
generación de confianza.

La vinculación con los Estados Unidos, mediante las relaciones carnales, avizoró la
mejora de las relaciones con el Reino Unido, hacía la búsqueda de acuerdos y cooperación,
dando lugar a la instancia temporoespacial de concreción de los acuerdos en materia de
hidrocarburos y pesca. Sumado a ello, la posterior finalización del proyecto Cóndor II,
como la participación argentina como socio extra-OTAN, generarían vínculos de confianza
mutua hacia el Reino Unido.

La Declaración Conjunta sobre Cooperación en actividades petroleras en el
Atlántico Sud Occidental de 1995, tuvo gran repercusión a nivel nacional, siendo
duramente atacada desde la oposición política, sobre los beneficios que la misma tendría y
los perjuicios que acarrearía. La cuestión pesquera, fue abordada desde la construcción de
una comisión científica, la cual velaría por la protección y el estudio de esa riqueza, para su
aprovechamiento sustentable, mediante misiones conjuntas y la administración responsable
en el otorgamiento de licencias para su explotación.

El diseño de una política propia dirigida hacia los isleños, fue la concretada durante
la presente gestión, más conocida como política de “seducción a los Kelpers”, la cual debe
ser reinterpretada claramente como peligrosa, debido al grado de valorización que le era
reconocida a los isleños en la posibilidad de interactuar con el gobierno argentino, más allá
de lo simpático e irrisorio que la misma representará mediante el envío de ositos Winnie the
Pooh, para los niños en las islas y otros regalos como tarjetas de salutaciones para fin de
año, de parte del Canciller, Guido Di Tella.

Dos acontecimientos de repercusión nacional se sucederían a mediados de la década
de 1990; en la Reforma Constitucional de 1994, se incorporó por primera vez la Cuestión
Malvinas, por medio de la Disposición Transitoria N° 1 de dicha constitución, como un
mandato nacional al declarar de manera legitima e imprescriptible nuestra soberanía
nacional sobre las Islas Malvinas, Islas Georgias y Sándwich del Sur y sus aguascircundantes, posicionándola como un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo
argentino; en la cuestión humanitaria, la autorización del viaje de los familiares de caídos
en el conflicto del Atlántico Sur, fue permitida por el Reino Unido y concretada por la
gestión de ese entonces.

Promediando la segunda gestión de Menem, la política de seducción a los isleños,
claramente había comenzado a demostrar sus características paupérrimas de abordaje a
dicha cuestión; motivados por estas consecuencias el gobierno inicio dos caminos, el
reposicionamiento de la cuestión mínimamente en los foros internacionales y la posibilidad
concreta de iniciar la promoción del tema mediante acciones judiciales y la indemnización
de los kelpers.

La concreción para julio de 1999, al finalizar la gestión, del acuerdo de Vuelos
Aéreos, que conectaran y comunicaran al continente con las islas y viceversa, no fue el
producto de las gestiones nacionales, sino la consecuencia de un acontecimiento
internacional, el arresto de Augusto Pinochet por parte del gobierno británico, lo que causo
el cese de los vuelos a las islas desde Chile, como represalia de este último. De esta manera
los ciudadanos argentinos podrían volar nuevamente a las islas, cumplimentando ciertos
requisitos, entre ellos uno muy importante, la utilización del pasaporte internacional.

El reposicionamiento de la base de Mount Pleasant en la década del noventa.
Descripta la política exterior de los años noventa hacia la Cuestión Malvinas, a
manera de aproximación, debemos interpretar el reposicionamiento de la Fortaleza
Falklands, en su proyección ante el Nuevo Orden Mundial, luego de la desaparición de la
Unión Soviética y en su rol de comunicación de las islas con el mundo.

Cual debería ser la proyección de la misma y su desarrollo, sería los interrogantes
planteados en aquellos años, por el gobierno británico en el poder.
La necesidad de reposicionar a la base en función de las necesidades de desarrollo
económico, social y político de las islas, proyectaría las nuevas instancias de formulación
de la misma. Es así que como instrumento comunicacional de los habitantes de las islas con
el continente, como así también como actor estratégico, la base iniciaría un nuevo proceso
de conformación interna, la cual devendría en una estación itinerante de oficiales de las
fuerzas armadas británicas, punto nodal de las comunicaciones de las islas y como nuevo
paradigma constituido de la presencia extranjera militar en América Latina.

La Alianza: diplomacia multilateral e instancias de confianza mutua.
La construcción de un andamiaje diplomático hacia la Cuestión Malvinas, durante el
gobierno de la Alianza, fue estructurada desde el Instituto Programático de la Alianza, el
cual se constituyó como el think tank, desde el cual se generarían las pulsiones necesarias
para la construcción de un abordaje hacia la Cuestión Malvinas. El mismo estuvo
constituido por grandes diplomáticos, políticos, académicos y especialistas en la cuestión(11)
.
La decisión de restablecer la cuestión en la agenda internacional, tanto en los foros
como ámbitos donde la cuestión sería tratada, se contraponía al proceso anterior,
abandonando la seducción y reimpulsando la histórica resolución 2065 de las Naciones
Unidas, todo ello aspirando “a dar continuidad a la acción y fortalecer la capacidad
negociadora regional. Una política de Estado sobre Malvinas, no debe reducirse a un
ejercicio en el que el Gobierno propone y la oposición acepta, retoca o rechaza las ideas.
Se trata en cambio, de la construcción conjunta de una estrategia sobre los problemas que
abarca la cuestión. Hay que avanzar en el diálogo con el Reino Unido, con el objeto de
lograr acuerdos que contengan los procedimientos, los tiempos y etapas para construir y
fortalecer las medidas de confianza reciproca entre las partes. Se debe actuar en dos
planos, mutuamente condicionados: el de las comunicaciones, el económico y el de la
circulación de personas entre las islas y el territorio continental, por un lado y el político
que debe conducir a diálogos amplios que incorporen la cuestión de la soberanía. La
continuidad de las negociaciones dependerá del acuerdo de las partes. La Alianza está
abierta a la consideración de diversas formulas que puedan facilitar estos objetivos. La
construcción de la confianza es un proceso que requiere tiempo y una profundización
paulatina”(12)
.
En relación a la construcción en el plano de ámbitos de confianza entre ambos
gobierno, la creciente cooperación y el diálogo fueron traducidos en varios gestos y
acciones simbólicas; el retiro de la guarnición militar británica en las Islas Georgias fue
aplaudido por el gobierno nacional. La misma se hallaba activa desde finalizada la guerra
en 1982. Sumado a este repliegue militar y luego de duras negociaciones y diálogos, el
retiro del veto para que la Ciudad de Buenos Aires se convirtiese en la Sede del Tratado
Antártico, sería la culminación de años de negociación referidos a ese tema. La cooperación
para la realización del Estudio de Factibilidad de Desminado de las islas, como obligación
del Tratado de Ottawa de 1997, del cual ambos estados son partes, quedaría latente ante la
convulsión interna que sufriría el gobierno nacional, y con su posterior caída la crisis y
eclosión nacional en diciembre de 2001.

