ÍndiceÍndice  PortalPortal  CalendarioCalendario  FAQFAQ  BuscarBuscar  MiembrosMiembros  Grupos de UsuariosGrupos de Usuarios  RegistrarseRegistrarse  ConectarseConectarse  

Comparte | 
 

 Las hélices del Sur

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo 
AutorMensaje
jas_39
Moderador


Mensajes : 1956
Fecha de inscripción : 11/08/2010
Edad : 41
Localización : Villa Constitución - Santa Fe

MensajeTema: Las hélices del Sur   Vie 5 Ago 2011 - 1:23

Durante unas 1500 horas, las compañías de Aviación del Ejército trabajaron a destajo para brindar transporte y refugio a las tropas argentinas en las peores condiciones, ya que debieron violar manuales y reglamentos de supervivencia y seguridad frente al temible poder de los aviones británicos Sea-Harrier.

Un helicóptero Bell sobrevuela una base de Aviación del Ejército en una zona de operaciones ubicada en las Malvinas.

LA Aviación del Ejército, que ya había sufrido su bautismo de fuego en los montes tucumanos, tuvo su definitiva cita seria con el destino en la Guerra de las Malvinas.
Allí, los helicópteros Bell UH-1H, Agusta, Puma y Chinook (22 se utilizaron en total durante el conflicto) y sus tripulaciones debieron enfrentar una situación de guerra que no figuraba en los manuales. Cada uno de esos vuelos implicaba un terrible riesgo para las aeronaves argentinas, que podían ser derribadas por las temibles PAC, las patrullas aéreas de combate británicas integradas por parejas de aviones Sea-Harrier que sobrevolaban la zona durante todo el día.
Lo más grave para los pilotos de helicópteros era que en todo momento, desde el inicio de los combates, carecieron del necesario "techo azul" que exigían sus manuales de instrucción. Su doctrina militar decía que sólo podían despegar si contaban con la cobertura aérea proporcionada por los aviones propios. Cobertura que nunca tuvieron en las Malvinas, porque incluso una eventual defensa de los Pucará era inoperante ante los temibles Sea-Harrier.


