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 Historia de la Aeronautica Argentina.

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wpascu



Mensajes : 3007
Fecha de inscripción : 18/05/2010
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MensajeTema: Historia de la Aeronautica Argentina.   Sáb 14 Ene 2012 - 21:24

Inicio este topic, para contar la historia desde sus inicios. El material que voy a postear es una compilación de articulos e historias, buscado y recabado en internet. En lo posible, trato de comparar lo de varias fuentes, para no poner lo que pudo haber sido una leyenda.

Espero les guste y sea de su interes, voy a ir subiendo el material de a poco ya que es bastante extenso. Sera bienvenido cualquier aporte, lo unico que tratemos de seguir la historia cronologicamente para que no se haga dificil la lectura para el que lo empieze a leer mas adelante.

No soy historiador, ni escritor, asi que espero no defraudarlos.
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wpascu



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MensajeTema: Re: Historia de la Aeronautica Argentina.   Sáb 14 Ene 2012 - 21:46

Los primeros registros
El 26 de mayo de 1809, se elevó desde la Plaza de la Victoria, actual Plaza de Mayo, un globo bastante grande, no tripulado, en honor al cumpleaños del rey Fernando VII. Luego se lanzaron muchos globos de papel llenos de aire caliente pero solo en días festivos y ninguno con intenciones de ser tripulado, por lo menos hasta mediados de siglo...

"Fiestas Mayas en Buenos Aires"
Carlos E. Pellegrini, litografía coloreada. 1841.

Lartet

Un francés de apellido Lartet había realizado algunas pruebas sin mayor éxito en Río de Janeiro y Montevideo y pensaba, con un poco de suerte, demostrar en nuestro medio sus habilidades en el manejo de los globos.
Llegó a Buenos Aires con una compañía francesa que inauguró el Teatro Porvenir en la calle Piedras el 12 de octubre de 1856. El teatro lanzaba globos anunciando sus funciones. Pero finalmente se anunció en los diarios de Buenos Aires que el domingo 19 de octubre de 1856 tendría lugar la Gran Ascensión Aerostática por el señor Lartet, aeronauta francés. En el terreno del Molino de Viento, calle de la Federación, a las tres en punto. Ese terreno, ubicado en Callao y Rivadavia, cercano a la Plaza Lorea, se llamaba así porque en 1850 un genovés había instalado un molino harinero en ese lugar.
Se intentaría realizar el primer vuelo tripulado en Buenos Aires. Se colocó una empalizada rodeando el lugar donde se calentaba el aire para inflar el globo y para presenciar tan extraño acontecimiento se cobraba 20 pesos los primeros asientos y 10 los segundos. Una banda tocaba música y una multitud coronaba los edificios circundantes al terreno. Los periódicos de aquel día informan que el clima era tormentoso. Llegado el momento, el globo se elevó serenamente, pero fue desplazado por el fuerte viento reinante hasta chocar con la esquina de una casa, el globo reventó a consecuencia de los desgarros. Lartet cae y resulta ileso.
Rápidamente el teatro organiza una segunda ascensión para el jueves 30 de octubre del mismo año. Se repiten los preparativos anteriores.
El diario La Tribuna relató de esta manera lo acontecido.
Parece increíble que en un día de trabajo pudiera asistir tan crecido número de espectadores, como el que ayer fue a presenciar la elevación del globo.
Sin embargo, millares de personas ocupaban el recinto del molino y demás edificios adyacentes, distinguiéndose entre la concurrencia, infinidad de elegantes damas.
A las tres en punto se soltaron las cuerdas que tenían el globo, y empezó a subir majestuosamente.
Desgraciadamente dio contra una de las aspas del molino, y se rompió. Entonces Mr. Lartet aprovechó el primer edificio que halló a su paso, y se dejó caer, no sin riesgo de salir inválido de la caída. Felizmente nada le sucedió. Se remontó el globo un poco más, y después fue a caer a la calle de Cuyo núm 130 (actual calle Sarmiento).
Si este segundo ensayo ha sido poco feliz, no tiene la culpa el Sr. Lartet, que ha mostrado valor y serenidad.
Lartet fue reducido a prisión. Pide repetir la prueba, y lo hace el 16 de noviembre de 1856, a las tres de la tarde. Ante los fracasos anteriores, Lartet decide cambiar el punto de partida y se trasladaron todos los elementos que se necesitaban para calentar el aire con que inflaba su globo a la Plaza Lorea. Por ser esta vez un día domingo, nadie faltaría a la cita.
Es conducido al lugar por un vehículo de la policía ...pálido como un criminal a quien van a fusilar, se metió en la barquilla, las azoteas estaban cubiertas de curiosos para ver dando tumbos en las nubes a un pobre diablo que nunca ha subido a un globo, la prensa y el público empiezan a tratar muy mal a Lartet, que solo quería ganarse su pan. El globo recorrió media cuadra hasta la calle Lorea Nº 53 y en la azotea tropezó con una pared haciendo saltar de la barquilla a Mr. Lartet que enredó con una cuerda su pierna, se dio un porrazo en la cabeza y desconcertó su brazo, magullándose las costillas, dice el mismo periódico. El globo fue a caer a unas cuadras.
No se vuelve a saber mas de Lartet, que partió de Buenos Aires, seguramente dolorido y humillado.


En festejos

El 5 de mayo de 1857 para conmemorar el comienzo del gobierno de Valentín Alsina se lanzó un globo desde los techos del Teatro Colón frente a la Plaza de la Victoria. El primer Teatro Colón se ubicaba frente a la Plaza de Mayo en el lugar que en la actualidad ocupa el Banco de la Nación Argentina.
El 25 de mayo de 1861 se lanzó desde esa misma plaza un globo bien grande con forma de mujer.


Las primeras ascensiones.

Las primeras experiencias aeronáuticas en la Republica Argentina tienen lugar entre 1864 y 1907. Consisten en demostraciones aerostáticas en globo libre, generalmente sobre el Río de la Plata, realizadas por antiguos integrantes de unidades militares de globos de Europa y de los EE.UU. arribados al país con posterioridad a su desmovilización. Las exhibiciones comienzan al finalizar las guerras de Crimea y de Secesión norteamericanas, luego de localizarse en un predio localizado en Retiro la primera usina de la compañía primitiva de Gas, fundada en 1853, facilitándose de esta forma el inflado de los globos.
Retiro - Usina de Gas
Se construyó en 1856, en lo que ahora es la Plaza Fuerza Aérea Argentina, frente a la estación Retiro de TBA (ex Mitre).
Funcionó hasta 1909.
Utilizando tuberías de loza, el gas comenzó a ser distribuido por las actuales Lavalle, Bartolomé Mitre, Florida y San Martín. Para el 25 de marzo, la Plaza de la Victoria y la Recova, tenían 500 focos que hacían que pareciera "como si la ciudad estuviese siempre de fiesta".
Fuente: http://www.fotolog.com/retro_bayres/40127801


Gibbon Wells

Buenos Aires se había mantenido al margen de las actividades aerostáticas mientras que las multitudes de otras naciones se apasionaban por el arrojo de las realizaciones.
El norteamericano R. Gibbon Wells llega en mayo de 1864 a Buenos Aires y de repente, la ciudad se mostró inflamada de entusiasmo.
Wells era un aventurero con gran simpatía y una buena dosis de temeridad, mezcla de charlatán de feria y de titiritero, quien no bien hospedado en un hotel céntrico inmediatamente comenzó a anunciar su intención de hacer demostraciones públicas en un globo que denominaría Washington, si recibía un apropiado apoyo financiero. Logró entusiasmar a la Comisión de Fiestas de la Municipalidad de Buenos Aires, encargada de los festejos para celebrar el aniversario de la revolución. Esta le otorgó 60 mil pesos para su proyecto. En pocos días construyó el esférico de 850 a 1.100 metros cúbicos de capacidad con telas especiales de seda que compró en la ciudad. El ascenso entraría en el marco de los festejos.
El día fijado para la demostración fue el lunes 23 de mayo que se presentó propicio, con cielo despejado y suave brisa. El sitio elegido fue la Plaza de la Victoria, que estaba llena de gente desde muy temprano a pesar que el despegue sería a las dos de la tarde.
El público congregado, ávido de sensaciones, al ver pasar con exceso el horario marcado y no advertir indicios de una pronta aparición de la diabólica máquina, se creyó defraudado y empezó a dar muestras de irritación, escuchándose toda suerte de conjeturas.
En medio de esta confusión se oyó de pronto una gritería atronadora, procedente del corto trayecto que comunicaba la Plaza con el Paseo de Julio, actual Leandro N. Alem, y a los pocos minutos en esa dirección pudo verse como surgía recortada la silueta del Washington. El globo, que a diferencia con el de Lartet era a gas, fue inflado en la usina de gas del Retiro y llevado por el Paseo de Julio en suspensión a una altura de cuatro a cinco metros del suelo, con la ayuda de improvisados colaboradores que lo sujetaban por medio de cuerdas respondiendo a las indicaciones de Wells, que desde su puesto de mando en la barquilla, ordenaba la delicada maniobra cuidando que el globo no fuera a enredarse en las copas de los árboles que bordeaban la alameda.
Una vez llegado a la plaza portando sendas banderas, argentina en una mano y norteamericana en la otra, descendió frente a la Catedral. Luego de desentenderse de las muchas personas de distintas clases sociales que pujaban por felicitarlo, se acercó al Presidente Bartolomé Mitre que estaba ubicado en los balcones del Cabildo presenciando la escena, para presentarle sus saludos antes de intentar la prueba y quien le auguró una feliz travesía.
Luego subió a la barquilla en compañía del joven Styche, voluntario argentino al que aceptó como acompañante a último momento, accediendo a los insistentes requerimientos de la multitud que lo rodeaba.
Agitando las banderas, dio por fin la orden de soltar los cabos que retenían al globo, que fue ascendiendo lentamente. Al principio tomó rumbo hacia el oeste, para quedar luego inmovilizado durante más de una hora debido a la calma que sobrevino; pasado ese tiempo, empezó a desplazarse otra vez pero ahora con marcada tendencia al sur, descendiendo por último en la quinta del señor Latham, entre Lomas de Zamora y Quilmes. Al aproximarse el aparato al suelo, Wells lanzó un ancla con objeto de evitar ser arrastrado; no obstante, avanzó a los tumbos seis cuadras más, hasta que tres paisanos a caballo pudieron sujetar la barquilla. Acababa de recorrer una distancia de 27 kilómetros en línea recta, y había alcanzado una altura máxima cercana a los 5.000 metros.
Era el primer vuelo en la ciudad de Buenos Aires, ya que los intentos de Lartet, no habían pasado de tales.
La primera reacción del navegante fue traer inflado el globo de vuelta a la ciudad, pero desistió de ello por las grandes dificultades que representaba. Evacuado el gas y cargados los implementos sobre un carro, emprendió al atardecer el camino hacia el centro, en compañía del comisario Romero, que por orden del Jefe de la Policía había seguido desde abajo la trayectoria de la aeronave.
El temple de Wells estaba hecho para soportar emociones fuertes y el cansancio no doblegaba fácilmente su físico, ya que esa misma noche, hizo su aparición en el Teatro Colón, en un intervalo de la función de Hernani, portando la bandera argentina que había paseado por los aires. La ovación que recibió fue estruendosa.
Al día siguiente, 24 de mayo, debía tener lugar una segunda ascensión, pero el espectáculo fracasó parcialmente, en razón de las malas condiciones climáticas.
Un artículo publicado en el diario Nación Argentina, describe lo ocurrido:
Debido a causas imprevistas, el globo "Washington" no pudo llegar a la Plaza de la Victoria hasta las cinco de la tarde, hora en que pudo ser conducido inflado desde la usina de gas.
Según se corrió en el público, parece que Mr. Wells quería cumplir su compromiso y hacer la ascensión, pero la Comisión de Fiestas de la Municipalidad le pidió que no lo hiciese, por el estado de la atmósfera que amenazaba tormenta.
Entonces Mr. Wells se entretuvo en divertir al público, haciendo varias ascensiones y convidando a los que querían acompañarlo; no faltaron aficionados, y algunas personas se colocaron en la barquilla, pero apenas habían subido algo, empezaron a gritar que los bajasen, lo que tuvo lugar en medio de una silbatina general. Mr. Wells concluyó estos juegos, subiendo a una señorita unas 100 a 150 varas.
La prensa porteña, que mantenía informada a la población sobre las sucesivas postergaciones por el mal tiempo, publicaba la noticia que el día domingo 29, siempre que un viento moderado soplase del sector favorable, se realizaría un tercer ensayo, destinado esta vez a unir dos repúblicas hermanas. Las miras de Wells, eran ahora más ambiciosas, pues pretendía cruzar el ancho Río de la Plata y descender en Uruguay.
Para felicidad de todos, el día amaneció esplendoroso y diáfano. A las diez de la mañana la Comisión de Fiestas avisó al vecindario con el disparo de cohetes voladores, que la arriesgada tentativa se efectuaría tal como había sido dispuesta aunque los inconvenientes de siempre retardaron la partida hasta la tarde. Una vez libre en el aire, contrariamente a lo calculado, el globo enfiló hacia San Isidro y empezó imprevistamente a perder altura. Wells arrojó todo el lastre que llevaba a bordo, llegando a necesitar cortar las sogas que sujetaban la pequeña canasta donde viajaba, quedando aferrado y malamente acurrucado en el arco de unión al cordaje.
Aún así nada pudo impedir que se produjese la inevitable caída en el río, Wells estaba con su cuerpo sumergido más de la mitad y tuvo tiempo de colocarse un salvavidas. El aparato en vez de hundirse, prosiguió una desenfrenada carrera a nivel del agua. La incómoda y peligrosa postura de Wells continuó hasta que la diabólica nave llegó a la costa y empezó a avanzar entre los juncales.
La suerte lo protegió. Luego de zafarse de las ataduras que lo sostenían y tras penurias increíbles, Wells llegó a la casa de don Agustín P. Justo, en las cercanías de Punta Chica, donde pudo pasar la noche.
El fallido intento y el peligro corrido, no amilanaron su espíritu. Habiendo quedado destruido el Washington, pensaba afrontar una empresa de mucha mayor envergadura. En una carta que remitiera al diario Nación Argentina, expresó que su plan consistía en ...cruzar el Continente Sud Americano con toda comodidad, perfecta seguridad y en muy poco tiempo, teniendo por meta cualquier punto del territorio chileno.
El aludido matutino compartió las inquietudes del norteamericano, al grado de comentar editorialmente que de conseguir transponer la cordillera de los Andes, ese hecho sería calificado de sorprendente para la América entera.
Wells entendía que la única salida, y por supuesto la más viable y sencilla, era ser favorecido con un subsidio del gobierno, cuyo monto estimado en cien mil pesos serviría para solventar los gastos de fabricación del nuevo globo, que se denominaría Repúblicas Hermanas, y la adquisición del instrumental científico que llevaría consigo.
El esférico, mediría 23 metros de diámetro y 30 de alto, lo cual le daría una capacidad de almacenamiento de 7.000 metros cúbicos de gas, y resultaría por su enorme volumen el más grande de todos los construidos en el mundo hasta esa fecha.
La barquilla tendría una cobertura de lona para hacerla más abrigada, una mesa y sillas, una estufa alimentada a carbón para calefaccionar y cocinar, cajones de provisiones, canastos de champagne, botellas de agua, barómetros de distintas clases, termómetros, telescopios, compases, cronómetros, etc. Para evitar una repetición de los riesgos ya soportados, un bote de 6 metros de largo, con sus velas y palos correspondientes, iría colgado debajo a los efectos de poder ser utilizado en caso de acuatizaje forzoso en el Pacífico.
Solo resta mencionar dos detalles importantes; uno se refiere a unos paracaídas de reducido tamaño que iría arrojando a medida que el globo pasara en su itinerario por encima de las diversas villas o ciudades, haciendo llegar a cada localidad los periódicos editados en la víspera de la partida.
El otro, consistía en un ingenioso invento de Wells destinado a averiguar las distintas corrientes de aire; una cuerda de muchos cientos de metros de longitud, colgando durante el vuelo, tendría banderines atados de trecho en trecho, permitiendo de este modo con el uso de un anteojo, apreciar desde el puesto de mando la dirección e intensidad del viento en las varias altitudes, y elegir en consecuencia la corriente más indicada para mantener la ruta propuesta.
El periodismo porteño no volvió a ocuparse del asunto, o quizá Wells nunca consiguió el dinero necesario, pero la carencia de datos hace fácil presumir que este proyecto nunca se cristalizó.
Mientras tanto y a raíz de la pérdida del Washington, el infatigable americano se había puesto enseguida a la tarea de construir un nuevo globo. Para su confección decidió emplear lienzo irlandés adquirido en el comercio de don Tomás Duguid, fundador y presidente honorario del Club de Residentes Extranjeros, desechando el uso de telas de seda como se acostumbra en Europa, por constituir un gasto superfluo.
El 24 de junio millares de personas se reunieron en la plaza, y a las dos de la tarde empezó poco a poco a cobrar formas el nuevo esférico que ahora ostentaba el nombre de Buenos Aires escrito con grandes letras que abarcaban una mitad de la periferia, en tanto en la otra se leía ¡Viva la República Argentina!, y que esta vez era inflado en el propio lugar de la partida.
Cerca de las tres de la tarde, faltando aún llenarse una cuarta parte de su contenido, se cortaron algunas cuerdas y por exceso de presión del gas sobre un sector de la envoltura, quedó la barquilla débilmente suspendida y fuera de equilibrio; viendo el peligro que corría toda la operación, Wells dio orden de soltar las amarras que lo retenían en tierra. Al elevarse se observó que un joven espectador quedo enredado en uno de los cordeles, colgando de cabeza.
No había tiempo para anular la maniobra. El muchachón, llamado Antonio Premazzi, sin perder la serenidad, ascendió a pulso por la cuerda en un esfuerzo sorprendente, hasta introducirse en un gran paracaídas cerrado que estaba preparado y previsto para el descenso de Wells.
Gracias a la falta de viento que permitió que el globo se mantuviera estacionario sobre la ribera en las cercanías de la casa de Gobierno, el esférico cayó lentamente a quinientos metros de la costa, al costado de un vapor, siendo felizmente rescatados ambos tripulantes por un bote. La acción de Premazzi lo hizo popular al punto casi de eclipsar la figura de Wells, que luego de otro intento fallido por el mal tiempo planeado para el 9 de julio, se diluye en el silencio y la penumbra, y no se vuelve a hablar más ni de su persona ni de sus arriesgados pasatiempos.