El inicio de la evolución de la Fortaleza Falklands: el segundo Orden Mundial post 11
de Septiembre.
Producidos los ataques el 11 de Septiembre de 2001, contra los Estados Unidos y
los posteriores ataque producidos ya en Londres y en Madrid, por parte de grupos islámicos
vinculados o miembros de la red de Osama Bin Laden, la decisión del gobierno de Tony Blair, de ser participes de la cruzada contra el terrorismo islámico internacional, produciría
una evolución propia de la base.
Iniciado en nuestro país el gobierno de Néstor Kirchner, las relaciones entre la
Argentina y el Reino Unido serían enfriadas drásticamente, como consecuencia de diversas
medidas adoptadas por ambos estados.
El reclamo de soberanía nacional tendría como vocero, al Canciller Rafael Bielsa,
desarrollando sus funciones desde la XXIII Reunión de la Comisión de pesca del Atlántico
Sur (2003), como así también en el ámbito de foros internacionales, como el Comité de
Descolonización de las Naciones Unidas, o en el marco de la OEA o el Mercosur.
La posición intransigente del gobierno británico ante la renuencia isleña de no
permitir vuelos de bandera argentina a las islas, lo que derivó en el cese de vuelos chárters
permitidos hasta ese momento por la Argentina, solo permitiendo los vuelos que se
constituyeron en el acuerdo de julio de 1999.
En relación con la cuestión ictícola, el claro deterioro del recurso por la
sobreexplotación y las excesivas ventas de licencias pesqueras de manera unilateral por
parte del gobierno de las islas, produjo consecuentes roces, perjudicando las negociaciones
en esa materia. El cese de las reuniones del comité de pesca del Atlántico Sur, como así
también el subcomité científico para la preservación del recurso, sería el resultado de estas
acciones.
En la instancia de negociación de humanitaria, la finalización en el año 2005 de la
construcción del cenotafio en el cementerio, como fue analizado anteriormente, abrió una
nueva instancia de negociación para su inauguración; dentro de esta misma esfera, la
humanitaria, el diálogo para la concreción del Estudio de Factibilidad de desminado de las
islas, tendría grandes avances, en función de las fechas límites impuestas a los estados
partes del Tratado de Ottawa.
Con el cambio de Canciller y la asunción de Jorge Taiana, la continuidad de la
política exterior hacia Malvinas, con sus características y variables, sería acrecentada.
En el año 2007, año de la conmemoración del vigésimo quinto aniversario de la
finalización del conflicto del Atlántico Sur, la decisión de finalizar la Declaración Conjunta
sobre Cooperación en actividades petroleras en el Atlántico Sud Occidental de 1995, fue el
reflejo de la política exterior hacia la Cuestión Malvinas, durante la gestión de Néstor
Kirchner, momento en el cual el Canciller Taiana declaró que “el Reino Unido ya no podrá
pretender justificar, desde la letra y espíritu del acuerdo, su ilegitimo accionar unilateral
en nuestra plataforma continental que llevara a la parálisis, hace ya siete años, a la
comisión bilateral creada por el entendimiento…”(13)
. Esta decisión fue motiva por el constante accionar unilateral isleño, pero con el apoyo británico, de desarrollar políticas
tendientes a la exploración y explotación de los potenciales recursos petroleros en las aguas
circundantes a las islas, determinando efectos negativos en los intereses argentinos.
Es en esa precisa instancia temporal, donde diversos medios de comunicación
argentinos y británicos, con motivo del 25° aniversario del conflicto de 1982, viajaron a las
islas y pudieron contemplar la magnitud e importancia estratégica de la base, como así
también su potencial proyección militar hacia Sudamérica, el Atlántico Sur y sobre una
porción del continente antártico. Allí se apreció el verdadero potencial de la base.
En diversas publicaciones y programas periodísticos se hacía referencia a las
instalaciones militares, las cuales eran propias de una base de la OTAN y por demás
avanzadas en comparación con bases militares de los países latinoamericanos.

La potencialidad de la FORTALEZA MALVINAS en el nuevo sistema internacional y
su proyección a la región.