Horacio "Manucho" Sánchez Mariño

Uno de estos pilotos es el teniente coronel Horacio Sánchez Mariño, "Manucho" para sus camaradas de arma. De bigote clásico, aspecto formal, conversación animada e inteligente, salpicada de chispazos de ironía, este oficial tan atildado como bravo en el combate tenía 24 años durante la Guerra de las Malvinas, en la cual sirvió en el Batallón de Aviación de Combate 601.
"La noche -recuerda el oficial- nos estaba prácticamente vedada, no teníamos instrumentos para aventurarnos en ella, mientras que los ingleses lo hacían sin problemas. Las condiciones de vuelo en Malvinas eran muy malas. El viento era fuerte y complicado, pero uno termina por cebarse con él, y después de empezar volando a 30 nudos termina volando a 45 como si nada. La niebla era mucho más peligrosa, con ella no se podía volar. Saliendo de Puerto Argentino, además, la cadena de cerros Rivadavia, por un lado, y las cadenas paralelas al estrecho de San Carlos por el otro, son imposibles de sobrevolar con malas condiciones meteorológicas. Lo que hacíamos siempre al elevarnos a un metro del suelo era ya poner velocidad máxima, porque sabíamos que al despegar de Puerto Argentino ya estábamos expuestos a cualquier tipo de ataque", cuenta Sánchez Mariño.
A partir del 1º de mayo, al producirse el primer ataque aéreo inglés, los helicópteros argentinos siguieron haciendo vuelos logísticos, pero en menor cantidad, y un mayor número de arriesgados vuelos de transporte de comandos, además de vuelos de exploración y sanitarios. Al respecto, Sánchez Mariño señala: "Llevábamos a las compañías de comandos 601 y 602. Yo creo que teníamos una especie de pacto de sangre con ellos. Había un fuerte vínculo, más allá de la camaradería y del hecho de que muchos de ellos eran compañeros y amigos nuestros. Este tipo de vuelo, muchas veces detrás de las líneas enemigas, tenía, sin duda, otra connotación".
Tras el ataque del 1º de mayo, el helicóptero de Sánchez Mariño fue a su nueva base, en las proximidades del monte Kent, adonde permanecería por 21 días. Allí lo sorprendió la noticia del desembarco inglés en San Carlos, el 21 de mayo. "Ese día -relata- eran las 8 de la mañana y estaba despegando para llevar una patrulla hacia monte Estancia cuando por el parabrisas se me aparecen dos aviones Sea-Harrier. Fue una experiencia muy dura, porque estos aviones me agarraron en vuelo, apenas despegando. Por suerte, tuvieron que dar la vuelta detrás del monte Kent. Durante esa circunvalación, tuve tiempo de aterrizar y lo hice. Mi copiloto sacó a la gente del lado de la derecha, yo lo hice con la gente de la izquierda. A todos les mandamos alejarse y cubrirse en el terreno. En ese instante, uno de los Harrier atacó mi helicóptero, lanzándole cohetes. Como mi aeronave había quedado en una especie de lomita (en realidad, en un típico "río de piedra" malvinense, es decir, el lecho de piedras de un extinguido curso de agua), los disparos rompieron la tierra debajo, abriendo con esquirlas las palas que habían quedado en marcha. Mi helicóptero, entonces, se desmoronó. Eso fue una ventaja, que me permitió salvar la aeronave, porque los pilotos ingleses pensaron que lo habían inutilizado. Cuando hicieron un segundo vuelo detrás del monte, yo aproveché y corté el motor.Algunas de las esquirlas dañaron las palas del rotor principal que fue posteriormente reparado en el lugar usando adhesivo Poxipol lo que le permitió al helicóptero seguir operando hasta finales de la contienda.
Durante toda la guerra "Manucho" Sánchez Mariño llevó al cuello una bufanda escocesa (por supuesto, reñida con el reglamento), que era reconocida y recibida con alegría por los soldados que recogía detrás de las líneas enemigas. "Es que los pilotos de Ejército siempre tienen un aire algo civil, y llevan el pelo un poco más largo, por ejemplo. Yo llevaba mi bufanda escocesa anudada al cuello. Me salía del reglamento, pero pensaba: "Ya que estamos en este kilombo, ¿no me voy a dar el gusto de llevar mi bufanda?""
Además de la singular prenda, el piloto, profundamente católico, portaba en su nave un Corazón de Jesús. "Mi helicóptero tenía capacidad para colocar cohetes, pero la cohetera estaba desactivada. De todas maneras, en la mira de ella ubiqué el Corazón de Jesús. En el momento del ataque de los Harrier, ese 21 de mayo, éste desapareció."
Su última misión, cuando la rendición de Puerto Argentino estaba ya próxima, tiene un triste sabor para el piloto argentino: "Era el 10 de junio, y teníamos que traer a una sección que había estado dos meses acantonada en un lugar terrible, al norte de Puerto Argentino. En el grupo venía un subteniente, el "Sapito" Silva, que durante el viaje se la pasó diciéndome: "Por fin voy a dormir", harto del frío y la humedad de las carpas. Esa noche, cuando lo dejamos en Puerto Argentino, cumplió su sueño: durmió en una cama. Al día siguiente lo mandaron a primera línea y murió combatiendo".
El 11 de junio, el helicóptero de Sánchez Mariño estaba apostado en el hipódromo de Puerto Argentino (en realidad, una antigua cancha de cuadreras). El oficial y un mecánico estaban practicando la inspección prevuelo cuando comenzó a caer fuego de artillería. "Uno se va acostumbrando -señala el piloto- al timing de los bombardeos, y nos dimos cuenta de que las bombas se iban acercando. El mecánico me dijo entonces: "Estos nos van a poner una bomba encima, nos están buscando". "A mí no me busca nadie", le dije, muerto de risa. Pero, finalmente, nos fuimos del lugar. A los cinco minutos una bomba le dio de lleno al helicóptero y no quedó nada de él."
Ya sin su nave, Sánchez Mariño recibió la orden de abandonar las islas, lo que hizo el 13 de junio en el último avión Hércules que logró entrar y salir del aeropuerto de Puerto Argentino.

El "Picho" Svendsen


La Compañía de Helicópteros de Asalto "B", que comandaba por entonces el capitán Jorge Rodolfo Svendsen, voló en las islas Malvinas más de 500 horas (en total, los helicópteros de Ejército en Malvinas volaron 1500 horas de constante peligro). El hoy teniente coronel (R) "Picho" Svendsen, desde hace dos años se desempeña como instructor en la escuela de aviación de Don Torcuato. Este descendiente de daneses, de rostro rojizo, pocas palabras y excesiva modestia, tuvo a su cargo (aunque a él sólo se le pueden sacar las historias con tirabuzón) algunas de las misiones más riesgosas del conflicto, ejerciendo un liderazgo natural sobre sus hombres.
El día del comienzo de las hostilidades, el 1º de mayo, lo sorprendió volando su Bell UH-1H de costado. "Durante el vuelo de ese día -dice Svendsen- pensaron que venía con alguna falla. Al llegar al lugar y reunirnos con el resto de las tripulaciones, me preguntaron por qué volaba de esa manera. Les contesté que lo hacía para mostrar la franja amarilla que se ordenó pintar a toda aeronave argentina para ser reconocida por nuestras tropas, ya que teníamos que cruzar las posiciones de defensa de Puerto Argentino y se quería evitar la posibilidad de ser abatidos por nuestras propias armas."
El 21 de mayo, el campamento argentino apostado al sur de monte Kent recibió la sorpresiva incursión de dos aviones Harrier que atacaron esa posición. "Estábamos metidos en nuestras carpas -rememora Svendsen- porque recién amanecía y hacía mucho frío, cuando sentimos el pasaje muy bajo de los aviones. La gente ocupó las posiciones construidas cerca de cada carpa y vimos que se aproximaban para otro pasaje abriendo fuego con bombas y cañones. Hicieron unos seis pasajes sobre nosotros. Fueron destruidos un Chinook, un Puma y averiado un Bell UH-1H en la turbina."