Fuentes: http://www.oxigeniomg.com.br/historia/index.html
http://www.oni.escuelas.edu.ar/2003/buenos_aires/62/Histori/argen/Hnac.htm
http://www.fotolog.com/retro_bayres/40127801
http://www.villalugano.com.ar/barrio/historia/aerodromo.php
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MensajeTema: Re: Historia de la Aeronautica Argentina.   Sáb 14 Ene 2012 - 21:50

Muy buen aporte Walter, me era descomocida esta historia.

Saludos
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oscarlivy



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MensajeTema: Re: Historia de la Aeronautica Argentina.   Dom 15 Ene 2012 - 0:20

Que linda historia. Gracias!
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MensajeTema: Re: Historia de la Aeronautica Argentina.   Dom 15 Ene 2012 - 8:58


Walter muy buena iniciativa y muy interesante la historia, espero la continuación

Un abrazo Ricardo.
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wpascu



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MensajeTema: Re: Historia de la Aeronautica Argentina.   Dom 15 Ene 2012 - 11:12

Casimir Baraille

El 19 de agosto de 1868 arribó a Montevideo desde Buenos Aires, el aeronauta francés Mr. Casimir Baraille, en el vapor de la carrera de bandera de los Estados Unidos “James T. Brady”, buque que competía con otros en esta ruta. Su objeto era realizar en nuestra capital ascensiones aerostáticas, como las tres que había efectuado en aquella ciudad meses atrás.
Las referidas ascensiones serían las primeras demostraciones aeronáuticas que se harían en nuestro país, de acuerdo a los rastreos e investigaciones que hemos llevado a cabo en el correr de mas de quince años; teniendo en cuenta la posibilidad de que en 1855, el aeronauta también francés: Paul Lartet, lo hubiera intentado en Montevideo antes de dirigirse a Buenos Aires, donde en octubre y noviembre de 1955, con su “montgolfiera” (globo de aire caliente) fracasó en tres intentos de hacerse a los aires, según datos extraídos de un trabajo de indagación de nuestro extinto amigo argentino Oscar Luis Rodríguez.
La citada afirmación que hemos hecho está basada en las pesquisas anteriores hechas años atrás por el también extinto amigo, historiador aeronáutico y documentalista Carlos L. Bernasconi, quién descubrió en la “Antología Epigramática” de Francisco Acuña de Figueroa la breve composición poética “El que alzó mas alto el nombre de la Patria”, que figura en la página Nº.235, del tomo primero, con el Nº.560, en la cual en sus versos el poeta se refiere al globo “Patria Oriental”, que hizo “un francés maquinista”, da para pensar que quizá Lartet fuera el tal “francés maquinista”, lo que promovió a Luis A. Musso que en 1969 publicara un artículo sobre el tema en el diario “Acción” de Montevideo. Por todo lo cual insertamos estos antecedentes como referencia histórica, sin haber encontrado nada que los verifique.

560
El que alzó más alto el nombre de la patria

El globo “Patria Oriental”
Que hizo el francés maquinista,
Subió a perderse de vista
Entre aplauso general.
Con razón ora un papel
Dice, hablando de tal hombre,
Que de nuestra patria el nombre
Nadie alzó más alto que él.
F. A. de Figueroa
Baraille en Buenos Aires, abril y mayo de 1868
Estas ascensiones que hizo con éxito en Buenos Aires, aunque aparentemente con poco suceso económico, fueron realizadas con dos globos de gas diferentes: “Le Zéphyr” y el “Estrella del Sud”. El primero lo había traído de Europa. Con él había hecho demostraciones en París, Burdeos y Lyon; era de seda, de ocho metros de diámetro y podía contener 250 metros cúbicos de gas.

La primera tuvo lugar el 5 de abril de 1868, soltando amarras a las 16 y 30 horas de la Plaza del Parque esquina Tucumán (hoy Gral. Lavalle) mientras la “Banda de Garibaldinos” ejecutaba lo mejor de su repertorio, ascendió llevando en sus manos las banderas argentina y francesa y descendió en Punta Chica, al sur de Barracas. Luego de salir de la barquilla, el globo se le escapó de las palmas, (pues todavía contenía un poco de gas, a pesar de haber accionado el desgarre), yendo a perderse en el Río de la Plata.


Por medio de una colecta popular y con la ayuda de la Municipalidad, hizo construir el “Estrella del Sud”, similar al “Le Zéphyr”, pero mas grande pudiendo admitir hasta 495 metros cúbicos (17.500 pies cúbicos) de gas de alumbrado y de unos treinta metros de altura; se construyó en un tiempo record para una plaza como Buenos Aires, sin experiencia en hacer este tipo de trabajos, como poder fabricar un ingenio aéreo, es muy factible que ya lo trajera de Europa o por lo menos las partes importantes para su construcción, ejemplo: la válvula de control, la red, la válvula de desgarre, etc. El hecho fue que este nuevo globo pintado con los colores nacionales (azul y blanco) quedó en condiciones para que el sábado 23 de mayo de 1868, Baraille cumpliera su segunda “suelta” y primera con dicho esférico, ahora desde la Plaza de la Victoria (hoy Plaza de Mayo), también en la tarde, yendo a descender a unas tres millas fuera del canal en el Río de la Plata, donde fue rescatado en buenas condiciones, al igual que su globo por embarcaciones que lo seguían, dado que al otro día, domingo 24 de mayo pudo efectuar la última ascensión de ese año en Buenos Aires. Esta vez llevó a un acompañante en la barquilla, se trataba del dueño del “Café del Tiro”; soltaron amarras en la tarde, dando algunos canastazos con la barquilla contra unas paredes próximas a la suelta, yendo a descender en un lugar cercano a la Boca del Riachuelo, sin mayores contratiempos mas que la pérdida del aparato que siguió casi a flor de agua, llevado por el viento con el poco gas que le quedaba. Fue perseguido por el aeronauta en una ballenera sin mayor suerte; sin embargo de alguna manera logró recuperarlo, pues con el “Estrella del Sud” hizo todas las ascensiones en Montevideo.


Baraille en Montevideo, de agosto a diciembre de 1868
Primera Ascensión en Montevideo desde la Plaza de la Constitución, el 25 de agosto de 1868

Inmediatamente de su llegada a nuestra ciudad, Baraille se apersonó a la Junta Económica Administrativa, cuyo presidente era el Dr. Manuel Herrera y Obes, a fin de ofrecer sus servicios el próximo 25 de agosto de 1868, en que se festejaba la fiesta patria, con el objeto de ejecutar el fantástico espectáculo de una ascensión aerostática en su globo “Estrella del Sud”. A su vez visitó las redacciones de los diarios que se editaban en Montevideo, a fin de asegurarse la promoción del evento, con miras de futuras “sueltas”.

Luego de haber asegurado el contrato para el 25 de agosto, por el cual la municipalidad le pagaba $500.- pesos por una ascensión en la Plaza de la Constitución, mandó traer de Buenos Aires los aparejos de su globo con el propósito de preparar todo y dejarlo pronto. Paralelamente hizo los arreglos necesarios en la Compañía del Gas con la finalidad del llenado de su ingenio del fluido que se usaba para el alumbrado de la ciudad.
El globo llegó el 23 de agosto en el vapor “Río Uruguay”, se revisó y se dejó en condiciones para el espectáculo.

En el año 1868, en que el Presidente de la República era el General Lorenzo Batlle, quién había asumido sus funciones el 1º de marzo, la crisis económica que ya se avizoraba sus síntomas en 1867, se fue intensificando por diferentes causas: como el permanente estado de guerra interna; el mantenimiento de nuestro cuerpo expedicionario en la Guerra de la Triple Alianza, que se venía desarrollando desde 1865 en el Paraguay; y a las que había que sumar otras causas. Para colmo de males ese año fue epidémico, por una nueva invasión del cólera, aunque sus picos ya habían pasado, pues fueron en los meses de enero y febrero. No obstante las diversiones públicas se mantenían: los teatros, circos, plaza de toros y carreras de caballos, siempre contaban con asistentes.
Por lo que el anuncio de la ascensión aerostática para el 25 de agosto, costeada por la Junta Económica Administrativa, prometía atraer muchas personas, mas de las que habitualmente en ese mismo lugar presenciaban la ceremonia militar.

El martes 25 de agosto fue un día propicio para la demostración, con poco viento y cielo claro. Como estaba previsto primero se efectuó el solemne Te Deum en la iglesia matriz, pasando mas tarde las autoridades nacionales, encabezadas por el Presidente de la República General Batlle, al edificio del Cabildo, del otro lado de la Plaza de la Constitución, donde desde sus balcones presenciaron la parada militar de los cuerpos de la guarnición de Montevideo, con sus bandas de músicos.
Un gran gentío poblaba la plaza y las calles adyacentes, cuyo número según el diario “La Tribunita” era mayor a 5.000 personas y conforme al diario “La Tribuna” de 8.000 a 10.000 almas. Antes de la hora prevista quedó henchido el “Estrella del Sud” con el gas de alumbrado.

A las 14 y 30 se puso en movimiento el globo, sostenido por veinte hombres de un grueso cable (el “guide-rope” o cabo regulador, cuerda gruesa de buena longitud que se usaba para navegar a baja altura, sobre todo de noche y también para el momento del aterrizaje) con Baraille en la barquilla, donde flameaban las banderas uruguaya y francesa. El esférico fue llevado hacia donde se encontraba el Presidente de la República; terminado el preámbulo y luego de dar una vuelta a toda la plaza, lo colocaron en el centro y de allí ascendió, eran mas o menos las tres de la tarde.
Se elevó a regular altura, salvando los edificios que rodeaban la plaza. Como la brisa era del norte llevó al globo hacia el sur, alcanzando en pocos minutos la costa a la altura del Templo Inglés (frente a donde hoy se encuentra el actual) internándose unas cuantas cuadras en el río, momento en que Baraille accionó la válvula y comenzó a perder altura, descendiendo a unos mil metros de la costa, cuando largó el ancla y esperó asido a su salvavidas unos diez o quince minutos que llegara el vaporcito “Artigas”, el cual estaba pronto para esta emergencia, recogiéndole a él y a su balón sin inconvenientes.

El pintor italiano Eduardo de Martino, famoso marinista de la corte inglesa (que estuvo activo en el Uruguay por esa época y sobre quién mas adelante, Manuel Larravide guió sus preferencias y le sirvió de modelo, al que fue consecuente), se hallaba presente en la plaza e hizo un bosquejo del aspecto animadísimo que ofrecía el espectáculo de la ascensión para enviarlo a la gran revista británica “The Illustrated London News”.

El éxito de esta demostración hizo que la empresa de circo permanente “18 de Julio” que se encontraba ubicado en la calle del 18 de Julio Nº394, frente al Cementerio Británico (sitio que hoy ocupa el Palacio Municipal), convino arreglos para que el aeronauta efectuara una ascensión el domingo 30 de agosto, como final de la función de ese día de la Compañía Ecuestre que estaba actuando en dicho escenario, el cual era en realidad una especie de teatro abierto y permanente con capacidad de mil “lunetas”, hoy llamadas butacas, cuarenta palcos, gradas, etc., que le daban una capacidad total de tres mil lugares, donde hacían sus representaciones las diferentes compañías del tipo circense que pasaban por Montevideo.


Segunda Ascensión desde el circo “18 de Julio”
30 de agosto de 1868

El 28 de agosto comenzó en la prensa de Montevideo la publicidad para la nueva ascensión del “Estrella del Sud” con su intrépido aeronauta, que tendría lugar el próximo domingo 30 de agosto. En los diarios de la mañana de ese domingo se anunciaba una variante: llevaría a su esposa, quién se arrojaría al vacío con un paracaídas. Como había una gran expectativa por esta nueva e insólita “suelta” y el día era bastante adecuado, con poco viento y no mucha nubosidad (calculamos unos cinco octavos de estrato cúmulos y cúmulos de buen tiempo), las calles contiguas al circo estaban colmadas de curiosos ávidos de ver el esférico con sus ocupantes alzarse hacia las nubes. Sin embargo dentro del local había poca gente, dado que no tuvo éxito la venta de entradas, por el hecho de que el espectáculo era factible verlo desde afuera; lo cual conspiró contra los intereses del aeronauta y la empresa.

Baraille como era lógico de suponer tenía muchos gastos para el funcionamiento de su aeróstato, ¿vaya a saber cuanto costaba el metro cúbico de gas? y el “Estrella del Sud” llevaba unos 495 m³; hoy llenar el globo costaría unos 280 dólares, de acuerdo a lo que cobra la Compañía del Gas de Montevideo, continuadora de aquella que habían fundado en julio de 1853 los señores: Demetrio Ísola, Juan Miguel Martínez y Javier Álvarez y, que en ese año de 1868, recibió un fuerte impulso económico, mediante la organización de una nueva compañía en la que intervino el Barón de Mauá.

A pesar del poco éxito económico de ese día y quizá pensando en las próximas ascensiones que iba a realizar, a las 3 horas de la tarde soltó las amarras del globo que partió raudo hacia las nubes, pendiendo desde la barquilla la pretendida “esposa” del aeronauta que no era mas que una colosal muñeca vestida de miriñaque y accesorios.
El globo pasó a regular altura, llevado por una brisa del sur sobre los antiguos corrales del abasto en la Aguada, momentos en que Baraille aprovechó para soltar a su “esposa”, convertida en una gran muñeca de trapo, que cayó pendiendo de un paracaídas en la playa de la Aguada, donde unos muchachones se encargaron de destrozarla, volviendo en triunfo a la ciudad con sus restos; mientras otros curiosos que lo perseguían en coche, a caballo y a pié, llegaron tarde para salvarla de la consabida maldad de los grupos de jóvenes perversos comunes a todas las épocas. El hecho es que esta fue la primera vez que en nuestro país se usó el paracaídas y no como creímos hasta no hace mucho que había sido en diciembre de 1915, con el descenso desde el globo “Quo Vadis” del paracaidista ítalo-argentino Marco Turco Greco, en las cercanías del Parque Urbano (hoy Rodó).

El “Estrella del Sud” al quedar liberado del peso de la muñeca y el paracaídas, ascendió vertiginosamente, introduciéndose en las nubes y desapareciendo de la vista, con gran alarma de todos los que seguían su ruta, desde calles puertas y azoteas.
Según contó Baraille a la prensa, al atravesar la capa de nubes el gas se dilató por el calor del sol, ascendiendo mas aún, por lo que tuvo que abrir la válvula con el fin de dejar escapar el gas y así comenzar el descenso, observando la capa de nubes a sus pies, que ahora era mas compacta, notó un fenómeno que le pareció extraño, un arco iris totalmente cerrado y de no muy grandes proporciones, con la sombra del globo en el medio.

Este fenómeno que es muy común para el que vuela, lo observó por primera vez el sabio español Antonio de Ulloa sobre la cumbre del Pambamarca en Ecuador, en una de sus expediciones a fines del siglo XVIII, por lo que se le conoce como “círculo de Ulloa” a su vez el primer tripulante de un globo que lo observó y lo detalló por escrito, fue Camille Flammarion, célebre astrónomo francés, quién acompañó al famoso aeronauta Mr. Eugéne Godard en una serie de viajes aéreos en 1867 y 68 notando este fenómeno el día 15 de abril de 1868, es decir cuatro meses y medio antes de Baraille.

El aeróstato siguió su marcha conservando mas o menos rumbo norte, hasta que Baraille decidió aterrizar antes que se alejara mucho de la ciudad. El descenso tuvo lugar a las cuatro de la tarde en las proximidades de Toledo, cerca del “corral de piedras”, en la quinta del señor Livi, luego que el ancla y las cuerdas que largó fueron tomadas firmemente por ayudantes ocasionales que lo seguían. El aeronauta fue conducido por los propietarios de la chacra en un coche hasta la capital, remitiéndole mas tarde el balón que estaba en perfectas condiciones.

Los comentarios de esta ascensión en la prensa fueron muy elogiosos, por lo que el francés se animó a anunciar otra para el próximo domingo 6 de setiembre, partiendo desde la Plaza Independencia. Solicitó por medio de los diarios la ayuda de toda la población, a fin de solventar los cuantiosos gastos que le exigía realizar el citado acontecimiento, por modesta que esta fuera, aceptando donaciones mínimas de cuatro centésimos, las que se recibieron en la imprenta del diario “La Tribuna” y en la Sala de Comercio.
La suscripción popular no tuvo éxito en esa primera semana, por lo que hubo que postergar la tercera ascensión dos semanas mas, hasta el domingo 20 de setiembre, en que casi se logró recaudar los fondos suficientes, para henchir el globo con el gas de alumbrado necesario.


Tercera ascensión desde la Plaza Independencia
20 de setiembre de 1868

En aquél domingo 20 de setiembre, casi de primavera, el viento de superficie reinante era fuerte del este noreste, lo que por un lado pareciera favorecer los planes de Baraille, por lo menos los propósitos que él había publicitado en los diarios de Montevideo, en los cuales anunció el proyecto de que si el viento era propicio trataría de llegar hasta Buenos Aires, baladronada para incitar al público a presenciar el despegue del globo, (claro sin saber que los vientos que normalmente predominan en altura son del noroeste y mas arriba del oeste, dirección contraria de donde se encuentra la capital argentina). El hecho fue que la Plaza Independencia, se colmó de público, ansioso de ver nuevamente la notable visión del aeróstato remontándose en los aires, sin nada que impidiera observar todos los preparativos y su abastecimiento con el gas de alumbrado. En esos años la citada plaza no tenía las proporciones de hoy en día; recién el 24 de agosto de 1877, durante el gobierno del Coronel Lorenzo Latorre, se le anexó el predio de la antigua ciudadela, con el Mercado Viejo, que ocupaba parte de la plaza, quedando desde entonces con el área que luce en la actualidad.