Durante la gestión de Cristina Fernández de Kirchner, la continuidad de una política
de gobierno hacia la Cuestión Malvinas, originada en la elaborada e implementada por su
antecesor Néstor Kirchner, se visualizó mediante la continuidad de una agenda de
exposición de la cuestión en diversos foros regionales e internacionales; asimismo las diversas instancias de encuentro bilateral con el Primer Ministro británico Gordon Brown,
fueron propicias para destacar el reclamo argentino sobre las islas y sus aguas circundantes.
Debiendo observar la actualidad del sistema internacional, como así también la
realidad regional, un abordaje en una instancia no mayor a dos años con anterioridad, nos
permite analizar como la instancia militar se ha proyectado en mientras que otras variables
como la económica, la diplomática o la referida a cooperación se han mantenido sino han
disminuido en función de los medios de comunicación.
La actual situación de complejidad referida a cuestiones de seguridad, desarrollo
económico estratégico, potencial desarrollo energético, explotación off shore de recursos
propios, han posicionado a Brasil como un actor no ya regional sino continental, de manera
de visualizar la potencialidad que el Atlántico Sur, comporta para el mismo.
La actual agenda de cooperación SUR-SUR, la cual crea nuevas instancias de
encuentro como la conformada en el marco de la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico
Sur, nos devela nuevas agendas en las que el desarrollo de nuevas energías, como la nuclear
para su uso pacífico y la cooperación para la conservación y desarrollo de recursos
ictícolas, no son coincidentes con la presencia militar británica en el Atlántico Sur.
Debemos claramente analizar el comportamiento de Estados Unidos en ésta
ecuación; la reactivación de la IV Flota desde hace dos años (la cual fue creada en el año
1943 teniendo como objetivo contrarrestar la presencia de naves del eje nazifascista,
durante el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial) con el propósito, según las
declaraciones del propio gobierno norteamericano, de brindar asistencia humanitaria en
aquellas regiones del hemisferio sur donde sean requeridos. La potencialidad real del IV
Flota es en función de remarcar la presencia norteamericana en la región, para la
observación de los flujos navieros de los estados ribereños al Atlántico.
A mediados de mayo del año 2009, un documento originado en el Directorio
General de Políticas Externas de la Unión Europea, perteneciente al Parlamento Europeo,
fue dado a conocer sobre temas de seguridad y defensa de la Unión Europea. Más allá deque las Islas Malvinas y la base de Mount Pleasant representa para la Unión Europea,
además del Reino Unido.
Este documento denominado “The Status and Location of the Military Installations
of the Member States of the European Union and their Potential Role for the European
Security and Defense Policy (ESDP)”, realiza una gran y explicita descripción de las bases
de los Estados miembros de la Unión Europea en todo el globo, destacando la necesidad
para satisfacer y fortalecer la defensa y seguridad de la misma, europeizando estas bases en
su mayoría de dominio británico y francés.
Inmediatamente la Cancillería argentina rechazó de forma categórica esta
presentación y el informe mismo, esgrimiendo que los estados miembros de la Unión
Europea antes lo son de las Naciones Unidas y que deben respetarlas resoluciones referidas
a la existencia de un conflicto en torno a la soberanía de las islas. En un pasaje de dicho
informe se hace referencia a la necesidad de esta acción, ya que "en un mundo cada vez
más multipolar, dar un enfoque renovado a estas bases es una prioridad apremiante para
Europa, particularmente en una época de creciente competencia geopolítica"(14).Este rechazo argentino se suma a los realizados en el año 2004 donde la Argentina protestó ante
Naciones Unidas, por la rejerarquización de la base en las islas y más recientemente,
mediante las denuncias de los años 2008 y 2009 por ensayos misilísticos.
Mount Pleasant hoy: potencialidades y proyecciones,

En un sistema internacional donde la consecución de recursos energéticos no
renovables como el petróleo y la búsqueda de recursos esenciales para garantizar la vida de
la población (alimentos y agua) ha desatado una carrera por el posicionamiento a estas
fuentes de recursos, vitales y estratégicos para los Estados.
Las potencias globales o regionales demarcan y potencian su presencia en los mares
y océanos del mundo (la IV Flota por ejemplo), expresando su vocación de detentores del
poder global; los estados ribereños tienen a su alcance herramientas jurídicas como la
presentación ante el organismo de Naciones Unidas que dictaminará sobre la expansión a
350 millas de soberanía sobre cada mar en particular. Asimismo las acciones particulares de
cada estado en pos de detentar un natural poder y presencia sobre los mares es la
herramienta ideal, como Brasil en su búsqueda de recursos hdirocarburíferos en el Atlántico
y el desarrollo conjunto con Francia en el corto plazo de submarinos (uno de ellos nuclear)
para posicionarse en este nuevo sistema internacional.
La Fortaleza Falklands, ubicada en Mount Pleasant, hoy es una realidad no una
potencialidad militar. Ubicada a 60 kilómetros de Puerto Argentino, cuenta con una
extensión importante de avenidas que comunican cada una de las dependencias de la base
sumadas a la red de túneles, que comunican hangares, cuarteles, centros de operaciones,
centros logísticos y galpones.
La vinculación con otra área militar de suma importancia en las islas como es Mare
Harbour, se realiza por rutas y túneles que conectan y mantienen libre los accesos ante una
emergencia. Mare Harbour, es apto para la recepción de navíos militares como el HMS Endurance
o HMS Clyde, como así también de submarinos de estación no permanente en las islas,
pero que en la actualidad si se hallan allí, como respuesta a la actual situación conflictiva
por el envío de la plataforma de exploración petrolera.
La presencia de dos pistas aéreas, una de 2,590 metros de longitud y la otra perpendicular a
la primera de 1,525 metros de extensión, son apropiadas para el aterrizaje de aviones de gran porte,
y aptos para el aterrizaje de aviones militares capaces de realizar vuelos trasatlánticos. Asimismo es
la pista y base aérea, perteneciente al grupo reducido de bases aptas para el aterrizaje de naves
espaciales, como el Endeavor. El 7 % del presupuesto de la OTAN está destinado a la base en
Mount Pleasant (15)
La proyección regional hacia el continente, se ve manifestado por la potencialidad bélica
que la base misma detenta. Entre sus aeronaves de combate de se encuentran cuatro aviones
Typhoon, de última generación, que llegaron como reemplazo de los anteriores Panthom
que se hallaban en las islas desde 1982. Sumados a estos hallamos aviones Hércules, de
configuración tanqueros para el reabastecimiento en vuelo, como también aeronaves para
traslado de tropas. Diversos helicópteros de configuración ataque y traslado de tropa
completan el equipamiento aéreo.
Sistema de alerta temprana, materializados en aquellos tres radares instalados en
1984, los cuales con tecnología moderna son capaces de detectar a varias millas dentro del
continente aviones en vuelo. Sistema de comunicaciones de última generación, completan
el equipo para alrededor de 1500 tropas permanentes en las islas y otras 1500 rotatorias, ya
que esta base sirve como base de entrenamiento e instancia previa de ser enviados a
combatir a Irak o Afganistán. La capacidad antiaérea de la base en las islas, se representa en
el sistema de misiles antiaéreos como posiciones de artillería antiaérea, capaces de
triangular el fuego y disuadir cualquier ataque.