Luego del desembarco de las tropas inglesas en San Carlos comenzó una serie de misiones en las que se transportaba periódicamente tropas comando hacia distintos puntos de la isla Soledad. Estos vuelos comenzaron el 22 de mayo y continuaron hasta el 29. "Fueron vuelos de mucho riesgo -señala Svendsen-, realizados a muy baja altura y en total silencio de radio, dejando a los comandos en alturas dominantes en medio de la isla y en la zona de Puerto San Carlos, en poder, para entonces, de los británicos."
A partir de la caída de Darwin se ordenó un cambio de posición defensiva en Puerto Argentino, movimiento en el que intervinieron todos los helicópteros en servicio. En los últimos días de mayo ya se observaba mucho movimiento de helicópteros ingleses, además del aumento de los ataques aéreos, así como se sentía el fuego de la artillería enemiga en las posiciones defensivas. "Nosotros continuamos los vuelos -señala Svendsen- en apoyo a las distintas unidades que tenían que moverse para reestructurar el dispositivo de defensa. En la noche del 5 de junio realicé una operación de distracción (vuelos a distintas velocidades y alturas para ser captados por los radares enemigos) al noroeste de Puerto Argentino para que los ingleses creyeran que se reforzaba ese lugar. Posados en Puerto Argentino, el jefe del batallón nos aclaró que había visto en la pantalla del radar dos ecos, aparte del nuestro, que se dirigían a interceptarnos."
Aún después del 14 de junio (tras la rendición argentina), a la compañía de Svendsen se la autorizó a seguir volando para evacuar heridos y recorrer las posiciones defensivas argentinas en busca de heridos o muertos, misión que cumplieron hasta el 16 de junio.
"Uno de esos vuelos los realicé acompañado por un oficial inglés en busca del subteniente Seltzer, que, junto a diez soldados, ocupaban una altura al norte de Puerto Argentino desconociendo la rendición. Al llegar al lugar, luego de un vuelo con nevadas, el oficial inglés descendió del Bell UH-1H para explicarle a Selzter la situación, que él no comprendía. Luego de algunas palabras mezcladas con lágrimas y abrazos subimos al UH-1H para regresar a Puerto Argentino", concluyó Svendsen.
Carlos Fernández, apodado el "Gallego" Fernández por sus camaradas de arma (teniente primero en la época de la guerra y hoy retirado del Ejército), tiene lúcidos y descarnados recuerdos del conflicto bélico. Una cierta crispación y la melancolía en su mirada delatan que no pasó en vano por ella.
Consultado sobre las actividades hostiles de los "kelpers" hacia los argentinos, o la infiltración de comandos ingleses entre éstos durante las operaciones, Fernández señala: "En un principio no creo que hubiera infiltrados. Luego, las cosas cambiaron. Después del ataque inglés del 1º de mayo, en un vuelo de reconocimiento encontramos un bote inglés de desembarco que debió traer comandos, y una de las cosas que nos llenó de indignación, una terrible indignación, fue que al dar vuelta el bote (previamente habíamos comprobado que no estubiera minado), encontramos en su interior sachets de leche chilenos vacíos. Como no volvieron a usar el bote, que nosotros encontramos, supongo que no habrán podido regresar al submarino que los había traído y tal vez se quedaron por la zona de Puerto Argentino".


El oficial recuerda cómo los helicópteros argentinos, que carecían (por la falta de apoyo aéreo) de una protección contra las PAC inglesas, podían ser un blanco preferencial para éstas. "Yo creo -afirma- que cuando los Harrier se encontraron con esa torta de cumpleaños que éramos nosotros, no lo pudieron creer. Un piloto inglés que nos atacó, nos terminó tirando hasta con la cohetera. Primero nos tiró con las municiones, los cohetes, con todo. El tipo nos miraba (pasaba tan cerca que casi le veíamos el casco y los ojos) y supongo que no lo podía creer. Nosotros sólo podíamos responderle con el fuego de fusiles de los soldados de la sección de apoyo de vuelo. El Harrier nos hacía pasadas bien cerca, volando a 40 nudos, y yo creo que el tipo debió haber pensado: "No puede ser que esta gente esté acá regalada". Finalmente nos eyectó la cohetera, como para darnos a entener que ya no tenía más nada con que tirarnos, y casi se fue saludándonos.
"En alguna misión, incluso -agrega el piloto- tuvimos que usarlo a "Manucho" Sánchez Mariño como un señuelo de tiro. Mientras otros dos helicópteros íbamos al destino señalado, "Manucho" tuvo que hacer una maniobra de distracción para Howard, entrando y saliendo de los radares ingleses para confundirlos y que nos dejaran llegar a nosotros. En ese plan de vuelo él hacía como una bailarina clásica, era el tipo que tenía que mostrarse. Una verdadera locura. El tipo iba y se mostraba como diciendo: "Acá estoy, mírenme". Estaba completamente loco. Pero como no teníamos cobertura aérea propia, no teníamos aviones que nos respaldaran, no nos quedaba otra. Si no operábamos así, la gente que debíamos rescatar se moría."
Los relatos se suman, se superponen, los recuerdos y los nombres de los compañeros muertos y de misiones pasadas no se borran, y vuelven rodeados de velada melancolía. Los pilotos y mecánicos de la Aviación Militar del Ejército tuvieron que bailar con la más fea durante toda la Guerra de las Malvinas, y lo hicieron sin pestañar o entre maldiciones, pero lo hicieron. Levantaron vuelo y salieron en misiones que desafiaban los manuales de instrucción y los llamados más elementales del instinto de supervivencia.
Si se hubiera tratado de una unidad norteamericana, ya serían leyenda (recordemos que las guerra que pierde el Pentágono las gana Hollywood después) y se habrían convertido en tema de innumerables películas, series de TV y hasta merchandising. Como eran argentinos, y ése es nuestro estilo, preferimos sepultarlos en el olvido y la indiferencia. Tal vez, ya sea tiempo de que esto deje de ser así.
Por Ernesto G. Castrillón y Luis Casabal
De la Redacción de La Nación