Con el motivo de la “suelta” del globo, la ciudad se mantuvo con una constante animación y bullicio durante todo el día. Gracias a una colecta de último momento al público que se hizo presente, que según los cálculos de “La Tribunita” era de mas de cuatro mil personas, Baraille pudo finalizar de solventar los gastos de la ascensión, que como se verá mas adelante llegaba a la suma de $200.-pesos.

A las dos de la tarde, con todo pronto y el “Estrella del Sud” henchido del gas necesario, se soltaron amarras al grito del francés de ¡¡larguen todo!!. El balón quizá con mucho lastre para los 495m³ y el gas no tan puro como las otras veces (lo que le quitaba poder ascensional), fue arrastrado por el fuerte viento, subiendo en forma oblicua y no vertical, sin poder salvar las paredes del Hotel Malacoff (Plaza Independencia 110), que se interponía en su ruta, entrando en colisión con ese edificio, produciéndole averías en la tela del globo (aparentemente una rasgadura de un metro), con la consabida pérdida de gas; Baraille reaccionando rápidamente, se desprendió de lastre a fin de salvar los obstáculos que fueron apareciendo con las construcciones mas altas de la hoy “ciudad vieja”, logrando dar un gran salto elíptico sobre la pequeña urbe, mientras desde la barquilla tremolaba las banderas nacional y francesa.

Según el diario “El Siglo” del 21 de setiembre de 1868, Baraille manifestó que el “Estrella del Sud” alcanzó los mil doscientos metros de altura, de acuerdo a la alteración barométrica que observó. Es difícil que haya llegado a ese nivel en el poco trecho de su desplazamiento, pues bajó en la bahía de Montevideo, con el consiguiente descenso también oblicuo, en realidad recorrió quince cuadras sobre el eje de la actual calle Sarandi. Su llegada a tierra (o mejor dicho al agua), fue sin que tuviera necesidad de usar la válvula para dejar escapar gas, lo que nos dice del gran daño que le produjo en la envoltura del esférico el accidente de la salida y colisión contra el Hotel Malacoff.

El lugar exacto de su “acuatizaje” fue al costado de la fragata del Imperio del Brasil “Niteroi” que en realidad era una corbeta de tres mástiles, buque insignia del Almirante Barón de Tamandaré, la cual estaba fondeada frente al cuartel de Dragones (entre las calles Guaraní, Buenos Aires, Patagones, hoy Lindolfo Cuestas, y Sarandí), que en ese año alojaba al Batallón Constitucional y donde en 1890 se construyó un cuartel para el Batallón 3º de Cazadores, mas tarde sede de la Escuela Naval y luego de la Escuela de Enfermería Dr. José Scoseria (ex Carlos Nery). Primero fue auxiliado por dos falúas enviadas prestamente por su propietario el señor Conceiçao y, a los pocos minutos por el vaporcito “Artigas”, que estaba pronto para la emergencia y lo recogió.

En el mes de setiembre, antes de esta tercera ascensión, Baraille se puso en contacto con la empresa de la Plaza de Toros que funcionaba en la Villa de la Unión de Montevideo desde 1855, a fin de efectuar un espectáculo en conjunto, aprovechando una corrida. La primera intención que se tuvo fue dejar el “Estrella del Sud” cautivo y hacer varias ascensiones con pasajeros, como se estilaba en Europa (ejemplo: el balón cautivo del Trocadero en París), hasta una altura de cien metros, llamándose por la prensa a los interesados que se animaran a subir en el aeróstato; dando la dirección de Baraille para que los intrépidos aficionados se dirigieran directamente a él, en el Club Extranjero, calle Cerrito Nº215.
Parece que no hubo interesados, porque finalmente se hizo una ascensión en la Plaza de Toros, pero a globo libre, como se verá enseguida.

A los pocos días comenzó la propaganda para la cuarta ascensión, que tendría lugar en la referida Plaza de Toros, el domingo 4 de octubre, con la variante que el aeronauta subiría montado en un caballo, luego que se lidiara el cuarto toro de los cinco de esa tarde. Esto de subir en un caballo aunque parezca disparatado tuvo antecedentes: en 1798 el aeronauta francés Testu-Brissy inició este cruel deporte, siguiéndole un 14 de julio de 1850 Mr. Poitevin desde el hipódromo de París, montado en su pony “Blanche”; aquí como se verá no se llegó a tanto.
La corrida y la ascensión aerostática fueron suspendidas por mal tiempo para el próximo domingo 11, continuándose con la publicidad durante esa semana.


Cuarta ascensión en la Plaza de Toros de la Unión
11 de octubre de 1868

La Plaza de Toros de la Villa de la Unión estaba situada en el espacio delimitado por las calles actuales: Purificación, Odense, Trípoli y Dr. José Irureta Goyena. A cinco cuadras de la Avda. 8 de Octubre hacia el norte, en las proximidades de Larravide y Avellaneda.

Para llegar a esta villa, se usaba el camino a la Unión, sobre el eje de la que es hoy Avda. 18 de Julio y Avda. 8 de Octubre (que se llamaba: camino o calle Real). Este camino se había empezado a pavimentar el 1º de noviembre de 1866, acercando así esta población a la ciudad de Montevideo, sobre todo a partir del 25 de mayo de ese mismo año de 1868, que se inauguró el tranvía a tracción a sangre a la Unión (primer vía férrea que tuvo el país), que según la grafía de la época se la denominaba “trenway” a la Unión y también ferrocarril a la Unión (que en realidad comenzó a funcionar el 1º de junio de 1868) con “wagones” de 1º y 2º (abiertos y cerrados) a veinte centésimos y a diez centésimos, respectivamente, el pasaje entre la Plaza Independencia y la Plaza de Frutos de Maroñas y viceversa. Este transporte colectivo servía a la Plaza de Toros y, en los días de corridas era reforzado a diez o doce “wagones” en la tarde.

El domingo 11 de octubre amaneció un día perfecto, prácticamente sin viento, con cielo claro y agradable temperatura primaveral, continuando de la misma forma todo el día, lo que propició el espectáculo que se desarrolló en la tarde. El programa de esta corrida extraordinaria, incluía la lidia de cinco toros “de muerte”, traídos de las sierras de Minas; además se había contratado como “primera espada” al matador José Paquique y buenos “banderilleros” que vinieron desde Perú. La ascensión tendría lugar entre el cuarto y el quinto toro.

Las instalaciones de la Plaza se colmaron de público ansioso de gozar del espectáculo taurino y de la “suelta” del “Estrella del Sud”; los diarios calcularon de seis mil a diez mil espectadores.
A las dos de la tarde comenzó la lidia de los toros, según estaba programado. Hubo un accidente cuando se toreaba al tercero, pues el banderillero Ramó, uno de los que vinieron del Perú, fue xxxx en una pierna por el bravo animal, caldeando los ánimos del público. Pasó el cuarto y le llegó el turno a Baraille y su globo.

El balón seguramente fue henchido al final de la prolongación de la línea del gas, que en ese año llegó a la Unión. Al igual que lo que se hizo en Buenos Aires en su primera ascensión, el cual luego de haberlo llenado fue llevado por voluntarios desde la Compañía del Gas, en Retiro, hasta la Plaza de la Victoria (hoy de Mayo), es decir unas cuantas cuadras de distancia; con certeza de esa manera se procedió aquel domingo, transportándolo desde el Camino Real (8 de Octubre) hasta la Plaza de Toros.

Se instaló el globo en el medio del ruedo y hacia allí convergió un grupo de personas que llevaban lo que aparentaba ser un caballo (que en realidad era de madera y paja) al cual fingían hacerlo brincar, ilusionado a los espectadores que no lo podían visualizar bien, pues estaba tapado con una gran manta que lo hacía casi invisible. La ficción fue efectiva en los primeros momentos y la concurrencia creyó que era un animal de carne y hueso, hasta que a los pocos minutos no se los pudo engañar mas, dándose cuenta de la superchería, sin que esto molestara a los aficionados. La barquilla se remplazó por el equino de palo y en él se situó Baraille a horcajadas, dando la orden de largar todo, sin los adminículos necesarios y de uso en un globo de gas, sobre todo el lastre, que es junto con la pureza del gas, lo que le da la autonomía al aeróstato.

El “Estrella del Sud” subió casi en línea recta, pues el tiempo no podía ser mas apropiado para esa operación, con el viento calmo. Se calcula que llegó a los ochocientos metros de altura, mientras el francés, que era distinguido a simple vista, montado o parado sobre el “caballo-barquilla”, saludaba con su gorra a los espectadores.
El globo se desplazó unas cuadras hacia el este, impulsado por una tenue brisa del oeste y Baraille ante la curiosa y atenta mirada del público, comenzó el descenso al abrir la válvula de comando del gas, tirando de la cuerda que lo accionaba.

El aterrizaje se produjo en una de las chacras inmediatas a la Unión, cuyo propietario era el señor Basáñez. Todo el mundo corrió a aquel sitio tan cercano, quién a caballo, quién en coche, quién e pié. Todos penetraron en la quinta, con el consiguiente deterioro de los plantíos y la furia del dueño, quién exigió las reparaciones del caso a Baraille. Este contestó con razón que nada le tocaba abonar y que en caso de haber alguna indemnización esta correría por cuenta de la empresa de la Plaza de Toros que lo había contratado. Ante este estado de cosas, fue puesto en conocimiento del altercado el Jefe Político de Montevideo, que se hallaba presente en la corrida, el que ante este original incidente ordenó al Comisario de la Villa fuera él mismo a cerciorarse de la situación, disponiendo este que el aeronauta solo era responsable del daño que personalmente y su globo habían hecho y no el producido por los curiosos que invadieron la propiedad ajena. Finalmente todo quedó solucionado con el pago de veinte pesos que entregó Baraille al señor Basáñez.

Mientras tanto la “fiesta brava” culminó a últimas horas de la tarde, con la lidia del quinto toro. El tren que tuvo que devolver a la concurrencia a Montevideo, hizo viajes hasta las once y media de la noche, de aquella extraordinaria jornada de diversión popular, como fue la combinación de los toros, el globo y la tarde que se prestó para tal suceso.
En el diario “La Tribuna” del viernes 16 de octubre, hace una crónica jocosa de la corrida y la ascensión del “Estrella del Sud” en verso, en largas coplas de las cuales se extraen las que siguen:
...”Se procedió al intermedio
en que Mr. Baraille
subiera con su jamelgo
montado cual Astolfo
por esos aires inmensos
salió el quinto de los toros
(cuando el globo estuvo lejos)
que era obrero y yaguané
bravucón y muy ligero”...


La referida ascensión, a pesar de lo accidentada, tuvo un buen éxito económico para nuestro aeronauta, sin embargo en esa misma tarde del domingo, mientras se desarrollaba el evento, Baraille fue despojado de trescientos pesos que había dejado en su alojamiento del cuarto Nº.8 de la casa situada en la calle cerrito Nº. 213, al lado del Club Extranjero, por un tal Bautista Morisi que huyó a Buenos Aires con el dinero, según su confeso cómplice Fernando Trápoli, quién fue remitido por el Comisario de la 1º. Sección como así figura en un parte que envió el Ministro de Gobierno, José Cándido Bustamante al Canciller de la República. Parece que la justicia actuó rápidamente en aquellos años, pues a los dos días fue detenido Morisi en Buenos Aires y Baraille recuperó su dinero, lo que le permitió subsistir por un tiempo y curarse de una dolencia que lo aquejó durante el mes de noviembre.

En los primeros días de diciembre siempre de 1868 y luego de repuesto de su enfermedad, Baraille comenzó las movilizaciones para publicitar una nueva ascensión por suscripción popular. Para despertar mayor interés en esta última “suelta”, se anunciaba que sería efectuada de noche desde la Plaza Independencia, elevándose el “Estrella del Sud” iluminado “a giorno” con las linternas necesarias. De mas está decir el peligro que esto podría haber significado para el aeronauta, si en verdad pensaba realizarla de esta manera, dada la inflamabilidad del gas de alumbrado, prueba de ello fue el accidente que tuvo al año siguiente en Buenos Aires, el cual se relata mas adelante.

Los anuncios en la prensa se fueron sucediendo y pasaron de un domingo al otro sin que el francés lograra reunir la cantidad suficiente a fin de realizar la ascensión. En uno de los avisos se podía leer: “la “Estrella del Sud”, dirigida por el aeronauta Casimir Baraille que en los aires encenderá un gran fuego artificial, con el globo iluminado y lanzando linternas venecianas en paracaídas”. Ni con esta fantasía pido reunir los fondos necesarios. Finalmente se programó para el domingo 20 de diciembre, pero como no recaudó mas que ciento ochenta pesos y para solventar los gastos necesitaba como mínimo doscientos pesos, por medio de una carta que apareció en los diarios puso aquella suma a disposición que se habían suscrito en su casa de la calle Cerrito Nº. 213.
El lunes 21 de diciembre Baraille partió para Río de Janeiro. Reapareció en nuestra ciudad cinco años mas tarde, como se podrá ver.


Baraille nuevamente en Buenos Aires, años 1869 y 1870

A principios de mayo de 1869 volvió Baraille a Buenos Aires, ciudad que se aprestaba a festejar, como todos los años las fiestas patrias, aunque esta vez con mayor resonancia, pues se inauguraba el sistema de aguas corrientes.
Como el año pasado el aeronauta se presentó a la municipalidad, ofreciendo tres ascensiones, esta vez con un globo igualmente aerostático que se denominaba “América” y, además el raro espectáculo de un descenso en paracaídas (posiblemente semejante al que efectuó en Montevideo en la segunda ascensión).

La municipalidad lo contrató por treinta mil pesos argentinos. Baraille hizo su primera y única ascensión en Buenos Aires, el domingo 23 de mayo, pensando que las otras dos restantes las podría hacer los días prefijados, sobre todo la del 25 de mayo, con la inauguración en la Plaza de la Victoria (hoy Plaza de Mayo) de la primera de dos magníficas fuentes de “fierro” traídas desde Europa, para estrenar el agua corriente.

Largó amarras con el “América” desde el centro de la Plaza de la Victoria a la una y media de la tarde, subiendo reto y muy alto. El viento lo desplazó hacia el río, por lo que maniobró para comenzar el descenso, haciéndolo entre los dos muelles que entonces existían hacia la entrada del Riachuelo y a una ocho cuadras de la Aduana.
Una goleta que iba para el Tuyú, luego que vio el globo fondeó en las cercanías y mandó un bote tripulado por cuatro hombres a fin de darle auxilio, recogiendo al aeronauta y al globo. En esos momentos la falúa de la Capitanía del Puerto, comandada por el Capitán Ángel Castello y tripulada por ocho remeros y un timonel, se dirigía también a recogerlo. Es en esas circunstancias que el vaporcito de excursiones “Cavour” el cual con veinte pasajeros realizaba un paseo por los alrededores, con el mismo designio llegó hasta la pequeña embarcación, a cuyo bordo ya se encontraba Baraille. El entusiasmo de los pasajeros, hizo que pasara el francés y su globo del bote al vaporcito; el balón aún contenía una buena cantidad de gas y se elevaba bastante sobre las embarcaciones que intervenían en el rescate. Baraille continuó desalojando el gas para poder llevar el ingenio a tierra firme, ayudado por los marineros de la falúa quienes apretaban la envoltura con sus remos, cuando sobrevino una terrible explosión e incendio que tomó a las tres pequeñas naves. El gas encendido quemó a una veintena de personas, entre ellas a Baraille, falleciendo dos de los accidentados. Los sobrevivientes del siniestro fueron recogidos por el vapor “Bené”.

La manipulación del gas de cañería, tan inflamable, es de mucho cuidado. Parecería que nuestro aeronauta no fue muy prudente al dejar acercar el globo a la chimenea del vaporcito y ¡pretendía realizar una ascensión nocturna, iluminada con linternas, en Montevideo e fines de 1868!.

En esos días ocurrió en Europa una catástrofe semejante, debido también a la imprudencia, aunque esta vez fue por obra de los curiosos. En Florencia, Italia, ascendió el globo “Le Colosse”, al mando del famoso aeronauta francés, ya nombrado mas arriba, Mr. Eugéne Godard, quién con esta había verificado su 989º ascensión en la cual lo acompañaban cuatro aficionados. El gran aeróstato descendió en San Elero, estación de los F.F.C.C. romanos; los campesinos del lugar que acudieron a su llegada fumaban y el aparato lleno de gas contenía mil doscientos metros cúbicos, que se escapaban por la banda de desgarre, en determinado momento explotó, quemando a muchas personas.

La municipalidad de Buenos Aires, en un rasgo altruista y de justicia, entregó al aeronauta los treinta mil pesos convenidos por tres ascensiones, aunque solo cumplió una. Ese dinero le vino de perillas al que se sumó al recolectado por una colecta popular, pues lo resarció por la pérdida del “América” y pudo viajar a Europa para operarse de cataratas contraídas, según parece por el accidente.

Reapareció en Buenos Aires en 1870, año en que protagonizó un escándalo amoroso, por el cual estuvo un tiempo en la cárcel, desapareciendo del Río de la Plata por un lapso de alrededor de tres años. Lo veremos nuevamente en Montevideo durante 1873, donde efectuó la última ascensión de su vida.


Baraille nuevamente en Montevideo, año 1873

Habían pasado tres años desde las últimas noticias que se conocían de Baraille en el Río de la Plata, luego del escándalo amoroso y su prisión en Buenos Aires.
En agosto de 1873 reapareció nuevamente en Montevideo con un globo denominado “Paz”, sobre el cual no hemos logrado averiguar sus dimensiones y peculiaridades, por lo que creemos sea en términos generales de características semejantes a los primeros.