Conclusiones:

La capacidad militar de la base en Malvinas, claramente excede la necesaria para
representar una acción de disuasión hacia la Argentina, ante un intento manu militari de
esta de recuperar la soberanía sobre las mismas y sus aguas circundantes. En las
declaraciones formuladas por el oficial a cargo del ejercicio el Mayor Fieldhouse, quién
estuvo a cargo de las últimas operaciones y ejercicios militares realizados en las islas en el
mes de diciembre de 2009, se presenta el objetivo fundamental del ejercicio: "Estamos aquíen apoyo a la misión que deben cumplir las fuerzas británicas en el Atlántico Sur que es
disuadir la agresión militar contra estas Islas” (16)
.
La observación de los mismos, nos permite interpretar que la configuración no era
de defensa sino de desembarco, similar al producido en mayo de 1982 sobre Bahía de San
Carlos.
La potencialidad energética de la región, tanto Brasil y sus hallazgos en la costa de
nuevos núcleos de petróleo, Bolivia y sus recursos gasíferos, como también Venezuela
sumados al potencial del Atlántico Sur mismo, representan el verdadero objetivo de la
presencia militar en el Atlántico Sur. La diversidad de recursos naturales que el
subcontinente cuenta es el objetivo puntual de la existencia de la Falklands Fortress, ya sea
para su accesibilidad y/o para su futuro resguardo.
La base militar en Malvinas hoy representa una amenaza para la República
Argentina, y un gran desafío para la comunidad sudamericana, ya que la misma se halla
bajo la esfera de proyección y alcance de las potencialidades militares de la base.
Como hizo referencia Juan Carlos Puig, ex Canciller argentino, en un artículo suyo
de 1985, donde plantea que “la Falkland Fortress se convertiría en un plazo (dos años
aproximadamente) en la base aeronaval más poderosa del Atlántico” (17)
. Debemos destacar esta frase, reconociendo la existencia de Ascensión, otra isla bajo dominio británico y alquilada a los Estados Unidos donde los mismos tienen una base aérea monumental, desde la cual en el conflicto de 1982 los británicos se reaprovisionaban y preparaban para continuar su viaje al Atlántico Sur.
Continuando con el artículo de Puig, el mismo se pregunta si transcurrido un tiempo
y posterior a negociaciones ¿Será posible luego desandar el camino y desmantelarla para
llegar a una solución? (18)
En la coyuntura actual imposible advirtiendo el status quo británico a negarse a dialogar con la República Argentina y continuar con su accionar
unilateral. Debemos sumar la experiencia de la Isla Diego García (19)
como ejemplo de esto.
Como final aportamos la reflexión en forma de pregunta del propio Juan Carlos
Puig, quien tomando una idea de Pablo Tello (20), advierte sí “¿Se admitirá la presencia
militar y militante de las grandes potencias occidentales en una zona que hasta ahora
todos los gobiernos latinoamericanos han tratado de mantener al margen de las
confrontaciones operativas interbloques?”. Esta es ahora la cuestión, no se trata de
debatir la soberanía sobre el archipiélago, sino de reorientar la política internacional de
Argentina y, en general, de América Latina (21)



Referencias

(1)También conocido como Falklands Islands Economic Survey, es un documento surgido de la empresa de
investigación realizado a mediados de la década de 1970, en función de la crisis del petróleo sufrida por el
sistema internacional hacia la búsqueda de nuevas fuentes de recursos petroleros.
(2) “Des-militarizar”. Memorias del presente. Rodolfo H. Terragno. Editorial Nueva Información. 1985. Pág
267-275.
(3) El Informe Franks, fue realizado por un Comité designado por el Parlamento británico y encabezado por Lord Franks. En el mismo se analizan las diversas instancias que comprendieron al conflicto del Atlántico Sur, entre ellos sus antecedentes, causas, desarrollo, consecuencias y conclusiones obtenidos por el desempeño de las fuerzas armadas, la diplomacia y el poder político inglés
(4)Historia General de las Relaciones Exteriores de la República Argentina. Capítulo 58: Las relaciones angloargentinas después del conflicto de Malvinas. Julio de 1982 a julio de 1989. Obra dirigida Por Carlos Escudé y Andrés Cisneros. Grupo Editor Latinoamericano. 2000. http://www.argentina-rree.com/home_nueva.htm Consultada entre el 2de marzo y el 28 de marzo de 2010.
(5 )“Des-militarizar”. Memorias del presente. Rodolfo H. Terragno. Editorial Nueva Información. 1985. Pág. 269.