Tras la línea enemiga

Misión: las actividades de los helicópteros, muy riesgosa luego del 1º de mayo, incluyeron vuelos de reconocimiento, transporte de carga, vuelos sanitarios y transporte de comandos tras las líneas enemigas.
Franja amarilla: todos los helicópteros de Ejército tenían pintada una franja amarilla que se veía a distancia para evitar el fuego de la propia tropa.
Clotilde: en una riesgosa misión, el cabo primero San Miguel perdió su ametralladora MAG, llamada Clotilde, que cayó al vacío. "Lo de ponerles nombre a las ametralladoras venía -recuerda San Miguel- de la instrucción cuando nos decían que las armas eran nuestras novias."


Veteranos del cuerpo de helicópteros que actuó en las Malvinas, durante una formación reciente
Foto: Gentileza Fundación Soldados


http://www.lanacion.com.ar/209425-las-helices-del-sur

_________________
“Tengamos ideales elevados y pensemos en alcanzar grandes cosas, porque como la vida rebaja siempre
y no se logra sino una parte de lo que se ansía, soñando muy alto alcanzaremos mucho más”.


Bernardo Alberto Houssay


Última edición por jas_39 el Dom 7 Ago 2011 - 0:53, editado 1 vez
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
jas_39
Moderador


Mensajes : 1956
Fecha de inscripción : 11/08/2010
Edad : 41
Localización : Villa Constitución - Santa Fe

MensajeTema: Re: Las hélices del Sur   Vie 5 Ago 2011 - 1:43

Artilleros a la fuerza

UNA historia muy especial fue la protagonizada por los mecánicos de los helicópteros del Ejército que operaron en las Malvinas. El teniente coronel Héctor Molina, veterano del conflicto y apodado por sus camaradas El Inglés por el caracter flemático con que revolvía su taza de té, sin inmutarse, mientras llovían las bombas británicas sobre el campamento argentino, tiene algo muy importante que decir acerca de ellos. "Cuando se habla de helicópteros -afirma- todo el mundo piensa en los pilotos, en los que hacen los vuelos, las pasadas. Muy pocos se dan cuenta de que estas máquinas no podrían ni despegar si no contaran con el cuidado y mantenimiento de los excelentes mecánicos del Ejército."

El teniente primero (R) Carlos E. Fernández agrega otro dato importantísimo para valorar la actuación de este personal. "Ellos eran técnicos, suboficiales preparados como mecánicos. Su función específica era el mantenimiento de la nave, y terminaron cumpliendo multifunciones, y actuando como combatientes, como artilleros."

Uno de esos veteranos de guerra que saben bien del tema es el cabo primero Luis Alberto Ahumada, conocido como Nicky Lauda por la quemadura que surca su rostro. "Mi función en Malvinas - recuerda - dentro del helicóptero era la de artillero de puerta. Si bien soy mecánico, mi función en la aeronave era la de artillero, disparando con la ametralladora, aunque a veces íbamos tan cargados de comandos que no tenía espacio para moverme y disparar mi arma. En ese trabajo sufríamos las inclemencias del tiempo, con la puerta abierta, recibiendo con fuerza la nieve y el viento helado de las islas. Con temperaturas de vuelo que rondaban los 30 grados bajo cero."

Otro mecánico que se destacó en las operaciones fue el cabo primero Héctor San Miguel.

Martin Héctor San Miguel

Martín Hector San Miguel es veterano de Malvinas. Hace 29 partió a las Islas como mecánico de helicópteros, voló cada sector de las islas junto a su jefe el Comandante “Picho” Svendsen, hoy uno de sus mejores amigos, no le quedó lugar por recorrer. Antes de partir llamó por teléfono a su mamá: “Vieja, no te preocupes que me voy a Malvinas”. Y ahí nomás arranca la historia del veterano que por su conocida hazaña de rescate a un compañero, en plena batalla, ostenta la conmemoración La Nación al valor en combate, la conmemoración más importante después de la Cruz de Hierro. Sepan que no cualquiera llega tan lejos, aunque cuando se le pregunta por el rescate él arguye que: “cualquiera en mi lugar lo hubiera hecho”.