Como en oportunidades anteriores en Buenos Aires y Montevideo, llegó días antes de la fiesta patria, ofreciendo para esa jornada el espectáculo de una ascensión aerostática, desde la Plaza de la Independencia, en aquel Montevideo casi pueblerino que recién trataba de escapar de las murallas de su ciudadela que lo cercaba y detenía su crecimiento (de esta manera pensaban los gobernantes de la época y hoy ¡ lo que daríamos por mostrar la ciudad vieja amurallada!).

Al igual que cinco años atrás Baraille se presentó a los poderes públicos, a fin de tratar de financiar el inflado del globo con el gas de alumbrado necesario y demás gastos que demandaba la ascensión, siendo ayudado por el gobierno del Dr. José E. Ellauri que era el Presidente de la República, con cien pesos; contó también con el apoyo pecuniario del Jefe Político Comandante Enrique Pereda; además de algo que puso de sus arcas la Junta Económica Administrativa. Así mismo hizo como en otras veces una suscripción popular, que también como en otras veces no tuvo mucho éxito. A todo esto hay que sumarle la publicidad que realizó por los aires, lanzando desde su globo en marcha, cientos y cientos de volantes de propaganda del licor de cortezas de naranjas amargas “Hesperidina” de Bagley, marca aún hoy existente.

Aquel 25 de agosto resultó para la ciudadanía plena de acontecimientos y espectáculos extraordinarios, pues además del consabido Te Deum y posterior desfile militar, tuvo lugar en la tarde la ascensión de Baraille; la ascensión del aeronauta mexicano Teódulo Ceballos desde la Plaza de Cagancha; la función del equilibrista oriental Manuel Roso, que se cumplió en la Plaza de la Independencia desde su centro por un alambre tendido hasta la azotea del “Café de la Buena Moza”; y finalmente fuegos artificiales, también desde esta última plaza.


Última y trágica ascensión de Baraille en la Plaza Independencia
el 25 de agosto de 1873

Amaneció un hermoso día, luminoso y pleno de sol, frío pero sereno, con una brisa del noroeste, característico de un centro de altas presiones, con lento desplazamiento hacia el este, ideal para espectáculos al aire libre.

Temprano en la mañana, Baraille comenzó con el inflado del “Paz”, en la Plaza de la Independencia, mediante un alargue de la cañería desde la Compañía del Gas.Luego de finalizado el solemne Te Deum en la Catedral, en celebración del 48º aniversario de la Independencia del Estado, como de costumbre se trasladaron el Presidente y las autoridades al Cabildo, del otro lado de la Plaza de la Constitución, donde se instalaron en las ventanas del edificio colonial, con el objeto de presenciar el desfile de los cuerpos de la guarnición de Montevideo, compuesto por el Regimiento de Artillería con tres baterías de tren volante y los Batallones: 1º,2º,3º y 4º de Cazadores, comandados por el General José R. Villagrán, quién llevaba como ayudante al Sargento Mayor Graduado Máximo Santos. Finalizado el mismo, la concurrencia ávida de presenciar al intrépido Baraille remontarse en su balón y mas tarde al equilibrista Roso, se trasladó a la Plaza de la Independencia, donde se fueron congregando unas diez mil personas, mas todas las que esperaban el espectáculo desde las azoteas y balcones de las casas circundantes y próximas.

El globo “Paz” repleto de gas de alumbrado a la orden del aeronauta de ¡larguen todo! Dada desde su barquilla de mimbre, a la que había forrado interior y exteriormente de láminas de corcho para darle flotabilidad en caso de descenso en el agua, partió raudo en forma casi vertical. Llevaba como ayuda aeronáutica varios sacos de lastre y un ancla con veinte metros de cuerda. Desde el aire, Baraille sin saco ni sombrero saludaba a la muchedumbre que lo aclamaba, tremolando las banderas uruguaya y francesa, dedicándose casi enseguida a la tarea de lanzar al vacío volantes de propaganda del licor “Hesperidina” de Bagley, como había quedado con la casa representante.

Desmintiendo las noticias que adelantó el diario “La Democracia” del 24 de agosto, no acompañó nadie al aeronauta, allí se decía que las personas cuyas iniciales eran M.A. y A.S. amigos del periodista que escribía, irían en el globo, dejando una zapatería que les pertenecía abandonada. Quizá si esto hubiera sucedido así, las circunstancias habrían sido diferentes y la tragedia que siguió a la suelta no figuraría en la historia como tal.

El esférico, luego de estabilizar su altura fue tomado por un viento previsible del noroeste, como es normal después de cierta altitud, para un día de cielo algo nuboso, con presión alta. Su desplazamiento según las crónicas fue hacia el mar, con un rumbo directo a Punta Carretas, es decir mas o menos al cuadrante sureste, internándose en el Río de la Plata. Dos vaporcitos de la Capitanía del Puerto, que tenían sus fuegos encendidos para prestar auxilio al aeronauta, salieron inmediatamente con rumbo al este, pues el globo fue derivado hacia ese punto, al maniobrar Baraille (lo que se consigue con la válvula) buscando una corriente que lo trajera nuevamente a tierra, consiguiendo con esto que en determinado momento descendiera hasta muy cerca del agua, por lo que el vaporcito “Uruguay”, uno de los dos que salieron, apuraron la marcha con el fin de rescatarlo; fue entonces que el “Paz” se elevó vertiginosamente, dando un gran ascenso, como si hubiera arrojado repentinamente todo el lastre.

El “Uruguay” desde ese momento lo fue perdiendo de vista, hasta que desapareció en el horizonte, habiendo navegado mas de veinticuatro millas náuticas desde el puerto. Recorrió hasta la noche el Banco Inglés y regresó sin noticias del intrépido aeronauta que por última vez había desafiado impunemente los problemas del mar.
La ciudad de Montevideo no se percató inmediatamente de esta tragedia aeronáutica, primera de nuestra historia, esperando ver a Baraille por el interior del país, o en otro lugar, no dándose entera cuenta de la magnitud de este drama, sacando inverosímiles conclusiones en base a informaciones periodísticas y comentarios descabellados por desconocimiento de la aerostación.

Los días pasaron y se fue perdiendo poco a poco el recuerdo del valiente aeronauta que emocionó a Montevideo y Buenos Aires en nueve ascensiones con sus diferentes globos.


En 1930 el Dr. José M. Fernández Saldaña publicó un artículo en el Suplemento Dominical del diario “La Mañana” de Montevideo, del 5 de enero de ese año titulado “La pérdida del globo Paz”, siendo esta la primera vez que se le recordaba, sin que hubiera nada en el artículo que se tuviera en cuenta desde el punto de vista aeronáutico. Igualmente en 1933 se le nombra a Baraille en la página 764 del Tomo III de “Anales Históricos del Uruguay” de Eduardo Acevedo. Recién en 1943 el historiador Juan Carlos Pedemonte por medio de la revista “Mundo Uruguayo” del 21 de enero y a través del libro “Medio Siglo de Aeronáutica” de 1944, expone sus investigaciones y su parecer sobre Baraille y sus globos, de acuerdo a sus conocimientos como aviador amateur.

Autor de esta nota: Juan Maruri
publicado originalmente en
Gaceta de la Aviación Nº 15, diciembre de 1992
publicado en Memorias del Tiempo de Vuelo en octubre de 2009
www.pilotoviejo.com

Fuente:
Memorias del tiempo de vuelo
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MensajeTema: Re: Historia de la Aeronautica Argentina.   Dom 15 Ene 2012 - 15:12

Y hablando de cronologia, mi primer error.
Primer utilización militar de un globo, en sudamerica.
ROBERT ADOLFO CHODASIEWICZ
1832-1896



En 1865, ente­rado de la guerra de la Triple Alianza, tomó con­tacto con el Ministro plenipotenciario de la República Argentina ante el gobierno de los Estados Unidos, Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888) que se desempeñó como tal en el período 1864-1868. En ese entonces tenía 33 años y 13 de actividad militar, reunía antecedentes de significativa importancia y acreditaba una notable foja de servicios con especial aptitud para tareas específicas de ingenieros (topografía, confección de planos, construcción de puentes, caminos y obras de fortificación, etc.), misiones vinculadas a la inteligencia militar y la artillería.

Llegó a Buenos Aires en octubre de 1865, fue dado de alta en el Ejército Argentino el 5 de diciembre con el grado de “Ca­pitán a Guerra” en el cuerpo de Ingenieros; y asignado al campamento de Ensena­da, unos 30 km al Noreste de la capital de Corrien­tes, donde llegó el día 22 de diciembre. En este período los aliados orientaban su actividad en los reconocimientos, preparación de sus efectivos, reabastecimientos, elección del punto de desembarco, y la preparación del material necesario para el franqueo del curso de agua.

Las fuerzas aliadas estaban compuestas de la siguiente forma:
Argentina: 24000 hombres: 36 Batallones de Infantería (11 de Línea), 33 piezas de artillería y 25 unidades de Caballería.
Brasil: 33000 hombres: 41 Batallones (14 de Línea), 2 Regimientos de Caballería, 15 Cuerpos de Caballería (Guardia Nacional), 1 Regimiento de Artillería a caballo, 2 Batallones de Artillería a pie (48 piezas) y 1 Batallón de Ingenieros
Uruguay: 2847 hombres: 4 Batallones, 4 Regimientos de Caballería y 1 Escuadrón de Artillería (6 piezas).
Reserva: Estacionada frente a Itapúa. 14000 hombres: 6000 de Infantería, 7000 de caballería y 26 piezas de artillería.
Armada: En conjunto la fuerza naval aliada se componía de 4 acorazados y 25 unidades de diferente tipo.

La actividad desplegada por Chodasiewicz fue intensa, interesante e importante su excelencia y profesionalismo lo hicieron merecedor de la confianza y simpatía de los más destacados militares de nuestro Ejército Argentino y Brasileño.

Globo cautivo en la guerra del Paraguay

El primer intento de empleo aerostático
En esta contienda se inició el camino práctico de la con­quista del aire con fines militares en Sudamérica a tra­vés del empleo de aerós­tatos de obser­vación y le cupo a las fuer­zas armadas brasileñas la ini­ciativa de adqui­rir material aé­reo para tal fin.

Luego de algunos intentos frustrados realizados en 1866, el gobierno del Brasil inició gestiones con el aeronauta norteamericano Thaddeus Sobieski Constantine Lowe (1832-1913) para adquirir globos y contratar personal especializado para llevar a cabo operaciones de observación aérea en la Guerra de la Triple Alianza. Después de analizar las diferentes propuestas del profesor Lowe el gobierno de Brasil adquirió dos globos (uno grande y otro más pequeño) y un equipo de producción de gas hidrógeno. Finalmente se concretó la compra de dos globos con envoltura de tela de algodón barnizada y el equipamiento necesario para su inflado. Para instruir a los oficiales aliados, por propuesta de Lowe se contrataron los servicios de los hermanos James y Ezra S. Allen. En ese entonces, la observación aliada estaba circunscripta a una improvisada línea discontinua de mangrullos de unos 15 metros de altura o al contacto entre las trincheras de las avanzadas; en ambos casos las tropas se veían permanentemente expuestas dentro del alcance de las armas paraguayas.

El primer vuelo aerostático, realizado para demostrar la operación del globo, fue protagonizado por James Allen y el Sarg My Robert A. Chodasiewicz el 24 de junio de 1867. El primer vuelo de observación militar se llevó a cabo el 8 de julio de ese año, fue en el po­trero Piris y estuvo a cargo de Chodasiewicz. Durante la Guerra de la Triple Alianza se desarrollaron 20 ascensiones, de la cuales por lo menos 12 fueron tripuladas por Chodasiewicz. Cumplieron tareas de observación y de reglaje del tiro de artillería de la flota brasileña, factor determinante del franqueo de las defensas paraguayas.

Fuentes: http://earlyaviators.com/echodasi.htm
http://www.eam.iua.edu.ar/rumbos/Revista-23/RevistaRumbos23-HistAeronautica.htm
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MensajeTema: Re: Historia de la Aeronautica Argentina.   Lun 16 Ene 2012 - 11:17

Tomás Ceballos

El 27 de abril de 1874 el mexicano Tomás Ceballos, asciende en globo en la zona de Belgrano descendiendo en la quinta de Oliver al norte de la actual calle Monroe. Durante este vuelo Ceballos suelta un perro en paracaídas. En junio de 1877 vuelve a ascender desde el Circo Chiarini, en Rivadavia, entre Sánchez de Bustamante y Agüero, del globo pendía un trapecio en el cual efectuaba exhibiciones el francés Blondie. En ese mismo sitio efectúa ascensiones el español Esteban Martínez en 1884.


Sánz

En 1888 el capitán español Sánz efectúa tres ascensiones en el globo Albatros y estando en lo alto hace exhibiciones en trapecio. Lo hacia en la zona del actual Hospital Español. El 1º de julio durante su tercera ascensión se cae desde doce metros de altura resultando con conmoción cerebral, una vez recuperado, increíblemente, sigue haciendo demostraciones. Tal es asi, que en Rosario, el diario La Capital publica el día 21 de Agosto de 1888:
“EL GLOBO ALBATROS” El día 25 del corriente es el señalado para ascensión del globo “Albatros”. Esta tendrá lugar en el mismo paraje donde tuvieron lugar las primeras ascensiones. El local ha sido arreglado de manera que puedan entrar los carruajes y jinetes, habiéndosele hecho las divisiones necesarias. El Capitán Sanz nos dará en dicho día una muestra de su serenidad y arrojo”.
El primer vuelo en Tandil
El miércoles 27 de febrero de 1889, el capitán del Ejército español Pablo Sanz, se introdujo en una barquilla de cañas suspendida con cuerdas, se tomó con la mano izquierda de una de ellas y con voz firme gritó: "¡Suelten!". La montgolfiera "Albatros" comenzó a elevarse entonces, y la muchedumbre reunida en un cerro aledaño a la ciudad, incrédula todavía de que el hombre pudiera elevarse por el aire como los pájaros, se atropelló para seguir la ruta caprichosa que tomaba el globo. Mientras Sanz, de pié, saludaba con un pañuelo blanco. Poco más tarde comenzó a descender, luego de alcanzar unos 400 mts. de altura y entonces pudo verse al atrevido español que se descolgaba por una cuerda amarrada al cesto, a fin de tocar tierra antes que el globo.


Amadeo Meyer

Desde Florida y Paraguay el capitán Amadeo Meyer asciende en un globo de gas llamado Patria el 20 de julio de 1891. Efectuó varias ascensiones con posterioridad.



Lamentablemente, es todo lo que pude conseguir, por ahora, de estos pioneros.

Fuentes: http://www.oxigeniomg.com.br
http://www.e-tandil.com.ar
http://rosarioysuzona.blogspot.com
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MensajeTema: Re: Historia de la Aeronautica Argentina.   Mar 17 Ene 2012 - 10:54

Francisco Cetti

Durante 1898, el noruego Francisco Cetti, realizó ascensiones desde la actual Plaza San Martín. La revista costumbrista Caras y Caretas relató así lo ocurrido el 30 de octubre de ese año:
Ante una numerosa concurrencia, que había acudido el domingo último a la Exposición con el objeto de presenciar la ascensión del globo libre del aeronauta noruego Sr. Cetti, efectuóse esta, en la que tomaron parte, además del dicho súbdito del rey Oscar, el señor Antonio Demarchi y el célebre profesor de esgrima, señor Pini.
Falta de presión en el gas que hinchaba el "Nansen", que así se llama el aerostato, y deficiencias imposibles de evitar en todo ensayo, hicieron que el señor Demarchi tuviese que abandonar la barquilla del globo, que éste chocase con un pararrayos, y que el Sr. Pini tuviese que arrojarse a la azotea de una casa de la calle de Artes, á fin de que la ascensión pudiera realizarse.
Libre de peso, el "Nansen" hendió las regiones atmosféricas; el público pudo verle elevarse hasta convertirse en un punto casi imperceptible, volver a aparecer, é irse a perder por fin en las aguas del río, cayendo cerca de la boya que lleva el número cuatro en el canal Norte del puerto.
La novedad del espectáculo atrajo a gran número de espectadores, que consideraban la ascensión como una de las diversiones más democráticas, ya que de ella disfrutaron, no solamente las personas que se hallaban en la Exposición, sino las que acudieron a la dársena Norte, y las que se limitaron simplemente a subir a las azoteas de sus respectivas casas.
De esa oportunidad, el mismo Cetti dejó escrito lo siguiente: "Esta es la centésima vez que subo en globo libre y la primera en Buenos Aires. Ha sido la más peligrosa de todas.".




Accidente del Nansen durante su partida.

Una curiosidad que encontré, creo que es el mismo, coinciden fechas aproximadas , nacionalidad y nombre:
Francisco Cetti (finales del siglo 19 y principios de siglo 20) fue un noruego, que se exhibió en Berlín en 1887, haciendo ayuno durante 11 días. Era lo que se denominaba en la época, "Artistas del hambre".
Creo que esto demuestra, que hacían cualquier cosa que representara un peligro para la vida, lo cual era un muy buen espectáculo, creo que en algunos casos lo harían por dinero o fama, y en otros por adrenalina.
Abría llegado a la Argentina a bordo del navío NILO, desde Southampton, el 8 de Octubre de 1898, con 38 años de edad. Abría ingresado al país sin una profesión conocida.

Fuente: http://www.oxigeniomg.com.br
Show History-Artistas del hambre
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MensajeTema: Re: Historia de la Aeronautica Argentina.   Mar 17 Ene 2012 - 15:50


Walter, que buen trabajo, te felicito

Un abrazo
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MensajeTema: Re: Historia de la Aeronautica Argentina.   Mar 17 Ene 2012 - 18:36

Me sumo a las felicitaciones. Un buena base para una futura Enciclopedia Aeronáutica Nacional.