(6) El desarrollo histórico del incidente se desarrolla con detalles del mismo en “Historia General de las Relaciones Exteriores de la República Argentina”. Capítulo 58: Las relaciones anglo-argentinas después del conflicto de Malvinas. Julio de 1982 a julio de 1989. Obra dirigida Por Carlos Escudé y Andrés Cisneros. Grupo Editor Latinoamericano. 2000. http://www.argentina-rree.com/home_nueva.htm Consultada entre el 2de marzo y el 28 de marzo de 2010.

.
(7) Sería durante el desarrollo de la gestión del ex Presidente Néstor Kirchner, cuando el Primer Ministro británico reconoció la existencia y potencial amenaza de armamento nuclear Atlántico Sur, ante su deterioro en las particulares aguas del Atlántico Sur. El reconocimiento británico hace referencia sobre los buques que estuvieron dentro de la zona en conflicto cargaban cargas de profundidad no convencionales, siendo esto reconocido mediante comunicado el 5 de diciembre de 2003.
( 8) Carta dirigida al Presidente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, entre la semana del 11 al 18 de febrero de 1988.
(9)Para un desarrollo histórico certero del Proyecto Cóndor y Cóndor II, referenciamos la obra de Eduardo Barcelona y Julio Villalonga “Las relaciones carnales” La verdadera historia de la construcción y destrucción del misil CONDOR II. Editorial Planeta. 1992.
(10) Entrevista al Dr. Alejandro Simonoff. EN: Guerra de Malvinas. Veinticinco años después. Cuadernos Argentinareciente. N°4/ Julio-Agosto 2007. Pág. 142-147.

(11) Algunos de los miembros de este núcleo epistémico de la Alianza eran: Raúl Alfonsín, Graciela Fernández Meijide, Carlos Álvarez, Rodolfo Terragno, Fernando De La Rúa, Horacio Jaunarena, José Luis Machinea, Lucio García del Solar, Oscar Shuberoff, Nilda Garré y Dante Caputo.

(12 )“Malvinas: la Alianza quiere un rol activo en la política de Estado”. Clarín, 6 de febrero 1999. Pág. 5.
(13) Taiana, Jorge. “El diálogo como único camino posible”. En: Clarín, 1 de abril de 2007.Pág 35.
(14) “Malvinas: el Parlamento europeo estudia "europeizar" la base militar”. La Nación, 26 de Mayo de 2009.
(15)“La OTAN y las Malvinas”. Publicación realizada por el Movimiento por la Paz, la soberanía y la solidaridad entre los Pueblos. Marzo de 2009. Pág. 2.
(16)“Ejercicios militar británico de disuasión a las amenazas extranjeras”. Boletín N° 11 Diciembre de 1009. Departamento de Islas Malvinas, Antártida e Islas del Atlántico Sur. IRI. UNLP.
(17) “Malvinas: tres años después”. Juan Carlos Puig. Revista Nueva Sociedad N° 77. Mayo-Junio. 1985. Pág. 13 a 20.
(18) Ibidem.

(19) Ibidem.
(20)Tello, Angel “L´Argentine et les iles Malouines”. Polítique Etrangére, N° 4, 1982. Pág. 1013.
(21)“Malvinas: tres años después”. Juan Carlos Puig. Revista Nueva Sociedad N° 77. Mayo-Junio. 1985. Pág. 13 a 20.
Bibliografía

Barcelona, Eduardo y Julio Villalonga. “Las relaciones carnales” La verdadera historia de
la construcción y destrucción del misil CONDOR II. Editorial Planeta. 1992.

Escudé, Carlos y Andrés Cisneros. “Historia General de las Relaciones Exteriores de la
República Argentina”. Grupo Editor Latinoamericano. 2000. http://www.argentinarree.com/home_nueva.htm Consultada entre el 2de marzo y el 28 de marzo de 2010.
Gustafson, Lowell S. “The Sovereignty Dispute over the Falkland (Malvinas) Islands”.
Oxford, New York, Oxford University Press. 1988.
Movimiento por la Paz, la soberanía y la solidaridad entre los Pueblos. “La OTAN y las
Malvinas”. Publicación realizada por el. Marzo de 2009. Pág. 2.

Puig, Juan Carlos. “Malvinas: tres años después”. Revista Nueva Sociedad N° 77. MayoJunio. 1985. Pág 13 a 20.

Simonoff, Alejandro EN: Guerra de Malvinas. Veinticinco años después. Cuadernos Argentinareciente. N°4/ Julio-Agosto 2007. Pág. 142-147
.
Tello, Ángel Pablo. “L´Argentine et les iles Malouines”. Polítique Etrangére, N° 4, 1982.
Pág 1013.

Terragno, Rodolfo H. “Des-militarizar”. Memorias del presente. Editorial Nueva
Información. 1985. Pág 267-275.

Diarios:
“Malvinas: la Alianza quiere un rol activo en la política de Estado”. Clarín, 6 de febrero
1999. Pág. 5.
Taiana, J. “El diálogo como único camino posible”. En: Clarín, 1 de abril de 2007. Pág. 35.
“Malvinas: el Parlamento europeo estudia "europeizar" la base militar”. La Nación, 26 de
Mayo de 2009.
“Ejercicios militar británico de disuasión a las amenazas extranjeras”. Federico Martín
Gomez. Boletín N° 11 Diciembre de 1009. Departamento de Islas Malvinas, Antártida e
Islas del Atlántico Sur. IRI. UNLP.
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MensajeTema: Re: "Fortress Falkland" o el Paradigma Británico en el Atlántico Sur   Mar 3 Abr 2012 - 2:11

Excelente aporte Bashar. Creo que da una óptica muy amplificadora sobre los motivos ingleses para mantener esta base y no devolver Malvinas, que va mucho más allá de las patrañas de "cuidar el interés de los kelpers". Es muy claro el informe cuando afirma que tenemos una base de la OTAN y no meramente inglesa, y el impacto que la misma representa para los demás paises latinoamericanos. Por eso, hoy Malvinas no solo es una causa nacional, sino que está comenzando a ser también latinoamericana.