¿Cómo fue que te llamaron para ir a Malvinas? ¿Te encontrabas enrolado?
Yo entré en el Ejército, en la escuela Lemos con 15 años para seguir una carrera que era Mecánico de Aviación. Me recibí en el ´79 y fui a parar al batallón de aviación de combate 601 que está en Campo de Mayo y me especialicé, en lo que más adoro, los helicópteros. Allí estuve ejerciendo como mecánico de helicópteros y realizando la tareas de aviación de ejército.
Me encontraba allí cuando una mañana nos avisan que teníamos que ir a la pista de aviones para salir hacía el sur, no nos habían dicho hacia dónde. Y ahí empieza mi historia porque en realidad yo debía salir a patrullar sobre Comodoro Rivadavia debido a que había una alerta de desembarco de los ingleses al continente. Sucedió que el piloto de uno de los helicópteros que tenía que salir, como era nuevo, había olvidado sacar las lonas de las turbinas, con lo cual, al prenderse los motores entraron a desaparecer en llamas; yo no pude contener la risa y me descostillé en el medio de la pista. De repente veo una mano que me llamaba, era el Comandante Svendsen:_ “¿De qué te estás riendo? ¿Vos tenés todo el equipo en el helicóptero? ¿Tenés todo bien acomodado?”
:_“Si”
:_“Bueno salís ahora conmigo”
Así fue… y como volaba con el jefe, volé todo Malvinas porque Svendsen volaba todas las misiones, el copiloto era el Sargento ayudante Santana y yo era mecánico artillero de puerta.
Barros, el cabo primero que olvidó sacar las lonas de la turbina fue en el lugar que tendría que haber ido yo que crucé, en lugar de él, a Malvinas. Siempre lo recuerdo porque ese helicóptero al volver del patrullaje, desgraciadamente fue sorprendido por la neblina y perdió el sentido de orientación, lamentablemente se estrelló y murieron todos sus integrantes. Por eso digo que lo mío fue el destino.

Cuando llego a Comodoro Rivadavia la llamo a mi vieja: “Vieja, no te preocupés que voy a Malvinas” y ella gritaba: “ quééééé´?
Estuve en Comodoro acomodando el armamento. Porque a último momento, supimos que no podríamos pasar los helicópteros por buque debido a que ya había comenzado el bloqueo, por lo tanto, tuvimos que desarmar cada helicóptero y transportarlos en los Hércules. Cuando llegamos a Malvinas volvimos a armarlos y salimos a pelear.

¿Te puso contento ir a Malvinas?
Te digo la verdad, yo no conocía Malvinas más que del Billeken, al principio sentí una gran emoción y cuando pisé Malvinas, lloré. Es algo inexplicable, es un sentimiento que entra por la punta del dedo gordo y termina en el corazón. Es un sentimiento hermoso.
Yo siempre digo, que el que dice que fue a Malvinas, sea soldado, suboficial, oficial ó civil, sólo porque lo llevaron es porque realmente no fue a lo que se tenía que ir. Es una falta de respeto decirle a la gente que fuiste solo porque te llevaron, una falta de respeto a todos nuestros héroes que quedaron allá. Aún hoy hay una deuda muy grande con ellos. Yo volvería a Malvinas.

Por supuesto el hecho de ir a una guerra es arriesgar la vida pero sabemos que en plena batalla vos decidiste ir a rescatar a un aviador que había caído al mar comprometiendo aún más tu vida. Este riesgo luego fue valorado con la conmemoración La Nación al valor en combate.


¿Cómo fue ese episodio? ¿Quién era el aviador? ¿Lo volviste a ver?

Ese día era 21 de Mayo, estábamos rodeados por dos cerros y a eso de las 7.3hs de la mañana nos empezábamos a levantar. Al ratito vemos que los soldados que estaban en el cerro decían que venían aviones argentinos. Los vemos, venían hacia nuestro lugar. Pasan a unos 30mts, casi al ras del suelo. Nosotros los saludábamos pensando que eran argentinos, hasta que vimos que hacían un viraje cerrado hacia la derecha y recorrían el sector alrededor del cerro; ahora volvían, ya no juntos sino separados y tratando de estabilizarse, lo que nos hizo dar cuenta que no eran argentinos sino ingleses preparándose para atacar. Sufrimos la primer ráfaga de ametralla, en la segunda pasada, uno de los aviones destrozó un chinook y después un puma. En la 4ta pasada tiraban con las ametralladoras de mano. Al final ya desenganchaban las plataformas para transportar misiles de los aviones, para ver si con eso nos podían bajar. Ahí recién nosotros pudimos organizarnos para hacer un fuego concentrado con nuestras ametralladoras de mano. El primero de los aviones pasó pero el segundo no se animó porque vio que del anterior empezaba a salir humo, luego nos enteramos que el primero de ellos había caído gracias a nuestra acción. Estos helicópteros iban a bombardear Puerto Argentino, por suerte pudimos hacer que no lleguen.