Saludos
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MensajeTema: Re: Historia de la Aeronautica Argentina.   Mar 17 Ene 2012 - 19:03

José y Antonieta de Silimbani
Primer vuelo en Mendoza
El misterioso cargamento
Eran las diez de la mañana de un día soleado de aquel 1903, cuando el tren proveniente de Buenos Aires llegó a la estación del entonces Ferrocarril Andino. Nadie podría percatarse que en uno de sus vagones se encontraba un cajón misterioso.

Cuidadosamente guardado contenía en su interior cientos de metros de tela de seda de color blanca. Era un globo aerostático que el empresario Colombo y su navegante, el capitán José Silimbani, traían a la provincia con el objeto de verlo entre las nubes. Los viajeros se bajaron con sus maletas y tomaron un carruaje hasta el hotel, ubicado en frente de la Plaza Cobo.

Luego de almorzar, Silimbani y Colombo partieron rumbo a los depósitos del ferrocarril para recoger la preciosa carga que fue trasladada por una carretela al Club Atlético General Belgrano, que se encontraba a unas pocas cuadras de allí.
Humo para volar
Hay que decir que el primer hito de la aeronáutica mendocina es también un suceso del márketing local.

¿Por qué? Un día después de la llegada de los aeronautas, se dio a conocer al público que la Casa Flo de Rosario y diferentes empresas de cigarrillos como Americana, Chinito y Snob realizarían la primera ascensión en globo. Los anunciantes que apoyaban la iniciativa de esta actividad aérea se habían dado cuenta de que era una muy buena forma de ganar mucho dinero a través de la publicidad.

Así fue como el empresario Colombo y el capitán Silimbani, acompañado de su mujer Antonieta Cimolini, -también aeronauta- llegaron a la sede del Club Belgrano para coordinar detalles y ver cómo marchaban los preparativos del armado de una plataforma de donde debería partir la novedosa nave.

Días antes del vuelo se publicó, en los diarios, que estaban en venta las entradas para poder participar de aquel acontecimiento, pero con una novedad: ¡Desde el globo se lanzarían billetes con premios!

¡Todos a ver el globo!

Por la tarde, ciento de personas llegaron a la calle Godoy Cruz y 25 de Mayo, a las instalaciones del Club Atlético General Belgrano, con el objeto de mirar el publicitado aparato volador.

Allí, se podía ver al imponente balón de color blanco. Y se podía notar que en el centro del mismo, sobresalía en letras de color negro, la palabra “Americana”. Al acercarse cada vez más a él, se sentía un estrepitoso ruido: eran los quemadores que hacían mantener inflada a la nave que estaba a punto de partir.

Entre los presentes había gran expectativa sobre su vuelo, ya que por primera vez un aparato de esta naturaleza se exponía en Mendoza.

Entonces, cuando el reloj marcó las 18.50, el capitán Silembani, después de dar una precipitada despedida a los espectadores, se subió a “la barca” y desamarró la última cuerda con que estaba anclado y en unos segundos, el “Americana” comenzó a subir algunos metros. Miles de mendocinos no podían creer lo que estaban viendo, lo que produjo un generalizado aplauso.

El increíble viaje

El globo continuó su ascenso en el cielo azul mendocino, surcando hacia el oeste, hasta llegar a una altura de 500 ó 600 metros, en donde sereno y majestuoso flotó por unos minutos. Desde esa distancia, Silimbani arrojó algunos billetes que tenían premios de los cigarrillos Americana.
También dio libertad a cuatro palomas mensajeras y por último hizo flamear, en el espacio, una bandera argentina. Fue la primera vez en todo Cuyo, que el pabellón nacional se desplegó tan alto. A los pocos minutos la nave inició un lento descenso, que concluyó con el aterrizaje en la casa del doctor Serú, a unas cuantas cuadras del lugar de donde partió.

El regreso del capitán fue celebrado en la confitería de la Pirámide, adonde concurrieron más de cien personas, quienes se le pusieron a su alrededor.

Según las crónicas de la época, todos comenzaron a corear vivas al intrépido aeronauta, también a la casa Flo Hermanos, a los cigarrillos Americana y al señor Colombo quien había organizado este gran evento para los mendocinos. Emocionado Colombo por la aclamación de la gente dijo: “¡Gracias, generoso e inteligente pueblo!”.

La ascensión fue un hito de la aeronáutica local y, quizá, el evento de promoción más importante de la historia regional.

En Buenos Aires

EL GLOBO AEROSTATICO QUE CAYO EN PUEYRREDON 1355/57

En su edicion de la Revista Caras y Caretas del 19 de diciembre de 1903, se describe la ascension en globo de Silimbani efectuada en el Fronton Buenos Aires y que debio descender abruptamente en Pueyrredon y Charcas.

"Aunque el espectaculo de una ascension en globo es «como para interesar», lo cierto es que la concurrencia que acudio el domingo pasado al Fronton Buenos Aires era bien escasa.

El fracaso del aeronauta que estuvo en la exposicion pasada, fue sin duda la causa de que el publico no mostrase interes por presenciar tan emocionante espectaculo.

La tarde estaba esplendida, sin viento, lo que auxilio grandemente al aeronauta Silimbani.

A las cuatro y media, hora indicada en los programas, el montgolfier «El invencible de Forli» se hallaba en condiciones de poder elevarse por los aires, pues tenia su interior lleno de humo.

El Sr. Jose Silimbani -que es un joven de treinta años- se agarro al trapecio, dio la orden de largar amarras y el globo se elevo majestuoso por los aires hasta una altura de trescientos metros con anteojos podia verse al aeronauta que ejecutaba en el trapecio volatines y hacia la bandera y otros arriesgados ejercicios con tanta tranquilidad como si tuviese una red bajo sus pies.

El globo fue arrastrandose hacia el norte, hasta que una racha de viento enfrio el aire que contenia, para venir a caer en la calle Pueyrredon entre Santa Fe y Charcas, donde una multitud que habia seguido la direccion del globo aplaudia entusiasmada al intrepido capitan.

Despues de recoger su globo, que es de los mayores que se han visto en Buenos Aires, tomo un carruaje y se traslado al centro, paseandose despues por la Avenida, seguido de un sinnumero de muchachos que le aplaudia entusiastamente.

El capitan Silimbani es natural de Forli, hace seis años que realiza ascensiones en globo, habiendo efectuado la primera en Italia; en la republica su nombre es conocido por haber hecho ascensiones en Rosario, Mendoza, Tucuman y Parana, todas ellas con feliz exito."

Revista Caras y Caretas del 19 de diciembre de 1903


Silimbani de 30 años en la azotea de la calle Pueyrredon 1355-57, donde cayo el globo

La primera mártir del aire
El 13 de marzo de 1904, una tragedia conmovió a los vecinos de Buenos Aires: la muerte de Antonieta Cimolini, una joven e intrépida pionera de la navegación aérea que cayó desde su globo durante una exhibición

Antonieta Cimolini era profesora normal y, como su esposo, el capitán del Real Cuerpo de Aerostatos de Italia, José Silimbani, había nacido en Forli, Emilia-Romagna. Enseñaba gimnasia y poseía notables condiciones de cantante lírica.

Pero no sólo los unía la cotidiana actividad docente y la común afición operística, sino que los animaba una misma y absorbente pasión por la navegación aérea, entonces pródiga en vicisitudes y riesgos. Ambos habían realizado exhibiciones de corto alcance y duración.

Corría el año 1904 cuando la joven, de 21 años, decidió dar una inequívoca prueba de su propia competencia elevándose sola en un globo Montgolfier y sobrevolando la ciudad de Buenos Aires. Los diarios porteños convocaron al público para que concurriera el 13 de marzo, a las cuatro de la tarde, al célebre Frontón Buenos Aires, ubicado en la calle Córdoba a la altura del 1100, donde tendría lugar el lanzamiento, con el fin de participar de un espectáculo inolvidable.

Similares términos expresaban los carteles de impactante caligrafía que cubrían las paredes del local. Al parecer, había decidido poner término a sus riesgosas incursiones "con un final a toda orquesta", pues los murales invitaban "a la última ascensión de la señora Antonieta C. de Silimbani", expresión que no tardó en ser considerada como una suerte de premonición.

Antonieta Cimolini era profesora normal y, como su esposo, el capitán del Real Cuerpo de Aerostatos de Italia, José Silimbani, había nacido en Forli, Emilia-Romagna. Enseñaba gimnasia y poseía notables condiciones de cantante lírica.
Tenia 21 años al momento de su muerte.
El reconocimiento médico determinó que "la arriesgada aeronauta" presentaba una contusión en la frente, fruto del violento choque contra el fondo del río, que debió desvanecerla e impedirle utilizar el chaleco salvavidas hallado próximo a su cuerpo.
El médico de la Prefectura determinó que la muerte se había producido por asfixia de inmersión.


Numerosas personas se congregaron a partir del mediodía en el recinto que había escuchado las entusiastas arengas de ciudadanos eminentes en los días precursores de la revolución de julio de 1890, para seguir los pasos previos al lanzamiento del globo "a aire caliente". A las 11.30 se encendió una gran hornalla y comenzó la difícil tarea de inflar el Montgolfier, cuya envoltura era de seda, con husos de color verde y rojo alternados.

Se trataba de uno de los aparatos más grandes que había visto Buenos Aires, poseía paracaídas del tipo ecuatorial y la barquilla o pasarela había sido sustituida por un trapecio, según Antonio Biedma con el propósito de alivianar el conjunto y realzar la fiesta. No contaba con red.

Cuando estuvo todo listo y el público, que colmaba las instalaciones, manifestaba un desbordante entusiasmo, se notó que la brisa reinante rolaba paulatinamente desde el este hacia el sur. A partir de ese momento, el intento de subir a los cielos implicaba un gran riesgo, sobre todo si se tenía en cuenta que el 11 y el 12 se habían registrado intensos temporales.

Los Silimbani pensaron en aguardar un cambio en la dirección del viento e incluso en suspender la ascensión. Pero advertidos de ello, los espectadores comenzaron a impacientarse y a mofarse de Antonieta y de su esposo. Silimbani quiso cancelar el compromiso, a lo que se opuso la aeronauta. Por fin, el capitán accedió a llevar adelante lo acordado con la condición de que se le permitiese guiar el derrotero del globo.

Pensaba conjurar el peligro alzando al Montgolfier sobre la línea de edificación, para aterrizar enseguida.


Eran las 18.10 del 13 de marzo de 1904 cuando el globo de la joven se precipito a las aguas del Rio de la Plata. El lugar en que cayó Antonieta Cimolini de Silimbani está cubierto ahora por la avenida costanera norte

Ascenso y caída

Mientras tanto, su esposa continuaba con su tarea de reparar pequeñas desgarraduras de la tela, manteniéndose tranquila y en silencio. Vestía, según La Prensa, un traje azul marino, "con pollera corta, botines negros sin tacos, medias negras y un cinturón, traje parecido al que usan los artistas del circo".

Concluido el trabajo, alzó en brazos a su hijita de cinco años, a quien besó repetidas veces, y se colocó el cinturón salvavidas que había mandado a buscar. Unos instantes más tarde, el enorme globo, "saltando al espacio con la violencia de un pistoletazo, ascendió en medio de los aplausos y vivas del versátil público, que instantes antes había obligado con sus quejas e improperios a realizar, pese a todo, el lanzamiento. Antonieta iba prendida del trapecio, quizá previendo el sacrificio.

La brisa seguía soplando en dirección sud-sudeste mientras el globo llegaba a los 150 metros de altura. Su paso sobre las calles Santa Fe y Uruguay, siempre elevándose, hizo prever que la permanencia en el aire se prolongaría más de lo deseado. Las personas ubicadas en el Frontón Buenos Aires y las que apreciaban el espectáculo desde las aceras "aplaudían a rabiar", mientras la aeronave se acercaba inexorablemente al río de la Plata.
Muchos advirtieron las distintas fases del drama.

Los pescadores, las lavanderas, algunos estudiantes que disfrutaban de la tradicional "rabona", marineros que cumplían servicios en el Muelle de los Franceses, guardagujas y señaleros del ferrocarril Buenos Aires-Rosario contemplaron como la joven se precipitaba en las turbias aguas, desapareciendo de la superficie sin que se lograra volver a distinguirla por la distancia y el oleaje. Eran las 18.10 y el sol brillaba intenso sobre la urbe y el río.

Se trataba de uno de los aparatos más grandes que había visto Buenos Aires, poseía paracaídas del tipo ecuatorial y la barquilla o pasarela había sido sustituida por un trapecio, según Antonio Biedma con el propósito de alivianar el conjunto y realzar la fiesta. No contaba con red. Las crónicas indicaban que tenía "a ambos lados del cuerpo, sujetos al cinturón, dos ganchos de hierro que servían para suspenderla del trapecio que pendía debajo del aerostato, en vez de barquillla".

El globo se mantenía a flote, impulsado por la dirección del viento, hasta que fue recogido por un bote de pescadores que, con otros, había salido a su encuentro. Según señaló unos días después Caras y Caretas , las críticas a la policía marítima fueron muchas por no contar con elementos para el rescate.

Sin embargo, el cuerpo de Antonieta no aparecía y entonces, no pocos de los que habían clamado por la partida del aerostato intentaron calmar sus conciencias inventando descabellados desenlaces: la muchacha había sido secuestrada por maleantes para pedir rescate, decían unos, y respondían otros que había sido asesinada para robar sus pertenencias al caer al agua.

Los matutinos del día siguiente se hicieron eco de las versiones que circulaban en aquella ciudad que acababa de contemplar el triunfo de Alfredo Palacios como candidato a diputado por la Boca, y la partida de una importante comitiva rumbo a Mendoza para inaugurar la estatua del Cristo Redentor.

Pero ese mismo 14, a las ocho de la mañana, uno de los marineros de la Prefectura abocados a la búsqueda, avistó un cadáver a 450 metros de la costa, entre el Muelle de los Franceses y los filtros de agua corriente, muy próximo al punto donde cayó el globo.

Hubo que echar un bote al agua, pues el vaporcito de la repartición no pudo acercarse a raíz de su mucho calado, y rescatar el cuerpo que, como se supo enseguida, era el de Antonieta. Su esposo, agobiado, no había podido participar del reconocimiento que hicieron otros parientes.


Imagen de Caras y Caretas del 19 de diciembre de 1903 mostrando la ascension de Silimbani realizada en Concordia; la que se efectuo en la Sociedad Rural el 29 de noviembre.
Dice la cronica:
"A presenciarla asistio crecida concurrencia atraida no solo por la curiosidad de la hazaña, sino mas bien por cerciorarse de si al capitan Silimbani ocurriale algun percance, desgracia que todos lamentarian luego, porque siempre es de lamentarse lo imprevisto y para la poblacion de Concordia que el capitan Silimbani se rompiera la crisma era un imprevisto.

Las esperanzas del publico en ese sentido fueron defraudadas, pues el globo a poco de andar, negandose a seguir la ascension, comenzo a desinflarse"
Las crónicas indicaban que tenía "a ambos lados del cuerpo, sujetos al cinturón, dos ganchos de hierro que servían para suspenderla del trapecio que pendía debajo del aerostato, en vez de barquillla".

El reconocimiento médico determinó que "la arriesgada aeronauta" presentaba una contusión en la frente, fruto del violento choque contra el fondo del río, que debió desvanecerla e impedirle utilizar el chaleco salvavidas hallado próximo a su cuerpo.

Para aventar toda otra conjetura, el médico de la Prefectura determinó que la muerte se había producido por asfixia de inmersión.

Recordemos que el lugar en que cayó Antonieta Cimolini de Silimbani está cubierto ahora por la avenida costanera norte, pues ese sector fue ganado al río, y digamos que al propagarse la noticia de su fatal vuelo, la prensa subrayó su valentía frente a una muerte segura, mientras crecía una amarga y prolongada sensación de tristeza entre quienes habían presenciado aquella tragedia.

Por Miguel Angel De Marco, La Nacion, Domingo 15 de octubre de 2006

Otra imagen de Caras y Caretas del 19 de diciembre de 1903 mostrando la ascension de Silimbani realizada en Concordia

Fuentes: Los Andes
http://www.acciontv.com.ar/soca/indice.htm
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MensajeTema: Re: Historia de la Aeronautica Argentina.   Mar 17 Ene 2012 - 19:34

el primer vuelo de un aparato mas pesado que el aire en
Ibero América, el "25 de Mayo de 1904"

8 de Octubre de 2004, Salón de la Sociedad Italiana de San Pedro
Charla sobre el primer vuelo de un aparato mas pesado que el aire en
Ibero América, el "25 de Mayo de 1904"



Por Eduardo Campos

Charla brindada por el comandante de Gendarmería (RE) Salvador Roberto Martínez

De Derecha a izquierda, El Comandante (Re), Salvador R. Martínez, Carlos Puy, (C. Directiva) y el hijo del Sr. Martínez , momentos antes de iniciar su disertación.

Nuestro Presidente, Juan F. Peña, recibiendo algunos presentes que el Sr. Martines obsequió a la institución en nombre del “Instituto Nacional Newberiano”

“Agradezco mucho la oportunidad que me dan de estar acá contando un poco la verdad que hemos investigado en Tandil, provincia de Buenos Aires, en nuestro Instituto “Eduardo Alfredo Oliveros”, fundado el 30 de noviembre de 2001 a imagen y semejanza del “Instituto Nacional Newberiano” que depende de la Secretaría de Cultura de la Nación.

Nuestro instituto evoca a Eduardo Alfredo Oliveros que fue un piloto argentino, el más joven del mundo en su momento, y que protagonizó, entre otras hazañas, el vuelo Nueva York-Buenos Aires en 1926, el mismo año en que llegó el Plus Ultra a la Argentina.