Saludos
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bashar
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MensajeTema: Re: "Fortress Falkland" o el Paradigma Británico en el Atlántico Sur   Mar 3 Abr 2012 - 7:31

sin duda alguna.. me asustó un poco eso de "Configuración deDesembarco" mas que de Defensa... queda claro que esta hecha con miras al futuro... no tan distante..

saludos
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MensajeTema: Re: "Fortress Falkland" o el Paradigma Británico en el Atlántico Sur   Mar 3 Abr 2012 - 18:50



Algo antiguo pero que aclara algunas cosas...

http://www.argentina-rree.com/12/12-14.htm


Seguridad y Defensa en el Atlántico Sur

Otra de las áreas que generó tensión entre las partes después de la guerra de 1982 fue la relacionada con defensa y seguridad.
Como respuesta a la ocupación argentina de las islas, Gran Bretaña había enviado un fuerte contingente naval y militar al Atlántico Sur con el objeto de recuperarlas. Al finalizar el conflicto y cuando las últimas tropas argentinas fueron repatriadas, los británicos estacionaron una importante guarnición en las islas, y rápidamente comenzaron la construcción de mejores defensas. La defensa de las islas se había convertido en un tema prioritario en la agenda del gobierno (1). A partir de ese momento, el emprendimiento fue bautizado como la "Fortaleza Malvinas" (Falkland Fortress).
Para el gobierno argentino, la presencia militar británica se convirtió en un factor de irritación y la calificó como "desmesurada" y peligrosa para la estabilidad de la región. El canciller Caputo describió la situación en un encuentro del Movimiento de los No Alineados del modo siguiente:

Esta militarización, no sólo constituye un riesgo para el territorio argentino sino que afecta a toda la región...

y agregó:

La construcción de un aeropuerto estratégico en las islas y su extraordinario refuerzo naval, pone en peligro la estabilidad de un área que forma parte de la zona latinoamericana libre de armas nucleares.

por último enfatizó que:

hoy nadie puede negar que estas acciones británicas han transformado a las Islas Malvinas en una nueva zona de interés estratégico, atrayendo hacia ella el conflicto global entre el Este y el Oeste (2).

Otra interpretación sobre sobre el tema sostenía, en cambio, que

La Fortaleza Malvinas no era una política británica sino una condición política y logística impuesta por la negativa argentina de facilitar el transporte y las comunicaciones [a las Malvinas] a través de cualquier punto de Sudamérica (3).

Esta última interpretación era también la del gobierno británico. En octubre de 1983, el entonces ministro de defensa de británico afirmó ante la Asamblea General de las Naciones Unidas que:

en tanto la Argentina no renuncie al uso de la fuerza para sostener sus reclamos sobre las islas Falkland y se vea que lo cumple genuinamente, será necesario mantener una guarnición apropiada para la defensa de las islas contra la amenaza militar que supone la Argentina.

Que la Argentina fuera considerada como una amenaza para los británicos parece sorprendente, sobre todo después de haber derrotado a las fuerzas argentinas en las Malvinas. Los costos de la guerra para la Argentina fueron cuantiosos. Se calcula que sumaron en total los U$S 5.000 millones (4). Pero, para desvelo de los británicos, en ese entonces, el reconocido anuario de defensa producido por un instituto sobre temas de investigación para la paz de Estocolmo, SIPRI, publicó en su edición de 1983 y bajo el título "El rearme argentino post-Malvinas" la siguiente lista de compras:

Hacia fines de 1982, la Argentina ya se había comprometido a gastar U$S 1.000 millones en compras de armamentos... En tanto que el Reino Unido fue capaz de reponer el material bélico perdido con producción propia, la Argentina tuvo que recurrir a importaciones. Se establecieron comisiones especiales en el seno del ejército, la armada y la fuerza área argentinas para trabajar en nuevos programas de armamento.
Poco antes del fin de las hostilidades, la Fuerza Aérea Argentina recibió de Perú 10 aviones Mirage V y 22 aviones Dagger/Nesher de origen israelí. El stock de bombas fue reabastecido por Libia e Israel. A pesar de las fuertes objeciones británicas, en noviembre de 1982 comenzaron nuevamente la entrega por parte de Francia de los aviones Super Etendard y de los misiles Exocet...La armada argentina recibirá dos submarinos que están en construcción en la República Federal de Alemana, además de otros cuatro que se planea serán armados en la Argentina. También se están construyendo cuatro sofisticadas fragatas en Hamburgo. Las mismas estarán equipadas con motores Rolls-Royce, por lo que el gobierno del Reino Unido ha hecho una excepción al embargo de armas a la Argentina (5) Por otra parte, el ejército argentino intenta reconstruir su sistema de defensas con la asistencia de la compañía suiza Oerlikon. También planea comprar alrededor de 40 vehículos blindados Panhard, y también 255 tanque Kürassier de la compañía austríaca Steyr-Daimler-Puch (6).