Allí fue que la comandancia nos ordenó ir a Moody Brook para transportar a los pilotos y los mecánicos. Cuando volvíamos por los mecánicos, recibimos una llamada avisando sobre un avión nuestro que estaba en emergencia y necesitaba ser guíado. Nos comunicamos con la central diciéndole que estábamos en vuelo y que nos elevaríamos y prenderíamos todas las luces para guiar al piloto. Cuando lo vemos venir notamos que estaba destruido, el piloto pensaba que sólo el tren delantero estaba averiado y que podría aterrizar pero nosotros veíamos que eso iba a ser imposible y lo comunicamos a la central. Se le comenta la mala noticia al piloto y se le ordena que se eyecte. El piloto cumple con la orden y tuvo tanta mala suerte que en lugar del viento favorecerlo hacia la costa, lo tiró hacia adentro del mar unos 500mts. Nosotros éramos un helicóptero de ataque no teníamos elementos de rescate. Le avisamos a la central que lo vengan a sacar del agua lo antes posible porque el traje que tenían los pilotos soportaba el frío del agua por 15 minutos, luego de esos 15min las probabilidades de vida eran muy pocas. La central nos dice que no tienen nada para salvarlo y que intentemos hacerlo nosotros. Y eso hicimos. Teníamos una soga, una soga cualquiera, me la trencé en la mano y se la arrojé al piloto; él la tomó y comenzó a subir pero al instante se cortó, esto pasó dos veces. Como eso no funcionó intentamos llevarlo con el viento de las palas del helicóptero hacia la costa, aprovechando que todavía tenía el salvavidas puesto pero no fue buena idea porque hacíamos que el piloto con tanto movimiento tragara mucho agua.
Cansado, el piloto, decide sacarse el salvavidas e intentar nadar hacia la costa pero los 15min ya se estaban cumpliendo y las energías del piloto eran casi nulas, tanto que hizo 50mts y se tiró a flotar, como esperando el desenlace fatal. Yo lo miraba, lo miraba, te juro que no me podía ir, la cara del piloto pedía que lo saque. Ahí se me ocurrió que bajando con el helicóptero cerca, bien cerca y si yo salía del mismo y me paraba sobre el esquíe tal vez podría alcanzarlo. Le dije a mi jefe que se aproximara lo más posible, me desenganché del asiento, me saqué el caso y me bajé al esquí. Mi jefe no sabía que iba a salir de la nave. Como tenía un cinto de agarre, me lo enrollé en una mano y me tiré para abajo. Lo agarro al piloto, le grito al jefe que suba y se me suelta! No se podía creer. Ya era algo personal, lo quería sacar ó sacar. Lo intentamos de nuevo y ahí sí, lo sacamos del agua. Después tuve que abofetearlo un largo rato, al tiempo que le gritaba, para que no se duerma y cuando estuvimos cerca de la costa, con cuidado lo lanzamos a unos pocos metros y seguimos nuestro camino. Se llamaba José Arca. Mi jefe me quería matar, siempre me acompañó pero tenía miedo que la hazaña pasara a tragedia.

Los integrantes de la tripulación fueron a visitar al piloto naval esa noche al hospital, donde se enteraron de que se trataba del teniente de navío Arca, que ese día, junto con otros dos Skyhawk, había atacado a buques ingleses en el estrecho de San Carlos. Luego de esa acción recibió disparos de una fragata, fue perseguido por un Harrier que lo dañó seriamente, y había decidido aterrizar en la pista de Puerto Argentino, de la que no tenía referencia.

"Arca me dijo en broma que pese a haber pasado por todo eso, lo que más le dolió habían sido los cachetazos que yo le había dado para reanimarlo, y que esperaba curarse para poder desquitarse. Es que habíamos tenido que darle calor de cualquier manera, aunque fuera a los golpes, para que no se muriera", concluyó San Miguel. El propio Arca, tras su grave percance, estaba todavía obsesionado por volver al continente para salir con un avión en una nueva misión de combate.

¿Cuándo te avisan de la Conmemoración?
En todas las guerras a los tres comandantes les llegan actos de arrojo de cada unidad, que se van anotando. De ahí todos los jefes y el presidente de la Nación evalúan y eligen a los conmemorados. En mi caso, además del rescate, fui a Darwin a traer a 4 soldados heridos y después hice lo que nosotros llamamos “vuelos de la muerte” que es cuando una nave hace de “señuelo” de las naves enemigas para que las propias puedan derribarlas. Los soldados que van a esas misiones salen por sorteo pero aquella vez como mi jefe iba, antes de hacer el sorteo que estaba estipulado, me consultó si no quería ir yo con él porque éramos compañeros de mucho tiempo y nos manejábamos con confianza. Por supuesto que para mi fue un orgullo, porque con eso me decían que yo podía realizar la misión con toda la capacidad. No te puedo explicar el miedo que tenía pero quería hacerlo. Recuerdo que cuando nos subimos al helicóptero para irnos vino el capellán a saludarnos, parecía que ya estábamos muertos, nosotros por las dudas nos tocamos el izquierdo… y ahí nomás arrancamos.
Ese vuelo fue tremendo, teníamos tres helicópteros alrededor, teníamos un miedo… te juro que me daban ganas de salir del helicóptero y empujarlo para que vaya más rápido. Así hicimos tres vuelos.

Para mí la conmemoración es un orgullo, un orgullo que me hayan valorado.