Esta investigación que hemos hecho sobre el primer vuelo de un más pesado que el aire en iberoamérica fue presentada por primera vez en el Grupo Marplatense de Estudios Históricos Regionales, a posteriori se presentó en el 8vo. Congreso de Historia Náutica y Espacial realizado en Santiago de Chile ante más de cien profesores de historia aeronáutica de toda iberoamérica. Aquí nuestro estudio quedó sacralizado a nivel científico internacional ya que no hubo contraposición de ningún país de los intervinientes. Después nos tocó presentarlo en la Universidad de Lomas de Zamora, en el Instituto de Derecho Náutico y Espacial, en la Escuela de Aviación del Ejército Argentino, en Campo de Mayo y hoy aquí, en San Pedro, merced a una invitación del Aeroclub local con motivo de sus 50 años de vida.
La citada investigación estuvo realizada por Juan Castelnuovo, un distinguido profesor, historiador y periodista tandilense y quien les habla, retirado de la Gendarmería Nacional, piloto de helicópteros e instructor de vuelo.


Este “tanito”, Guido Dinelli, calabrés, zapatero de profesión, voló 180 metros el 25 de mayo de 1904. Recién en 1921 Jack Poulen (ver) en Francia, cuando ya el avión tenía mayoría de edad, voló 12 metros con una bicicleta voladora.

El mérito de Guido Dinelli ha sido muy importante. Aquí vemos la única fotografía que se tiene, donde se ve el plano del perfil, hecho con pino y con cotín de colchón.

Dice la historia que Dinelli pensaba hacerlo con lona pero pasaba en ese momento por Tandil un circo donde actuaba un famoso payaso, Frank Brown, que era uno de los mejores mimos. Enterado Brown de lo que quería hacer Dinelli, a quien en Tandil llamaban “el loco del vuelo”, le aconsejó que lo hiciera de cotín de colchón, por eso es que vemos las rayas. Esta foto que le sacan el 25 de mayo de 1904, se la sacan a la gente, por ello es que no se puede ver la bicicleta detrás.

En Tandil hicimos un concurso con motivo del centenario del vuelo para que los chicos de las escuelas imaginaran como hubiera sido la bicicleta en la parte que no se ve. Los chicos imaginaron las cosas más extraordinarias, piensen que en esa ciudad hay ciento treinta escuelas con 29 mil alumnos. Hubo una gran respuesta hasta tal punto que el 24 de mayo del 2004 hubo un acto en un jardín de Infantes donde se festejó un día patriótico aeronáutico y donde los pibes se disfrazaron de distintos pioneros de la aviación. Hubo uno que apareció disfrazado de Jorge Newbery, con una canastilla y un globo que le había hecho su abuelo, otro apareció disfrazado de Eduardo Oliveros con un avión de cartón hecho por su padre, las nenas lo hicieron de sellos postales aeronáuticos y después estuvo la estrella, un nenito de cuatro años, peinadito a la gomina, que era Guido Dinelli, con su bufanda blanca y su bicicleta voladora.

Volviendo a la foto les cuento que intentamos averiguar los nombres de las dos personas que aparecen ahí pero no tuvimos suerte. No conseguimos datos fehacientes pero sí obtuvimos la identidad del dueño del perro que se ve también en la foto. El propietario del animal era un paisano de Cañuelas, José García, quien había ido a Tandil con una tropa de caballos.

Esta foto muestra como era Tandil en 1904. La cúpula que se ve es la de la Iglesia catedral, del Santísimo Sacramento, frente a ella está la Plaza “Independencia” y muestra la proyección de lo que quería hacer Dinelli. Venir desde el cerro “Garibaldi”, que se ve al fondo, hasta la plaza.

Una cosa interesante es conocer por qué Guido Dinelli había elegido la fecha del 25 de Mayo para realizar su intento. Resulta que era su deseo asociarse a la fecha patria agradeciendo, como inmigrante que era, a la tierra hermosa que lo había acogido, realizando este primer vuelo en el marco de los actos que, por aquellas épocas se hacían con mucho patriotismo, con mucha unción y devoción cosa que, en la actualidad, no se vive con la misma intensidad.

Volviendo a la máquina de Dinelli debemos decir técnicamente que tenía un perfil alar que presentaba un borde de ataque, un borde de fuga, el intradós y el extradós tal como se puede apreciar en la única fotografía que contamos y lo que deviene de los relatos recogidos por Castelnuovo de los testigos. Por supuesto que algún purista de la aviación puede llegar a cuestionar que no se trataba de un perfil claramente definido, evidentemente que no, pero si se hace la traspolación científica y que se desplazó dentro de la masa de aire y voló 180 metros, tenemos un perfil.

Bueno, el hecho es que, merced del desplazamiento del cerro “Garibaldi” hasta el lugar de aterrizaje, el aerodino tomó impulso, despegó y se desplazó dentro de la masa de aire. Es decir que se cumplió el principio básico de la aerodinamia, hubo un desplazamiento dentro de la masa de aire, no fue una cosa que flotó. Existió entonces una diferencia de presiones entre el intradós y el extradós obteniendo sustentación durante 180 metros. Este hecho fue corroborado por testigos oculares presentes. También, obviamente, hay gente que, cuando nosotros presentamos esto acá en la Argentina y me refiero a cierto sector aeronáutico, nos decía: “¿Bueno, pero quien homologó esto?”, y nadie, porque no había nada creado, no existía ninguna inspección aeronáutica, pero que voló está probado porque está lo publicado en la época, está lo que refirió la gente, está la foto, se registró y esa es la secuencia histórica. No hubo una autoridad de certificación como la tuvo Santos Dumont en 1906, que es lo que contraponen los brasileños contra lo que dicen los gringos que volaron los hermanos Wright.

Vemos ahí que el aerodino tiene un velámen con un borde de ataque en forma semicircular. Las punteras del plano de este velámen estaban inclinadas hacia abajo lo que, aerodinámicamente, va a incidir en la sustentación, por eso la relación de planeo que tiene es muy pronunciada y fue tan rápido el descenso que hizo Dinelli. El pensaba, en principio, como veremos en lo que publicó el diario “La Democracia”, flotar, no volar, merced al viento pero, en realidad, lo que hizo fue volar.

Decimos ahí que la superficie del plano presentaba los bordes de fuga arqueados hacia arriba. No se puede determinar, acorde a la famosa fotografía, un perfil alar claramente definido pero si estamos en condiciones de asegurar que presentaba características de convexidad, un perfil cóncavo.

Aproximadamente, de acuerdo a la fotografía y a los que hicimos los cálculos y la proyección, ahora estamos construyendo en la escuela nacional técnica N° 1 en Tandil un aparato similar para llevar al Museo de Aeronáutica porque, fíjense ustedes, allí está el simil del aparato de los Wright, yo fue allí y dije que pedía que estuviese el de Dinelli porque se hizo en la Argentina. Como me dijeron que sí es que lo estamos haciendo en Tandil y lo vamos a llevar al Museo en una fecha próxima. Obviamente que nos llevará tiempo porque lo estamos haciendo a pulmón y con el bolsillo nuestro, sin ningún apoyo del estado.

Estamos en condiciones de decir también que la carga alar era de muy baja intensidad, aproximadamente 4.80 kgs. por metro cuadrado, de acuerdo al peso total que con el italiano, la bicicleta y el velámen estaba en el orden de los 85 para 90 kilos. No tenemos muchas precisiones ya que no sabemos cuánto pesaba Guido Dinelli.

Bueno, habida cuenta de la carga alar y estableciendo el cálculo correspondiente tendríamos (no decimos taxativamente que sería esta relación de planeo porque podría haber sido un poco menor, no tan alta, de 1.80.1).

Finalmente y acorde al estudio de factibilidad realizado con las características señaladas hubo un desplazamiento puro en el terreno de la aerodinámica lo cual aunado a la falta de perfil direccional hizo que el aerodino aterrizara mal, evidentemente. No hubo, podemos decir, un aterrizaje planificado si bien el desplazamiento fue bueno, dado que era el primer experimento que se hacía. La cosa es que cae el aparato, se rompe, se golpea y provoca la hilaridad de los presentes. Las grandes ideas las piensan y las hacen los locos, las critican los cómodos y las disfrutan los inútiles. Este hombre pensó, hizo, realizó y lo llevó a cabo.

Acá vamos a ver la reproducción y certificación del periódico “La Democracia” que se editaba en la ciudad de Tandil. Esto está en la hemeroteca de la biblioteca “Rivadavia”, consta con la certificación de la directora de la biblioteca, y la fotografía del ejemplar, que no es perfecta porque el diario ya está bastante echado a perder porque no está preservado. Esto, como muchos registros históricos no se preservan y vemos como la historia de la república se pierde por ese motivo. No gastamos en cosas como nuestro acervo que es lo que vamos a dejar para los que vienen

Aquí está lo que dijo Dinelli sobre lo que pensaba hacer. Es la página 2 del diario del 24 de mayo de 1904 y que está también certificada. El señalaba que pensaba hacerse llevar por una corriente de la masa de aire (no decía masa de aire sino que decía viento). Muchos dijeron que se trataba de un experimento. Ustedes saben que el argentino es un poco desdeñoso hacia el extranjero, lo miran así como por sobre la visera de la gorra, por esa especie de xenofobia que tenemos, de ahí que lo veían como al “loco de la bicicleta”.

Acá tenemos una carta que Eduardo Oliveros le dirige a Castelnuovo en 1964, debajo está la autentica firma de Oliveros, donde le pide datos de lo hecho por Dinelli.

También en ese año la revista de Aeronáutica, hoy “Aeroespacio”, publicó un artículo titulado “Urge seguir investigando” con respecto a este vuelo de Dinelli.

Y acá viene lo importante de la investigación histórica. Por tradición oral aparece el nombre de una persona llamada Pablo Suárez, inclusive un anuario del Museo Científico de Londres cita que Pablo Suárez había tenido correspondencia con Otto Lilienthal en 1898 y 99. Todos sabemos que para esa fecha Lilienthal ya había muerto, parece ser que le adscribían a Pablo Suárez haber hecho este experimento que realizó Dinelli. Nosotros buscamos en toda la documentación que pudimos encontrar en Tandil, el diario, las fotos, inclusive funcionaba por aquellas épocas una corresponsalía del diario “La Nación”, pero no figura en los anales ningún Pablo Suárez. Nosotros escribimos al Museo del Planeador en Alemania y las tan mentadas cartas a Lilienthal no existen.

También se ocupa de este tema Francisco Albriter, que es un distinguido investigador aeronáutico que vive en Bariloche, además de eximio piloto de planeador que ahora está sacando una historia aeronáutica argentina muy completa, que no pudo sacar antes porque no tenía plata, y que ha conseguido el patrocinio de la Lockheed. Se trata de un libro muy importante, detallado y minucioso.

Finalmente, además de lo que dicen Oliveros, Albriter, Castelnuovo y lo que dice José Cuadrado, un distinguido piloto de planeador que hace poco nos dejó, tenemos lo que dice el Smithsonian en su página de internet, donde también aparece Dinelli. Pero ahí está metido Pablo Suárez que parecería ser, aunque no hay probanzas, volador antes que Guido Dinelli. Nosotros, de acuerdo a la documentación que poseemos decimos que fue Dinelli.

Lo sustantivo de todo esto es que el tipo se desplazó, tomo impulso con la bicicleta y se tiró desde el cerro Garibaldi. Este cerro tiene unos 200 metros sobre el nivel del mar y, como tiene la parte superior media mesetoide Dinelli aprovechó para tomar carrera, tirarse y desplazarse los 180 metros.

Sobre el tema del viento debo decir que pueden llegar a ser muy fuertes depende la época del año. En este lugar no habría una sombra aerodinámica sustantiva, diríamos que el viento viene desde el sudeste y no encuentra ninguna cresta geográfica que permita presentar una sombra aerodinámica que haga que el aerodino se desplace hacia atrás. La sombra aerodinámica es cuando el viento viene, rebota y los filetes conforman un anillo turbillonario (ver), un anillo de las moléculas de aire se dispersan de distintas maneras. Entonces, si algo se viene desplazando acá podría tener lo que, vulgarmente llamamos “turbulencia”. Por ello es que es tan difícil volar en montaña, a veces la gente se confía y viene la piña.

Proyecto que se realizo en Tandil en la VI Brigada Aerea (Estoy esperando mas información)



PRIMERAS REUNIONES EN LAS QUE SE ANALIZARON LAS FORMAS DEL AERODINO YA QUE HABIA DIFERENTES FORMAS DE VERLO, EN LA REUNION ESTABAN ESTEBAN PANETTA, MIGUEL CIANO, FRANCISCO TRIPODI, DAMIAN SPROVIERI, PABLO CAPUTO Y MARCELO BASCOUGNET, ESTOS ULTIMOS LOS REALIZADORES DEL PROYECTO


PRIMER VUELO EN EL SALON DE REUNIONES DEL SANTISIMO SACRAMENTO DONDE SE EVALUAVAN LAS INVESTIGACIONES REALIZADAS Y SE OBSERBABA LA FOTO ( UNICO TESTIMONIO DEL VUELO) DONDE SE OBSERBAN LAS CAÑAS Y ATADURAS DEL AERODINO


COLOCACION DE LA TELA EN EL AERODINO EN EL ANGAR DE LA VI BRIGADA AEREA GRAN COLABORADOR DEL PROYECTO EN LA SEGUNDA ETAPA

Estas son algunas fotos, los invito a visitar el album en facebook https://www.facebook.com/media/set/?set=a.103964296316284.2420.100001081435917&type=3

Fuentes: http://www.aeroclubsanpedro.com.ar/guido%20dinelli.htm
http://www.e-tandil.com.ar/sa/olivero/dinelli/m-dinelli6.htm
https://www.facebook.com/profile.php?id=100001081435917
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MensajeTema: Re: Historia de la Aeronautica Argentina.   Mar 17 Ene 2012 - 22:14

UN Lujo Walter te pasaste.... Historia pura!!!!
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alecarnero



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MensajeTema: Alguien sabe donde se uso este motor   Vie 23 Mar 2012 - 0:11

UN pibe subio una foto de un motor Lorraine 3 filas en V con 3 pistones cada , di vueltas y solo encontre el de 12 pistones
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MensajeTema: Re: Historia de la Aeronautica Argentina.   Vie 23 Mar 2012 - 7:53

Querido Walter, que lindo homenaje le estás haciendo a las alas argentinas en su centenario.
Te felicito y te admiro hermano.

Saludos
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wpascu



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MensajeTema: Re: Historia de la Aeronautica Argentina.   Vie 23 Mar 2012 - 10:51

Marcelo R.Cimino escribió:
Querido Walter, que lindo homenaje le estás haciendo a las alas argentinas en su centenario.
Te felicito y te admiro hermano.

Saludos

Gracias. Estoy un poco atrasado. En cualquier momento me pongo al día.
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MensajeTema: Re: Historia de la Aeronautica Argentina.   Vie 23 Mar 2012 - 18:01

wpascu escribió:
Marcelo R.Cimino escribió:
Querido Walter, que lindo homenaje le estás haciendo a las alas argentinas en su centenario.
Te felicito y te admiro hermano.

Saludos

Gracias. Estoy un poco atrasado. En cualquier momento me pongo al día.

Wpascu, si el atraso va a tener como resultado esta calidad de informes, bienvenido sea. Felicitaciones.

Saludos
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MensajeTema: Re: Historia de la Aeronautica Argentina.   Sáb 18 Ago 2012 - 17:10

Muchos globos y personas pasaron por los buenos aires de nuestra provincia, pero la conquista de nuestro cielo patrio se concreta cuando lo surcan por primera vez aeronautas argentinos.

Aaron de Anchorena
TODO ERA REVUELO Y AGITACIÓN aquella mañana del 25 de diciembre de 1907 en el estadio de la Compañía de Gas La Sportiva.
Gran cantidad de curiosos se habían dado cita desde temprano, decididos a no perderse ningún detalle del insólito acontecimiento.
Las damas paseaban en pequeños grupos, protegidas por sus parasoles de seda, los caballeros, de riguroso cuello duro, y "rancho de paja" cruzaban apuestas con discreción, y las matronas vigilaban a los galanes que festejaban a sus hijas, disimulando su celo detrás del aleteo nervioso de los abanicos.
Toda la alta sociedad argentina se había reunido donde hoy se ubica el Campo Argentino de Polo, para ser testigos de la hazaña del soltero más codiciado de la época: el joven Aarón de Anchorena.
A medida que transcurría la mañana y continuaban los preparativos, se iba sumando sencilla gente de pueblo, en especial niños, atraídos más que por la ya no tan novedosa ascensión de un globo aerostático, por lo arriesgado de la meta que Anchorena se proponía.
En efecto, en los últimos años habían sido varios los extranjeros que habían llegado a Buenos Aires con la intención de ganarse la vida haciendo tímidas exhibiciones en aquellos extraños artefactos.

El norteamericano Wells solía remontarse unos cientos de metros y luego se lanzaba en paracaídas, aunque nunca llevó a cabo la hazaña que tanto pregonaba: cruzar la cordillera. El 1868, el francés Baraille se abatió con su globo sobre un barco que navegaba en el Plata y provocó una catástrofe que costó numerosas vidas. Pero los favoritos del público habían sido los esposos Silimbani. José y Antonieta habían llegado de Italia en 1902 e hicieron numerosas y arriesgadas ascensiones hasta que el globo de la desdichada mujer cayó a las aguas del Río de la Plata el 13 de marzo de 1904 y ella murió ahogada.
Sin embargo, lo que se proponía el joven Aarón tenía otro carácter. Cruzar el Río de la Plata era una proeza que hasta ahora nadie había soñado siquiera.
Para llevarla a cabo, el audaz Secretario Honorario de la Legación Argentina en París, había traído de Francia un globo de 1.2000 metros cúbicos de capacidad, construido en algodón, al que había bautizado "Pampero". Y, como no era un hombre al que le gustase improvisar, había contratado además los servicios de un experto francés que debía acompañarlo en la travesía; y no porque fuera un novato en este tipo de aventura. Todo lo contrario. En 1905 había debutado nada menos que con Santos Dumont como instructor y fue tanta la fascinación que le produjo aquella primera experiencia que se inscribió en el Aero Club de Francia, en cuyo campo de Saint Cloud recibió instrucción de otro célebre aeronauta, Paul Tissandier. De modo que cuando se decidió a efectuar su primera ascensión en suelo argentino y cruzar el Río de la Plata, ya había hecho once vuelos de diferente envergadura, algunos de ellos en compañía de su amigo Marcelo T. De Alvear, el mismo que años después sería Presidente de la Nación.
Pero aquella tarde, los problemas empezaron cuando el globo aún yacía flácido en medio de la cancha.
A medida que desde la Sportiva, la compañía encargada del alumbrado público de la ciudad de Buenos Aires, se le insuflaba el gas, el experto francés se mostraba cada vez más inquieto.