En su edición de 1984, mismo anuario informó que el gasto militar del gobierno del presidente Alfonsín planeaba reemplazar equipo perdido durante la guerra por un número mayor. El costo del programa de reequipamiento fue estimado en U$2.000 millones más un gasto adicional de U$1-2.000 millones para pagar órdenes previas a 1982. La lista de compras incluía 107 nuevos aviones de combate, cuatro aviones de transportes Hércules y 71 aviones Pucará. El anuario también informó que se había acelerado el programa de modernización de la Armada que se había iniciado a partir del conflicto del Beagle con Chile (7).
Sin embargo, en los hechos, el rearme argentino no llegó a materializarse por completo. En efecto, el gobierno de Raúl Alfonsín había decidido reducir el gasto militar. Su plataforma electoral ya establecía que el gasto de defensa sería reducido a un 2% del PBI. En la práctica, la reducción no fue tan drástica. No obstante, disminuyó desde un 4.39% del PBI para el año 1983 a 2.72% en 1989. También debe recordarse que durante el gobierno radical, la economía del país declinó y por consiguiente, el PBI disminuyó. En consecuencia, la cantidad de recursos disponibles para las Fuerzas Armadas también decreció (8). Conforme se redujo el presupuesto militar también se redujo el tamaño de las fuerzas armadas. Los anuarios de defensa británicos como el Strategic Survey, publicado por el prestigioso International Institute for Strategic Studies (IISS), muestran ésta tendencia. En sucesivas ediciones informa que en la Argentina el número de soldados conscriptos incorporados decayó de 108.000 en 1983 a 40.000 en los años 1988-89 (9). Pero el gobierno del presidente Alfonsín no sólo experimentó dificultades de índole económica. Otro factor presente fue el estado de casi permanente insubordinación de grupos dentro de las fuerzas armadas. Estos grupos fueron bautizados por la prensa como "Carapintadas". El gobierno tuvo que enfrentar a lo largo de ese período numerosos levantamientos militares que si bien no llegaron en ningún momento a amenazar la continuidad del régimen democrático produjeron serios trastornos en la vida política del país, y especialmente a sus fuerzas armadas (10). Por lo tanto, con muchas de las órdenes canceladas y con las fuerzas armadas en proceso de achicamiento y tumulto los temores británicos parecieron perder sustento. Sin embargo, el gobierno argentino continuó con el desarrollo del programa nuclear, la construcción de submarinos y el desarrollo del misil de alcance medio Cóndor II
En el caso del Reino Unido, la guerra de las Malvinas los obligó a revisar su prioridades en materia de defensa. En este sentido, la decisión del gobierno británico al término del conflicto de establecer una guarnición de más de 4.000 soldados fue el cambio político-militar más importante que produjo la guerra. Ahora, para el gobierno británico, las Malvinas alcanzaron la misma dimensión estratégica que Irlanda del Norte y la defensa de Alemania Occidental, donde los británicos tenían en ese entonces estacionados 55.000 soldados (11). Esto contrasta enormemente con la "modesta provisión de recursos para los compromisos fuera de la OTAN" previstos en los planes de defensa de 1981 (12). El objetivo central de ese plan era sufragar los costos del programa de misiles nucleares Trident a un costo estimado entre los £5-6.000 millones para los próximos 15 años. Al mismo tiempo, la reducción de las capacidades de defensa británicas en el Atlántico Sur habían respondido a la percepción de poco peligro de la región (13).
No cabe duda que la victoria británica produjo un incremento en sus gastos de defensa (14). En principio, el incremento se utilizó para reponer material perdido y preparar la "Fortaleza Malvinas". Pero, a medida que el tiempo transcurría, los gastos fueron decreciendo hasta estabilizarse. Pero lo importante es que el gobierno británico reestructuró su política de defensa de un modo más balanceado dividiéndose entre los compromisos de la OTAN (Europa) y los de fuera de la región. Con anterioridad a la guerra, en las autoridades de defensa británicas había prevalecido un enfoque continentalista (europeo) por sobre el marítimo. La necesidad de enviar una armada al Atlántico Sur cambió esta visión. Ahora, la política de defensa británica se configuró con un incremento en la capacidad de respuesta (flexibilidad) y preparación. Es decir con capacidad para confrontar desafíos fuera de Europa.
Una consecuencia de la guerra para Gran Bretaña fue que salió muy fortalecida. Adquirió un gran ascendente moral en la comunidad internacional luego que la recuperación de las islas por parte de la Argentina pareció haber infligido un duro golpe al orgullo y prestigio británicos (15). Para el gobierno de Margareth Thatcher, el éxito de las Malvinas mostró que Gran Bretaña era todavía un poder militar significativo (16). Además la nueva percepción de amenaza por parte de la Argentina produjo la inesperada reacción de invertir en la región y reforzar el compromiso hacia las islas y los isleños. La invasión transformó a las Islas Malvinas que eran una colonia casi olvidada en una fortaleza fuertemente defendida. En este sentido, la guerra transformó a una región de poca importancia estratégica en una que se percibía como de gran importancia (17). Luego de la guerra, la política británica hacia las islas pasó a tener como objetivo primordial: "asegurar la seguridad futura de las islas y su bienestar" (18).
Otro aspecto del conflicto se refiere a la dimensión humana. Esta afecta directamente a las negociaciones con la Argentina. El hecho de que para la recuperación del archipiélago los británicos hayan perdido las vidas de 255 de sus soldados lleva a algunos a suponer que no podía esperarse una "actitud condescendiente" al término del conflicto que ganaron y que no provocaron. Tanto los costos incurridos como la perdida de vidas parecen justificar el endurecimiento de las actitudes negociadoras británicas, especialmente aquellas relacionadas con el tema de la soberanía (19).
El compromiso de defensa de las Islas Falklands continuó durante esos años fue decreciendo durante esos años. A seis meses de finalizada la guerra, la guarnición de las islas consistía de 7.000 soldados. Tres años más tarde, ésta comprendía 4.000 soldados. Por dos años la patrulla naval de las Falklands incluyó la presencia de cinco fragatas y destructores (20). Sin embargo, para 1987 la defensa de las islas Malvinas había dejado de representar un drenaje importante en el presupuesto de defensa y había sido recortado a £250 millones (21). En 1990, se informó que las islas contaban para su protección con el aeropuerto de Mount Pleasant, a 30 millas de Puerto Stanley y con una pequeña base naval en Mare Harbor. El aeropuerto albergaba sofisticados equipos de radio, radar y comunicaciones satelitales. Allí también se encontraba estacionado un escuadrón de cuatro aviones caza-bombarderos F-4 Phantom. Por su parte, la base naval servía como estación para una fragata y un submarino de ataque nuclear. Por último, se calculaba que el total de efectivos en las islas totalizaban 2.800 (22).
En 1992, la cuenta final de gastos de la guerra mostró que su costo había excedido los £5.000 millones presupuestados inicialmente (23). Esa suma incluyó los gastos totales de pelear la guerra, los costos de la Fortaleza Malvinas y la ayuda económica dada a las islas a partir de 1982. Por lo tanto, esta cifra y el número de efectivos desplegados en las islas muestran que si la estrategia del gobierno radical fue la de aumentar para Gran Bretaña los costos de la posesión de las islas se observa que ésta estuvo bien dispuesta a soportar la carga. Asimismo, esto responde a la pregunta que se hacen Escudé y González de Oleaga acerca de qué país, la Argentina o Gran Bretaña, estaba en mejores condiciones de pagar los costos más altos, ya fueran políticos o económicos (24). La respuesta es indudablemente, Gran Bretaña.
En 1989, un experto británico opinó que "la probabilidad de una confrontación militar en el área es mínima. Gran Bretaña y la Argentina aceptan que esto no sería en el interés de ninguna de las dos partes y han acordado exitosamente medidas para asegurar que la zona de conservación pesquera...no lleve a un choque que pueda derivar en algo peor. Pero la posibilidad de un conflicto armado indudablemente existe" (25).
Por último, una lectura del desarrollo de la política de defensa británica de fines de los años 70 hasta la crisis de las Malvinas permite comprender mejor algunas de las razones por las cuales los Estados Unidos apoyaron a Gran Bretaña en ese conflicto. A mediados de los 80 el foco del debate sobre defensa estaba casi enteramente en las relaciones Este-Oeste (26). Las superpotencias y sus aliados habían entrado en una etapa de competencia por el balance de poder. Para los Estados Unidos era primordial reforzar la defensa de Europa occidental con la instalación de misiles balísticos en en ese territorio. En ese contexto, en julio de 1980 el gobierno británico decidió reemplazar el sistema de misiles balísticos intercontinentales Polaris por los Trident C4, que al igual que anteriores eran producidos en los Estados Unidos. Sin embargo, en marzo de 1981 los británicos anunciaron la decisión de comprar el sistema más avanzado y más costoso, Trident D5, también conocido como Trident 2. Durante 1981 el tema central de la política británica era el de defensa nuclear (27). El costo estimado del programa fue de £5.000 millones pero para septiembre de 1982 el costo había ascendido a £7.000 (28). Por consiguiente, la compra de los Trident 2 implicaba para Gran Bretaña la continuación del alineamiento estratégico con los Estados Unidos en el futuro, y la dependencia de él en otros temas (29). Al mismo tiempo, es posible suponer que los Estados Unidos también estarían interesados en mantener una buena relación con quien no sólo era su principal cliente en materia de defensa sino también ocupaba un lugar central en función de los intereses de defensa estratégicos de los Estados Unidos.

NOTAS
Gibran (1998), 135.

Discurso ante la Conferencia Ministerial de los Países No Alineados. Luanda, Angola, 2 al 7 de septiembre de 1985.

Kinney (1989), 265. El título sugestivo de la sección sobre el tema en su obra es: "Argentina crea y reacciona a la `Fortaleza Malvinas'" (258).

Gustafson (1988), 184. Esta información se basa en cifras publicadas por Bernardo Grispun, primer ministro de economía del gobierno del presidente Alfonsín.

Eso fue publicado en 1983 y no se conocen los motivos por los cuales los británicos otorgaron esa autorización. Por lo tanto no se entiende por qué luego en 1996 tuvo tanta repercusión en los medios argentinos y británicos la noticia sobre la exportación de repuestos británicos a la Argentina conocida como Operación Tigre. Al respecto ver La Nación, ediciones del 23, 26, 27 y 28 de octubre de 1996.

SIPRI (1983), 486-87.

SIPRI (1984), 99-100. Al concluir el conflicto bélico, los principales proveedores de armamentos a la Argentina fueron Alemania Occidental, Francia, Israel y Brasil.(Kinney, 1989, 260).

Norden (1996) 93-94.

IISS (1983-84), 104; (1988-89), 185, En los años 1987-88 menciona 30.000 conscriptos incorporados. (IISS, 1987-1988, 179)

Sobre este tema ver Norden (1996).

Kinney (1989), 264.

Gibran (1998), 126.

Gibran (1998), 130.

En 1983 el Reino Unido fue la única de las potencias importantes de Europa occidental que aumentó considerablemente el gasto militar. En este caso, a los gastos normales se le sumaron los de la guerra. (SIPRI 1983, 142)

Después de Malvinas, se afirma que los británicos demostraron poseer la voluntad de luchar por lo que percibían como un interés político y estratégico vital. (Gibran 1998, 137)

Rogers (1992), 200.

Gibran (1998), 129.

Gibran (1998), 121.

Gibran (1998), 130.

Rogers (1992), 198/99.

Byrd (1988), 176.

Maechling (1991), 116.

Para un listado completo de los costos para Gran Bretaña de la guerra de Malvinas ver Gibran (1998), 131-133.

Escudé y González deOleaga (1996), 16.

Little (1989), 73.

Rogers (1992), 193.

Rogers (1992), 193. Para los detalles de la adquisición del sistema de misiles ver Byrd (1988), 159-64.

SIPRI (1983), 143.

Byrd (1988), 160.

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