¿Los que quieran conocerte ó charlar con vos pueden hacerlo?
Si por supuesto!! Pueden buscarme en facebook con mi nombre. Mis brazos y mi corazón están abiertos para todos los que quieran charlar, no hace falta que sea algo formal, aquél que quiera charlar para saber qué fue lo que pasó en Malvinas, yo le voy a contar todo lo que pasó en mi batallón. Valoro mucho a la gente que quiere saber sobre el tema y siempre me gusta recordarlo.

http://www.lanacion.com.ar/209426-artilleros-a-la-fuerza
http://www.vivirenberazategui.com.ar/front.php?tabla=articulos&id=144
http://www.laperlaaustral.com.ar/
http://www.falklandswar.org.uk/
http://www.malvinense.com.ar/cifras.html

_________________
“Tengamos ideales elevados y pensemos en alcanzar grandes cosas, porque como la vida rebaja siempre
y no se logra sino una parte de lo que se ansía, soñando muy alto alcanzaremos mucho más”.


Bernardo Alberto Houssay


Última edición por jas_39 el Dom 7 Ago 2011 - 1:13, editado 1 vez
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
mario venditto



Mensajes : 1170
Fecha de inscripción : 21/11/2010
Edad : 72
Localización : California, USA

MensajeTema: Re: Las hélices del Sur   Vie 5 Ago 2011 - 2:59


Don Martin Hector San Miguel y Horacio Sanchez Marino...heroes de Malvinas...los felicito de corazon senores y que Dios los bendiga..!!
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://mariovenditto@hotmail.com
INVITADO



Mensajes : 14687
Fecha de inscripción : 12/05/2010
Edad : 51

MensajeTema: Re: Las hélices del Sur   Vie 5 Ago 2011 - 9:00

Que buen topic Diego !!!
Me emocioné hasta las lágrimas, estas historias deben ser nutrientes de nuestros hijos, hay que doblegar el esfuerzo para que llegue a ellos, esta no es una nación cualquiera. Tiene valor agregado, peso específico propio de los grandes, está forjada y templada en acero de cañon y revenida nobleza gaucha.

Un orgullo ser argentino, un orgullo de ser parte de los que no olvidan.

Saludos
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
jas_39
Moderador


Mensajes : 1956
Fecha de inscripción : 11/08/2010
Edad : 41
Localización : Villa Constitución - Santa Fe

MensajeTema: Re: Las hélices del Sur   Dom 7 Ago 2011 - 1:02

Marcelo R.Cimino escribió:

estas historias deben ser nutrientes de nuestros hijos, hay que doblegar el esfuerzo para que llegue a ellos, esta no es una nación cualquiera. Tiene valor agregado, peso específico propio de los grandes, está forjada y templada en acero de cañon y revenida nobleza gaucha.

Un orgullo ser argentino, un orgullo de ser parte de los que no olvidan.

aplausos aplausos aplausos aplausos aplausos
Coincido totalmente, no hace falta agregar más nada...
Un abrazo
Diego

_________________
“Tengamos ideales elevados y pensemos en alcanzar grandes cosas, porque como la vida rebaja siempre
y no se logra sino una parte de lo que se ansía, soñando muy alto alcanzaremos mucho más”.


Bernardo Alberto Houssay
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
jas_39
Moderador


Mensajes : 1956
Fecha de inscripción : 11/08/2010
Edad : 41
Localización : Villa Constitución - Santa Fe

MensajeTema: Re: Las hélices del Sur   Jue 1 Sep 2011 - 4:48

Tengo el orgullo de haber integrado el grupo de combate perteneciente a la unidad más condecorada de Aviación de Ejército”-dice pausadamente el Suboficial Mayor y Veterano de Guerra Daniel Horacio Marchi, Encargado de la Jefatura de la Agrupación de Ejército de Aviación 601, con base en Campo de Mayo.

*zonamilitar.com.ar / Forista: Gerardo AML90

Su foja de servicios detalla que Marchi egresó de la entonces Escuela General Lemos en diciembre de 1976 y, en 1977, fue destinado a la Compañía de Helicópteros de Asalto 601. La guerra del Atlántico Sur lo encontró con el grado de Sargento Mecánico de Vuelo a bordo del helicóptero Chinook CH47-C, matrícula AE 520, cuyo piloto era el Capitán Antonio Da Costa Silva, y el copiloto, el Capitán Pedro Ángel Obregón, contando como tripulante con el Cabo Primero Mecánico Alfredo Romero.




La citada máquina pertenecía a la Compañía de Asalto “A” del Batallón de Aviación de Combate 601, cuyo jefe era el Teniente Primero Enrique Argentino Magnaghi. “Cruzamos con dos Chinook a Malvinas el 18 de abril”-expresa Marchi y continúa con su relato-. “Nuestro aparato, de gran porte, transportaba carga, municiones, tropas, desplazaba Unimogs y cañones de 105 mm a las posiciones que se requerían. Pero todo cambió dramáticamente el 1º de mayo, tras los ataques británicos sobre las Islas, la vulnerabilidad era más que obvia, por lo que los helicópteros fueron ubicados entre las propiedades civiles para evitar que fueran destruidos. Tras el ataque, los Chinooks fueron utilizados para la evacuación de heridos volando hacia Puerto Argentino. Más tarde en ese día, se encargaron de trasladar colgando de sus lingas a varios IA-58 Pucara sobrevivientes hacia la Isla Borbón. A medida que el mes avanzaba, la actividad aérea británica se incrementa, principalmente las incursiones de bombardeo de Sea Harriers de la RN y de Harriers de la RAF. Para entonces los Chinooks fueron utilizados en misiones de reconocimiento, a menudo utilizaban su radar para ubicar a la flota británica. Al parecer, el 4 de mayo una de estas misiones casi termina en desastre ya que una PAC de Sea Harriers fue dirigida hacía un “blanco” no identificado que resultaba ser uno de los Chinook en misión de reconocimiento.
Para el 15 de mayo los Chinooks participaron de la recuperación de las tripulaciones de Pucara ubicadas en la Isla Borbón, después de que sus aviones fueran destruidos por un ataque británico.