Discutía con Aarón e intentaba demostrarle científicamente que aquel no era el fluido indicado. Le explicaba que la fuerzas ascensional en kilos por metro cúbico del Hidrógeno era de 1.203, que la del Helio era de 1.115 y que la del gas de hulla del alumbrado que ellos iban a utilizar era de apenas 0.725.
Ante la indiferencia de Aarón por aquellos detalles que consideraba minucias técnicas sin importancia, el ingeniero se empeñó en referirse a la fórmula conocida como "densidad referida al aire" y le demostró, con lápiz y papel, que el poder ascensional del gas que utilizarían era muy pobre ya que solo lograrían aprovechar el 16 % de su fuerza.
Cuando terminaron de discutir el "Pampero" ya se erguía refulgente en medio de la pista.
Hubo un momento de vacilación en ambos hombre, que se miraron mudos a los ojos.
Aarón se negó a suspender la prueba y el técnico francés a embarcarse en una empresa que calificó de suicida.
La noticia corrió de boca en boca y los curiosos rodearon el lugar de la ascensión.
Aarón se inclinó hacia el interior del canasto, tomó una maleta que contenía algunos efectos personales del francés y se la arrojó a los pies con un gesto despectivo.


Después pregunta quién de los presentes desea acompañarlo.
Hay un largo silencio durante el cual se oye el ligero gualdrapeo del globo, listo para partir y enseguida, la voz del Director de Alumbrado de la Municipalidad y destacado deportista, el Ingeniero Jorge Newbery, diciendo con firmeza:
- Yo iré -.
Ambos hombres se estrechan la mano, reafirmando en silencio la promesa de enfrentar juntos, los peligros que les aguarden.
La multitud emocionada aplaude el gesto. Hay un nervioso intercambio de abrazos con los demás colaboradores, una pose para el infaltable fotógrafo y enseguida, cada uno toma su lugar dentro de la barquilla.
-¿Listo para despegar?- pregunta el joven aventurero a su flamante compañero.
Jorge Newbery asiente con la cabeza.
-!Corten los cables!- ordena Aarón.
Se escuchan los golpes, secos y precisos del acero y el "Pampero", libre de las amarras se sacude, se estremece un poco al separarse de la tierra, se balancea y, finalmente comienza a elevarse en medio de un silencio que no parece de este mundo.
Son las 12:45 y la brisa que sopla del sudoeste lo empuja hacia su destino.
La redonda silueta se recorta en el aire diáfano del mediodía y se va haciendo más pequeña a medida que gana en altura y se aleja hacia el río.
La multitud contempla muda de asombro como aquel artefacto se va convirtiendo en una esfera cada vez más pequeña hasta que al alcanzar los 300 metros de altura se pierde de vista dejando tras de sí una sensación de vacío total.
La gente permanece largo rato en el lugar de la ascensión, se hace visera con las manos, busca en vano alguna señal; pero aquel mediodía el cielo entero resplandece y el río reverbera como un espejo, sin que se distinga ni el más pequeño punto alejado a aquel derroche de luz.


Jorge Newbery (izquierda) durante una ascension en globo

El vuelo

ARRIBA TODO ES SILENCIO. Hace frío pese a la estación y los dos tripulantes observan mudos un paisaje que ningún ojo humano ha visto antes.
Desde la barquilla del globo se divisan perfectamente ambas márgenes, la superficie del río luce levemente rizada y brilla al sola del mediodía, algunos bancos de arena insinúan su silueta a ras de las aguas y una chata que transporta piedra, parece una miniatura, incrustada allá abajo.
El Pampero continúa su ascensión sobre las amarronadas aguas del Río de la Plata y a menos de una hora de vuelo alcanza su altura máxima: 3.000 metros.
Un poco después, al acercarse a la costa uruguaya empieza a perderla.
Los navegantes comienzan a desprenderse del poco lastre que queda a bordo y de cuanto puede ser accesorio, pero es inútil. La fuerza de la gravedad es mayor que el poder ascensional del gas y el globo sigue cayendo.
Los dos hombres arrojan sus efectos personales, los sacos de arena que equilibran la barquilla, el ancla de tierra y el ancla marina, los cabos y cuerdas destinadas a asegurar el artefacto en tierra, los salvavidas, el barómetro, el altímetro, el catalejo, el reloj y los demás instrumentos.
Pero todo es en vano. "El Pampero" se precipita hacia suelo uruguayo como guiado por la implacable mano del destino. En un último esfuerzo por torcerlo, los hombres sueltan la canasta y se quedan colgados de la red que envuelve el globo. Ahora están casi a ras de la superficie del río. Respiran su aroma dulzón. Sienten que caminan sobre las aguas.
"El Pampero" se dirige primero hacia unas altas barrancas y, cuando están a punto de estrellarse, un soplo de brisa los empuja tierra adentro. El globo cae, rebota con los dos hombres aferrados al extremo de la red, vuelve a elevarse unos pocos metros, favorecido por el viento y finalmente termina su loca carrera algunos kilómetros más adentro.
Los aeronautas, algo atontados, se sacuden la ropa, miran a su alrededor preguntándose dónde están y se confunden en un abrazo.
La travesía aérea ha sido un éxito pese al aterrizaje: han atravesado el Río de la Plata.
Aarón mira el campo que lo rodea y recuerda la promesa que hizo a su madre.
María Mercedes Castellanos, una mujer fuerte y emprendedora, que continuó llevando los negocios de la familia a la muerte de Nicolás, había hecho un trato con su hijo: si dejaba de volar le compraría una estancia. Convencida que el volar es para los pájaros y que el intentarlo es una suerte de pecado de soberbia, doña Mercedes vivía aterrada con las locuras de su hijo. Por otra parte, Aarón ya tenía treinta años y era hora que dejara la vida rumbosa y frívola que llevaba en Europa y sentara cabeza.
El puso una sola condición: elegiría los campos en los que se asentaría desde el aire; más precisamente desde la canasta de "El Pampero".
Aquel viaje había sellado para siempre el destino de ambos tripulantes.
Aarón de Anchorena dedicaría su vida a cultivar y embellecer la tierra que le deparara la suerte. Jorge Newbery, consagraría la suya a la navegación aérea y moriría en un accidente aéreo.
Para Aarón aquel sería su último vuelo; después se cumpliría la voluntad materna.
Para Jorge, era su primer vuelo, el que despertaría aquella pasión que lo convertiría en el "soberano de los aires" y pionero de la aviación argentina.

El aterrizaje

NO HAY DEMASIADAS DUDAS respecto al lugar donde aterrizó "El Pampero".
Alejandro Sáez-Germain y Camino Aldao, coinciden en señalar que los intrépidos aeronautas " recalaron en la estancia de don Tomás Bell, en Conchillas ".
Don Máximo Fripp, vecino de la zona y profundo conocedor de la historia local, coincide con los citados autores, pero prefiere castellanizar el nombre del paraje y ubica el sitio en la estancia "Campana", opinión que también comparte don Juan Bustos, vecino de la zona y ex-empleado de Anchorena.
Bell o Campana, todos están de acuerdo en señalar que fue allí donde cayó el globo.
El Sr.Fripp ubica la estancia en el camino que une la localidad de El Cerro con la ruta 55, pasando por la Calera de las Huérfanas.
La estancia Campana estaba ubicada casi en la intersección con dicha ruta, a mitad de camino entre Conchillas y Ombúes de Lavalle, donde hoy existe una población del mismo nombre.
Nos relata don Máximo que aquella Navidad de 1907 estaba al frente de la estancia la esposa del encargado, doña María Borges de Echeverría: el patrón estaba en la capital, como siempre, y su marido había viajado a Montevideo por cuestiones de trabajo.
Era de tarde temprano y la mujer estaba entregada a su quehaceres, cuando el peón "pa todo", un muchacho aindiado y medio rengo que se encargaba de vigilar las casa, carnear las ovejas para "el consumo", cortar leña, sacar agua y estar a la orden para los que se necesitase, llegó sofocado, llamando con insistencia a doña María.
La mujer dejó la plancha humeante en su base y se acercó a la reja para averiguar la causa de tanto alboroto.
El peón señaló varias veces el cielo y finalmente, ante el gesto severo de su patrona, logró dominar su excitación y articular unas pocas palabras.
Dijo que un objeto redondo y muy grande se venía acercando por el aire, sin hacer ningún ruido.
Doña María, salió incrédula al patio, miró por sobre los paraísos en dirección a Conchillas y vio el extraño artefacto brillando en el cielo de la plácida tarde.
El inmenso globo se movía muy lentamente pero era evidente que perdía altura y se venía a tierra a poca distancia de las casas.
Su sorpresa llegó al colmo cuando vio que dos hombres pendían colgados de la red y agitaban inquietos las piernas, aprestándose para el choque.
Un instante después, el globo y su carga desaparecían tras la loma del potrero del medio.
Los antes citados Alejandro Sáez-Germain y Camilo Aldao se hacen eco de una broma que circuló en la prensa de la época según la cual, Aarón y Jorge, una vez asegurado el globo, impecables en su atuendo de "dandy", habrían echado a andar en busca de alguna población cercana. Atravesaban un potrero enorme y vació cuando se cruzaron con un oriental de a caballo que les preguntó atónito que diablos hacían a pie en medio del campo.
- Venimos de Buenos Aires - contestaron.
El paisano miró incrédulo el horizonte en el que se divisaba apenas la lejana superficie del Río de la Plata, espoleó su cabalgadura y al arrancar al trote, dijo como para sí:
- !Estos porteños! Seguro que además vinieron volando... -.
La anécdota, basada en un estereotipo tradicional, seguramente es ficticia.
Lo que no parece serlo es el relato que doña María Borges de Echeverría, hace a don Máximo Fripp.
Dice que ambos jóvenes, al llegar a la estancia saludaron muy respetuosamente, "demostrando una fina educación" , le explicaron la situación y le dijeron que necesitaban un teléfono para comunicarse con sus familiares.
Doña María les dijo que el teléfono más cercano era el de la Empresa Arenera C.H.Walker y Cía. En Conchillas.
No dijo que en la estancia había una volante y muy buenos caballos de tiro, porque, ni su marido que era un administrador prolijo y meticuloso, ni su patrón que era un hombre severo y riguroso, iban a estar de acuerdo con que ella se tomase aquellas libertades.
Sin embargo, aquellos dos inesperados visitantes eran tan distinguidos y exhibían tanta seguridad en sí mismo que resultaba casi imposible negarse a sus requerimientos.
Cuando uno de ellos le preguntó en qué dirección tenían que caminar para llegar a Conchillas a campo traviesa, doña María Borges se decidió: mandó al peón a prender los dos mejores caballos y les indicó a los jóvenes un piquete en el que podían dejar el artefacto volador hasta que volviesen por él.
En el momento de despedirse, uno de ellos, el que tenía unos ojos grandes y negros y un bigote cuidado y espeso, le preguntó sin rodeos si el campo no estaba en venta.
Ella se ruborizó, sin saber por qué.
- No señor, no que yo sepa - repuso bajando la mirada.
Luego los vio alejarse de prisa, dejando tras de sí una estela de polvo dorado que tardaba en depositarse otra vez en la huella.........

Fragmentos de la obra "Aarón de Anchorena, Una Vida Privilegiada" del escritor uruguayo Napoleón Baccino.
Fuente: http://www.oocities.org/es/ancho203/aaron/anchorenaaron2.htm
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MensajeTema: Re: Historia de la Aeronautica Argentina.   Dom 19 Ago 2012 - 19:23

Aero Club Argentino


A las 21 horas del 13 de enero de 1908, se suscribe el Acta fundacional del Aero Club Argentino, llevada a cabo en los salones de la Sociedad Sportiva Argentina:
Presidente: Aarón Félix Martín de Anchorena
Vicepresidente 1ro: Coronel Arturo Macario Lugones
Vicepresidente 2do: Jorge Newbery
Secretario Tesorero:Alberto de Bary
Vocales:Barón Antonio de Marchi,Mayor de Artillería Waldino Correa ,Sebastián Lezica.
Suplentes: Roberto D. Zimmermann, Isaac de Oliveira César.
Cabe señalar que, entre los objetivos fijados por la institución decana de la aviación nacional, se estipulaba en su artículo 1º, apartado d) y e), el ofrecimiento al Ministerio de Guerra de organizar la aerostación militar.

Las actividades de este club comenzaron en la sede de la Sportiva, saliendo desde allí tres vuelos. El 7 de febrero Jorge Newbery junto Waldino Correa, quien se iniciaba en esta práctica, ascendieron en el globo “Pampero” en un vuelo entre la Sociedad Sportiva Argentina, cuyas instalaciones deportivas estaban en los predios que actualmente ocupa el Campo Argentino de Polo en el barrio de Palermo y la localidad de La Armonía en un vuelo de 5:25 horas de duración. El 19 de abril se realizo otro vuelo esta vez el Dr. Eduardo Newbery con Waldino Correa y el 2 de mayo el piloto Ernani Mazzolenni acompañado del mayor Waldino Correa y del lng. Eduardo Newbery, efectúan en el aeróstato "Pampero", una ascensión entre Palermo y Moreno con una duración de 2:10 horas.
Luego continúan, siempre en 1908, desde la quinta "Los Ombúes", de propiedad del banquero Ernesto Tornquist, en las barrancas de Belgrano (hoy calle Luis María Campos y Pampa). Se elevan desde allí, por tener mejor cañería de gas, el 25 de mayo el Ing. Horacio Anasagasti acompañado del Ing. Eduardo Newbery efectúan una ascensión aerostática entre Belgrano y Lomas de Zamora, con una duración de 50 minutos, en el esférico "Pampero". El Ing. Horacio Anasagasti obiente su título de piloto aeronauta.

“Quinta de los Ombúes”

El 28 de junio Eduardo Newbery con Luis de Irigoyen van hasta General Belgrano en un vuelo de 5:30 hs. El 9 de julio Eduardo Newbery lleva a cabo en Belgrano una ascensión aerostática llevando como acompañante a Lisandro Billinghurst y Tomás Owen en el esférico "Pampero". Desciende en Marcos Paz 4:20 horas después. Este mismo día obtiene su brevet de piloto aeronauta (Brevet Nro 3) el Mayor de Artilleria Waldino Correa.
Tres vuelos mas se realizarían ese año de 1908, el 19 de julio (no tengo datos); el 21 de septiembre, a cargo del piloto Ernani Mazzolenni, se lleva a cavo una ascensión aerostática en Belgrano. Llevando como acompañante a Eduardo Perelló se traslada a la localidad de Glew, sobre el esférico "Pampero" empleando 6:45 hs. Y el 17 de octubre, esta ultima fecha es trágica para la naciente aeronáutica argentina, el Ingeniero Eduardo Newbery, con el Suboficial Eduardo Romero.
EL VUELO A LA GLORIA
La ascensión del 17 de Octubre de 1908 fue proyectada por Eduardo con el propósito de establecer un record de distancia y permanencia en el aire, por consiguiente, las horas de la tarde eran las mas propicias para iniciar el despegue. Los preparativos para el vuelo fueron confiados al francés Luis Faberes, técnico al servicio del Aero Club Argentino, para ello el Pampero fue llevado a la quinta Los ombúes, ubicada en Luis María Campos y Maure, cuyo propietario era Ernesto A. Tornquist. Una vez inflado el globo con fluido provisto por la Compañía Gas del Río de la Plata, fue equipado con provisiones para dos días, 6 bolsas de arena y 5 de tierra, 60 metros de guide-rope (cabo que en su
extremo lleva asido el ancla) y 10 palomas mensajeras, 2 salvavidas, barómetro altimétrico, catalejo, reloj, tubo reflector de 2 bujías, pequeña lámpara de 4 bujías de luz blanca.
Eduardo había invitado para realizar su raid a su amigo Tomás Owen, para ello el Sábado 17 por la mañana conversaron por teléfono y convinieron salir esa tarde. A medio día Owen encontró una nota de Eduardo donde le comunicaba que volvería a llamarlo, pasado un tiempo prudencial, Owen decidió ir a buscarlo al consultorio ubicado en las actuales calles Corrientes y Florida. No lo encontró allí tampoco, y recién a la noche se enteró que el Pampero había partido con otro tripulante. ¿Que había sucedido? Cuando Eduardo llegó al campo Aerostático el globo estaba en condiciones de vuelo, eran las 16:30 hs, y Owen no llegaba. Eduardo quería partir solo, su hermano Jorge, experimentado aviador se opuso tenazmente. La discusión fue presenciada por un sargento del ejército quien estaba allí con sus palomas mensajeras en calidad de encargado de una sección colombófila.
-Si me invita, yo lo acompaño, le dijo el sargento Romero, según un relato posterior de testigos presenciales.
-¿Qué ordenes tiene usted sargento?, preguntó Newbery. Ponerme a disposición del doctor EduardoNewbery.
Minutos después el Pampero se elevaba majestuoso llevando en su barquilla a Eduardo y al sargento Romero.
DESAPARECE EL PAMPERO
EL Pampero parte de los Ombúes a las 17:30 hs. en el inicio del trágico vuelo, durante una hora y treinta minutos se desplazan libremente y sin novedad en esos momentos se encuentran en la localidad de Moreno ( Peía. Bs. As,), lo que denuncia un viento persistente del Este Nordeste. Tiempo y distancia permiten estimar la velocidad del viento en alrededor de 25 kmh. Ya en el crepúsculo la oficina meteorológica según sus registros anotados observó a las 19 hs. del día de la partida un firme cambio en la dirección del viento, que viró al Norte, cuadrante en que se mantuvo hasta las 14 hs. del siguiente día. con fuerte aumento de velocidad, la cual había alcanzado un máximo de 54 km a la 8 de la mañana. El hallazgo de un salvavidas destrozado perteneciente al Pampero en campos de Las Flores demuestra el cambio de ruta del globo, Norte-sur, en el recorrido de 100 km que separa Moreno de Las Flores en línea recta. De este modo y teniendo en cuenta los 50 kmh de velocidad del viento, 6 horas bastaban para sacarlo mar afuera.
Pero dejemos para su hermano Jorge Newbery estimar su teoría. la más acertada sobre el misterio que hasta nuestros días se tiene sobre la desaparición del globo con sus infortunados tripulantes. En una carta enviada a su amigo y aeronauta Don Aarón de Anchorena le escribe: Durante las primeras 2 horas fue muy bajo, pasó por arriba de Belgrano, San Martín y luego por varias poblaciones hasta Moreno, la noche era de una oscuridad intensa y la luna no saldría hasta las 8 de la mañana, desde allí no se tuvo mas noticias. Es de suponer que el globo se elevó un poco y ya el viento soplaba del Norte clavado, por consiguiente, su dirección entonces era camino a Tandil. En Las Flores el globo tocó tierra perdiendo un salvavidas que fue encontrado en el campo, yo presumo que en ese descenso tiró un poco más de lastre de lo necesario como nos pasó a nosotros en el viaje a Colonia y el globo se elevó seguramente arriba de los 1000 m. El viento alto, según datos de la oficina meteorológica, sopló después de las 10 pm. Del N.O. por consiguiente tuvo que sacarlos al mar por la Bahía de Samborombom. Los puntos de referencia que podrían indicarle que su dirección, dado la ruta que siguió, todos se perdieron pues en las primeras tres horas el viento del Este los llevó bastante adentro para perder de vista las luces de Buenos Aires y La Plata y luego el viento del Norte lo confundió, seguramente, haciéndole creer que siempre lo internaba hacia La Pampa. El viento del N.O. lo ha tomado justo donde no hay luz que le indicara su proximidad al agua y recién al amanecer se ha dado cuenta que estaba en pleno Océano. Según yo calculo debió estar lo menos 300 km de la costa puesto que el viento después de las 10 p.m. se huracanó y las capas superiores de los vientos debieron ser muy veloces. Esto explica la pérdida de las palomas dándose cuenta del peligro en el que se encontraban, escribió 4 o 5 mensajes, colocándolos en sus respectivas palomas largando las 10 a la vez, pues necesitaban desprenderse de la canastilla de las palomas que era grande y debía estorbar por estar atada afuera de la barquilla. Las palomas poco entrenadas seguramente no pudieron orientarse y volvieron sobre el globo o ahí debieron quedarse todo el día Domingo, Lunes y Martes y recién el Miércoles a las 4 ó 5 de la mañana han volado, debido seguramente, a que el globo ha desaparecido debajo del agua o a que se espantaran al ser recogido por algún velero (esta es la única explicación que cabe, pues la única paloma que llegó a Rio Santiago a las 4 p.m. del Miércoles debió haber empezado su vuelo al amanecer de ese día volando seguramente 600 km en diez horas, a razón de 60 km/h, lamentablemente fue una de las palomas que no pusieron mensaje. La carta continúa con muy pocas esperanzas de encontrarlos con vida.

http://www.pionerodiario.com.ar/noticia.php?id=2566
http://earlyaviators.com/ecorrea.htm
http://www.aeroclub-mendoza.com.ar/efemerides/mayo/mayo.html
http://www.fuerzaaerea.mil.ar/historia/sinopsis_historica.html
http://www.ramosmejia.org.ar/r/200502/7.pdf
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MensajeTema: Re: Historia de la Aeronautica Argentina.   Dom 19 Ago 2012 - 22:17

Estaba esperando que llegues al ACA jaja, Felicitaciones!, que buen trabajo.
Abrazo.
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MensajeTema: Re: Historia de la Aeronautica Argentina.   Lun 20 Ago 2012 - 11:30

Este fatal accidente causo un enorme desaliento en la mayoría de los asociados, quienes comenzaron a abandonar la incipiente actividad aérea y a renunciar al club, situación que se fue agravando con el transcurrir de las semanas y que afectó al mismo Jorge Newbery, quien al sufrir en carne propia la tragedia, presentó la renuncia a su cargo.
Pero Newbery se fue dando cuenta que era el único capaz de sacar de la profunda crisis institucional en que se encontraba el Aero Club y el que podía revertir esa situación para impedir una segura bancarrota.
La permanencia de Anchorena en Francia, motivó que el club quedara acéfalo, agravando la ya difícil situación por la que atravesaba, hasta que en uno de sus viajes a Buenos Aires y sabiamente aconsejado por Newbery y otros amigos, procedió a convocar a una Asamblea General, con el propósito de obtener el indispensable apoyo de los pocos socios que quedaban y encontrar una solución al delicado problema. En 1909, adquirieron en Francia un globo de seda de 1.200 metros cúbicos, llamado El Patriota, uno de 800 metros cúbicos bautizado con el nombre Huracán y algunos aparatos meteorológicos.
Las flamantes aeronaves dieron nuevos bríos al club y las actividades comenzaron a reanudarse lentamente. Se realizan 19 vuelos desde la quinta "Los Ombúes". Diez de estas ascensiones se realizaron con el nuevo globo del club "Patriota", las otras nueve con el otro globo, el "Huracán".
Transcurridos unos meses, Jorge Newbery, buscó la adhesión de figuras conocidas y respetadas. Uno de ellos, el doctor Alfredo L. Palacios, ha relatado el episodio así:.
Un día que recordaré toda mi vida, me encontraba en el estudio con Antonio de Tomaso, muy joven entonces, que me acompañaba siempre, y a quien inicié en la vida política, cuando entró Jorge Newbery, con quien yo apenas tenía relaciones y me dijo: "Se cree entre nosotros que lanzarse al espacio en un globo libre es una aventura de desequilibrados; y yo deseo demostrar que eso es un absurdo. ¿Quiere usted acompañarme...?". Sí, le contesté con entusiasmo. Y al estrechar cordialmente su mano, sellamos una amistad que sólo pudo interrumpir su muerte..
El 2 de abril de 1909, soltado el globo "Patriota" desde Los Ombúes -hoy Luis María Campos y Olleros- con Jorge Newbery, el escribano Lisandro Billinghurst y Alfredo L. Palacios durante cuatro horas y treinta minutos paseó por el cielo argentino para descender en Suipacha. Así lo recordará el mismo Palacios una mañana casi primaveral de agosto de 1939..
Fue un día nublado. Yo sabía lo que era una nube, pero jamás la había palpado. El. globo ascendió llevándonos a Jorge, a Billinghurst y a mí. Horadamos las nubes... La tela del globo se mojó. Luego, nos encontramos a pleno sol. La silueta del globo, hecha sombra, resbalaba por aquel enorme monte de algodón y un inmenso arco iris la acompañaba. Yo veía las nubes desde arriba, como el sol... ¡Qué espectáculo! No lo olvidaré jamás. Llegamos a tres mil metros de altura. Ni el más leve ruido. Silencio hondo, meditativo..
Comenzó el descenso. Atravesamos las nubes de regreso y arrojamos el ancla. Billinghurst le hacía señas a algunos campesinos alarmados que la sostuvieran. Al fin los hombres se decidieron a hacerlo. Cuando bajamos nos sorprendió la pregunta: ¿Es el "Pampero"? Fue bastante dramático. Se nos arrugó el corazón y se hizo silencio, un silencio diferente de aquel que habíamos palpado... El descenso se produjo en la estancia de una familia Correa, la cual en esos instantes se disponía a tomar el té..
Y agregaba risueño: Fuimos unos invitados caídos del cielo.... La popularidad de Palacios contribuyó al renacer de la actividad de aerostación. Vocal de la segunda y nueva comisión del Aero Club Argentino, prácticamente refundado el..., presidido Jorge Newbery, Palacios volvió al cielo en varias oportunidades con el "Patriota" y con el "Huracán".
El 18 de abril, con el fin infundir confianza y fortalecer el espíritu de los que, medrosos, rehuían la continuación de la actividad aérea, Jorge Newbery se puso de acuerdo con el esclarecido deportista Horacio Anasagasti, miembro del Aero Club, para realizar una ascensión, como homenaje a los mártires y refirmación de la causa aérea. En la fecha llevaron a cabo ambos aeronautas su propósito, partiendo de la fábrica de gas de Belgrano en el esférico "Patriota", de 1.200 m. c., traído de Francia por el ingeniero Anasagasti; después de 6:45 horas de navegación aterrizan con todo éxito en Marcos Paz. Con esto disipáronse los temores infundados, de modo que Newbery pudo agrupar nuevamente en el Aero Club a numerosos simpatizantes y deportistas. Con este vuelo, el Ing. Anasagasti recibe su brevet (Nro 5) de aeronauta.

En julio, un grupo de caballeros se reunió en Buenos Aires y organizó el Sindicato Aéreo Argentino, con un capital de 50.000 pesos reunidos tras grandes esfuerzos. Los señores Francisco Herman Hentsch, Adolfo De Bruyn, Carlos Alfredo Tornquist, Edmundo Hileret, Adolfo Mantels, José Lucio Ocampo, Luis Villars y Eduardo Bracht integraban dicha sociedad cuyo objetivo era fundar una Escuela de Aviación. Con esa finalidad, en agosto de ese año, partió hacia Europa el señor De Bruyn para adquirir los primeros aparatos.
En Francia De Bruyn asistió a la Escuela de la Compañía Antoinette, en Mourmelon de Petit, cerca de Reims. Aprendió a volar y adquirió un biplano Farman.
Esta sociedad, tambien, pretendia apoyar la fabricación de un avión Argentino y presentarlo en la exposición del Centenario de la Revolución de Mayo, como el primer elemento aéreo construido en el país, más la demora de dos años en la entrega del motor Buchet, de origen Francés, impide completar el prototipo y presentarlo en la exhibición. Este aparato era el Argentino 1°, diseñado por Enrique Artigalá.

ARGENTINO 1°
El 8 de Agosto se llevo a cabo una ascensión aerostática a cargo del mayor Waldino Correa, quien acompañado del mayor Arenales Uriburu la efectúa de Belgrano a Villa Devoto, en el aeróstato "Patriota", con una hora de duración.
El 30 de Agosto Jorge Newbery efectúa una ascensión aerostática en la ciudad de Rosario descendiendo en San Jerónimo después de 1:15 horas, em pleando para ello el esférico "Huracán".
El 12 de septiembre se disputa la Copa Patriota donado por Don Juan Canter con el siguiente resultado : 1º Aeróstato "Huracán" piloteado por el Ing. Jorge Newbery acompañado por Gervasio Videla Dorna, al efectuar el viaje Belgrano-Monte Grande, con una permanencia de 10:25 hs en el aire.El descenso se produjo a las 1:45 hs del día siguiente.2º Aeróstato "Patriota" piloteado por el Mayor Waldino Correa, acompañado por los Dres.Felipe Madariaga y Alfredo Palacios, efectuando el viaje Belgrano-Adrogue, con una permanencia en el aire de 3:35 hs. Relato de Alfredo L. Palacios: Las ascensiones fueron más frecuentes y me entusiasmé con ellas. Cierto es que teníamos que luchar contra el desconocimiento y la incomprensión. Cada vez que ascendíamos, las ventanas de las casas se abrían y nos gritaban: ¡locos! Siempre los de vanguardia parecieron locos... Me acuerdo que pronto se realizó una carrera en la que intervenían dos globos. Antes de la partida se probó la dirección del viento y Jorge Newbery observó que los seis globitos lanzados al espacio, a cierta altura, tomaban dirección al río. Yo no sabía nadar, de manera que no estaba muy tranquilo ante la perspectiva de morir ahogado. Jorge se acercó para decirme:.
-Palacios, usted no va a subir porque el viento lleva al río..
-¿No subir habiendo tantas damas? -contesté- ¡Prefiero ahogarme...!.
"Se hizo la carrera. Al llegar a la capa de aire que conducía al río, comencé a arrojar lastre. El globo adquirió mucha velocidad, traspasó esa capa y se encontró con otra más arriba que llevaba en sentido opuesto. Fue la salvación del globo... y la mía".
El 29 de septiembre Jorge Newbery acompañado de Felipe Madariaga efectúa en el aerostato "Patriota" una ascensión desde Belgrano a Chenaut, con una duración de 9:30 hs.
El 3 de octubre Eduardo Bradley efectúa una ascensión aerostática llevando como acompañantes a los Senadores Washington Bradley y Carlos Pirelli.Desde Belgrano se eleva en el aerostato " Patriota", descendiendo en Campo de Mayo 2:20 hs después.
El 9 de octubre el mayor Waldino Correa, acompañado por el ingeniero Jorge Duclout, efectúa el viaje Belgrano - Tiro Federal en 1:20 hora a bordo del globo "Patriota".
El 10 de octubre el doctor Felipe Madariaga, acompañado de Gervasio Videla Dorna,, efectúa el viaje Belgrano - Lanús en 5:45 horas, a bordo del aerostato "Huracán", acreditándose en la oportunidad piloto aeronauta.
El 11 de noviembre el ingeniero Jorge Newbery efectúa una ascensión aerostática en compañía de Marcelo Costa Paz, elevándose en Belgrano con elesférico "Patriota", para descender 2:45 horas después en Moreno.
El 21 de noviembre se realiza una carrera aerostática de la que participan los aeróstatos "Huracán" piloteado por Jorge Newbery llevando como acompañante a Alberto Mascías y el "Patriota" pilotedo por Felipe Madariaga con Eduardo Bradley y Alfredo Palacios de acompañantes. Ambos esféricos parten desde la ciudad de La Plata, resultando ganador el "Huracán", que llega hasta Tapiales con una duración de vuelo de 2:10 horas.
El 12 de diciembre desde Belgrano se eleva el ingeniero Jorge Newbery efectuando una ascensión en el aeróstato "Huracán" y llevando como acompañante a Lisandro Billinghurst y desciende en Bavio luego de cuatro horas de navegación.
Para esta fecha llega al país el primer monoplano Bleriot adquirido en Francia por Gervasio Videla Dorna y el doctor Felipe Madariaga. Este aparato era similar al empleado por su inventor en su famosa travesía del Canal de la Mancha.

El 17 de diciembre Lisandro Billinghurst, llevando como acompañante al ingeniero Alejandro R. Amoretti, realiza una ascensión aerostática entre Belgrano y Videla Dorna con el esférico "Huracán", empleando en el recorrido 4 horas y 25 minutos.
El 19 de diciembre Felipe Madariaga se eleva en Belgrano en el aeróstato "Huracán" llevando como acompañante a Gervasio Videla Dorna, a las 3:45 horas de navegación desciende en Bella Vista.
El 27 de diciembre A las muchas proezas cumplidas por Jorge Newbery, cabe agregar aquélla en la que estableció el record de distancia y duración en globo, al unir Buenos Aires con la ciudad de Bagé, en el estado de Río Grande do Sul (Brasil). Newbery había soltado amarras en la fábrica de gas de Belgrano, a las 23 horas del día 27, conduciendo el aeróstato "Huracán" de 800 m3 descendiendo en la mencionada ciudad, a las 12 horas del siguiente día, cubriendo 541 kilómetros en 13 horas de navegación.
Una anecdota de este vuelo, ese día los clubes argentinos Belgrano Athletic y River Plate disputaban un partido de futbol cuando el ingeniero Jorge Newbery surcaba el cielo a bordo de su globo aerostático "Huracán" ; este evento inspiro el distintivo del historico rival de San Lorenzo.

Fotografia del partido de futbol y el globo "Huracan"; cortesía de Pablo Matías Viviani
Es famoso el telegrama que enviaron los directivos del Huracan cuando el club alcanzo la máxima categoria del fútbol argentino en 1.914:
“Hemos cumplido, el Club Atlético Huracán, sin interrupción conquistó tres categorías, ascendiendo a primera división, como el globo que cruzó tres repúblicas”.
A finales de este año, en La Plata, el Ing. Antonio Borello construye su primer avión "El Argentino". Lo hizo dentro de un toldo que le había prestado José Figari, en el triangulo de diagonal 77, calle 9 y 42. Al finalizar su construcción se lo traslado a una pista que se había armado en 66 y 124, pero no logro que tome altura y el proyecto de El Argentino no pudo concretarse. También llega a Buenos Aires el avión Farman adquirido por De Bruyn, la máquina fue expuesta en la vidriera del local situado en la intersección de las calles Perú y Belgrano. Este fue el primer avión que llegó a nuestro medio, solo que no voló, sino que permaneció largo tiempo sin ser utilizado, pues los fundadores del Sindicato se encontraron ante la situación embarazosa de no disponer de metálico para inaugurar el centro de enseñanza.




Fuentes:
http://www.oxigeniomg.com.br/historia/index.html
http://www.foro-cualquiera.com/fierros/153995-la-historia-la-aeronautica-bonaerense.html
http://www.aeroclub-mendoza.com.ar/efemerides/enero/enero.html
http://www.fuerzaaerea.mil.ar/prensa/comunicados.asp
http://historiadeezeiza.blogspot.com.ar/2012_05_01_archive.html
http://tradiciondepapel.blogspot.com.ar/2011/11/el-globo-del-club-atletico-huracan.html
http://misteriosdelaplata.blogspot.com.ar/2011/02/los-primeros-en-ver-la-plata-desde-el.html
http://culturaaerea.blogspot.com.ar/2009/10/el-6-de-febrero-de-2010-se-recordara-el.html
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