Después, la mañana del 21 de mayo en Monte Kent, resultamos sorprendidos por un duro ataque por parte de los aparatos británicos que, con pasadas rasantes y el nutrido fuego de sus cañones Aden de 30 mm, dejaron como saldo un Bell UH 1H (el EA 418) y un Chinook destruido (no el que yo tripulaba). Nos arrojamos al suelo, mientras las ráfagas de balas pasaban sobre nuestras cabezas, en aquella situación límite que nos tocó vivir.
La situación se torno peligrosa e insostenible, por lo que el 24 de mayo los Chinooks fueron replegados a Puerto Argentino. Para el 27 de mayo, un Chinook traslado 67 soldados a Darwin para reforzar la resistencia argentina y retorno a Puerto Argentino con miembros de la FAA, algunos de ellos pilotos derribados que habían sido evacuados de la Isla Borbón.
Para la madrugada del 28 de mayo, los Chinooks se vieron involucrados en el trasporte de tropas y de un mortero de 120mm en apoyo de los combates entablados en Pradera del Ganso.




Para el 1 de junio la situación era insostenible y se asumía que Puerto Argentino caería finalmente en manos británicas, por lo que se decidió retirar a los Chinooks a la seguridad del continente. Al menos uno de ellos necesitaba un motor con urgencia por lo que fue traído más tarde a bordo de un C-130. Aun así el traslado hacia el sur argentino no fue fácil, los tanques suplementarios fueron abandonados en Pradera del Ganso por lo que el viaje hacia el continente se realizo bombeando manualmente combustible hacia los tanques principales desde 15 tambores de 200 litros ubicados en el compartimiento de carga.
En otra ocasión, el 12 de junio, mientras cargábamos el Chinook, fuimos atacados con fuego de morteros. Recuerdo cómo temblaba el suelo de turba, ante los proyectiles que caían peligrosamente cerca de nosotros. Al rememorar esos días de misiones y combates, tengo en claro que éramos como una familia. Todos poníamos el hombro en pos de la meta común.


Teníamos a nuestro cargo a 15 soldados conscriptos, que cumplían funciones de apoyo de vuelo, cargaban combustible, estibaban las cargas que debíamos transportar y también eran artilleros, si la ocasión lo requería, entre otras tareas. ¡Con qué ganas peleaban esos pibes! Desde aquí les rindo homenaje al coraje y la entrega que demostraron. Entre ellos, estaban el Soldado Conscripto Antonio Emilio Falcón, que posteriormente escribiría “Ángeles sobre la turba”, un trabajo excelente y pormenorizado sobre aquellos ásperos días de batalla.
Nueve UH-1H, cinco “Pumas”, dos Chinook y tres A-109 Augusta llegaron a Malvinas y ninguno regresó al continente. Varios fueron destruidos y otros resultaron capturados por el adversario inglés. Tuvimos tres bajas, que nos golpearon duro (los Tenientes Fiorito y Buschiazzo y el Sargento Di Motta). Nuestras tripulaciones y sus máquinas de combate surcaron una y otra vez los cielos de Malvinas cumpliendo las
misiones asignadas, sin aflojar, pese a las condiciones desventajosas del teatro de batalla, y, cuando los motores se silenciaron y las palas de nuestros helicópteros quedaron inmóviles, se habían ganado el merecido reposo del guerrero, que ha sabido cumplir hasta el final con su cometido. La batalla nos fue adversa, es cierto, pero los que peleamos en aquellas jornadas sentimos que no hay derrota, ni de la justa causa de nuestra soberanía ni tampoco, y mucho menos, de nuestro ánimo. Porque, mientras cualquiera de nuestras máquinas se encuentre en acción, los cielos que patrullan y defienden seguirán siendo argentinos”.


http://www.soldadosdigital.com/2007/139-diciembre/nota_contratapa.html
http://www.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/10005676/el-ch-47c-chinook-en-la-fuerza-aerea-argentina.html

_________________
“Tengamos ideales elevados y pensemos en alcanzar grandes cosas, porque como la vida rebaja siempre
y no se logra sino una parte de lo que se ansía, soñando muy alto alcanzaremos mucho más”.


Bernardo Alberto Houssay
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Contenido patrocinado




MensajeTema: Re: Las hélices del Sur   Hoy a las 10:39

Volver arriba Ir abajo
 
Las hélices del Sur
Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba 
Página 1 de 1.
 Temas similares
-
» CONOCIENDO MI BARCO
» Las hélices del Sur
» Caída de hélices de los Grob de la RAF

Permisos de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
Interdefensa :: - HISTORIA MILITAR ARGENTINA - :: Malvinas, ayer y hoy-
Cambiar a: