ÍndiceÍndice  PortalPortal  CalendarioCalendario  FAQFAQ  BuscarBuscar  MiembrosMiembros  Grupos de UsuariosGrupos de Usuarios  RegistrarseRegistrarse  ConectarseConectarse  

Comparte | 
 

 MALVINAS HOY, ESTADO VS COORPORACION Y LA PROVISION A LA DEFENSA

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo 
AutorMensaje
flaps



Mensajes : 17155
Fecha de inscripción : 10/05/2010
Edad : 49
Localización : MDQ

MensajeTema: MALVINAS HOY, ESTADO VS COORPORACION Y LA PROVISION A LA DEFENSA   Mar 1 Jun 2010 - 11:35

MALVINAS HOY, ESTADO VS COORPORACION Y LA PROVISION A LA DEFENSA



En 1916, en la conferencia de presentación de su obra Intereses Argentinos en el Mar,
en el Salón de Actos Públicos del diario La Prensa, el Almirante Segundo R. Storni decía:
[…] La República Argentina tendrá forzosamente grandes intereses marítimos allende los
Andes, que no podrán ser desatendidos. Y que de ningún modo parezca extemporáneo,
señores, que para llegar, como me propongo ante todo, a estudiar problemas de la defensa
marítima establezca estas premisas, pues los problemas defensivos, tanto terrestres
como navales, se presentan sobre los mismos caminos por donde marchan los intereses
económicos […] Para tener en cuenta
Agregaba, más adelante: […] Si llegamos algún día a ver plenamente asegurada la defensa
nacional contra cualquier riesgo, si podemos contar con el apoyo o la neutralidad de
los flancos y la retaguardia, quedarían, como única base posible para operar contra nuestras
costas, las Islas Malvinas […] (1)
Ya en ese momento histórico, Storni era claro al referirse a un conflicto permanente para el
Estado Nacional donde interactuaban, a su vez, la defensa y los intereses económicos.
Años más tarde, en 1982 en pleno escenario bipolar, se llevó a cabo un enfrentamiento
armado en el área, que culminó con la derrota de las armas propias y el consecuente
refuerzo británico en las defensas de las Islas a posteriori. El conflicto “Malvinas / Falkland”
fue considerado por Eric Hobsbawm (2) como el último en su tipo del siglo XX.
Hoy, en paralelo con la propuesta de Storni, la administración británica de las Islas busca un
nuevo horizonte: analizar las posibilidades de explotación de petróleo dentro de los límites de
la plataforma continental extendida en el Atlántico Sur, según define en su propuesta en la
presentación ante las Naciones Unidas. Esta presentación es parcialmente coincidente, aunque
incompatible para el organismo, con la postura presentada por nuestro país para el área.
Ante la ONU, el conflicto está enmarcado en el concepto de posesión territorial, es decir como
declaración de Estados soberanos, y por ende nunca será analizado por el organismo rector.
En un artículo de este mismo Boletín del año pasado se hace hincapié en la situación existente
a nivel estratégico: […] La falta de solución de las causas que generaron los desacuerdos
políticos que luego culminaron en la guerra, otorgan incertidumbre a las relaciones
entre los actores, incidiendo desfavorablemente en la economía de los mismos […] El
estado del conflicto impide a nuestro país incorporar esos espacios a la economía nacio-
BOLETÍN DEL CENTRO NAVAL
Número 826
ENE / ABR 2010
El Contraalmirante (R)
Carlos A. Frasch es Presidente
del Centro Naval.
Fue Comandante de Operaciones,
1993-1994; Presidente del Instituto
de Ayuda Financiera, 1999-2003.
Participó como experto naval, invitado
por el Comité Internacional de
la Cruz Roja, en la confección del
Manual de San Remo, sobre el DIH
aplicable a los Conflictos Armados
en el Mar — 1992, Ottawa; 1993,
Ginebra y 1994, Livorno.
Es profesor de Análisis Estratégico
y Taller Multidisciplinario en la
Maestría de Relaciones Internacionales
que dicta la Facultad de
Derecho de la Universidad de Buenos
Aires.
(1)
Segundo R. Storni, Intereses
Argentinos en el Mar, IPN, Centro
Naval, 1962, pág. 42.
(2)
Eric Hobsbawm, Nations and
Nationalism since 1780, Cambridge
U.P, Great Britain,
1990, pág. 170.
14

nal. En lo que respecta a Inglaterra, no obstante la victoria militar y ocupación efectiva de
los territorios, no ha podido crear las condiciones que tornen razonablemente seguras las
inversiones, tanto propias como de terceros en el área […] (3).
Es decir, un eventual acuerdo sobre este conflicto podría traer un resultado positivo para
ambas partes. Hoy, en un escenario próximo al caos económico en 2008/09, el paradigma
global vigente, sustentado en el Consenso de Washington, recibió un fuerte impacto en su
consistencia sistémica por lo que cabe preguntarse: ¿es necesario un cambio de paradigma
o sólo una adecuación del vigente en cuanto a sus estructuras operativas?
Para Thomas S. Kuhn […] la transición de un paradigma en crisis a uno nuevo del que
pueda surgir una nueva tradición de ciencia normal dista de ser un proceso acumulativo
logrado mediante la articulación o extensión del paradigma viejo. Más bien es una reconstrucción
del campo a partir de nuevos fundamentos […] (4). ¿Es el “global” un paradigma
viejo o sólo fue abusado? Tal vez haya sido más abusado que viejo. Sin embargo, cualquier
cambio o adecuación a sus variables de empleo va a obligar a los planificadores y actores
a utilizar todos los recursos para poder alcanzar un nuevo statu quo.
En 1945, luego del ciclo histórico que enmarcó las dos Guerras Mundiales, la Carta de las
Naciones Unidas propuso un importante cambio de concepto en las relaciones internacionales:
descartar la guerra como posible incidencia futura entre los Estados. Planteaba
como objetivo […] preservar a las generaciones futuras del flagelo de la guerra […] (5).
Pese a ello, mediante un adecuado manejo lingüístico, la disuasión nuclear, las superpotencias
desafiaron la resolución mediante el paradigma Bipolar y por años, pese a que estaba
expresamente prohibido por la Carta, tuvieron a la humanidad como rehén de un eventual
suicidio colectivo. Para ser coherentes con esa propuesta, el paradigma se denominó
MAD. En idioma inglés: Mutua Destrucción Asegurada o Locura. Con la tecnología de la
información y la comunicación de hoy sumadas al coherente bombardeo mediático, prácticamente
cualquier paradigma puede establecerse.
Dentro de un escenario racional, una propuesta de ese tipo hubiera debido envejecer rápidamente.
Sin embargo, este paradigma subsistió más de 40 años dentro de sus diferentes
versiones. La caída del Muro de Berlín fue el símbolo y referencia de ese importante final
histórico que, justificando su mote lingüístico, en su vigencia la única definición posible
para el conflicto armado hubiera sido la destrucción total de ambas partes. El hombre decidió
finalmente cambiar su contenido en el momento próximo a su agotamiento.
La globalización surgió de un acuerdo entre dos partes en conflicto político-ideológico. El
nuevo sistema debía estar lejos de la previsión de los conflictos armados; debía ser políticamente
democrático; económicamente acorde con el Consenso de Washington y estar jurídicamente
sustentado por los acuerdos y tratados internacionales sobre los Derechos
Humanos; fue casi una síntesis de las posturas en oposición vigentes. Todo lucía coherente.
Cerca de 20 años más tarde, una crisis sistémica, generada en el pilar económico por excesos
irracionales propiciados o aceptados, afectó la base fundamental de la estructura global.
No obstante, en su ciclo la globalización creó las nuevas agrupaciones económicas que favorecieron
el comercio y, más que eso, múltiples polos de gestión que llevaron la solución de los
enfrentamientos políticos al área de la negociación comercial, sacándola de la definición
incondicional por la fuerza. Se llegó a pensar que la nueva situación de convivencia, la globalización,
podía ser la tan esperada Paz Perpetua que propusiera Kant a fines del siglo XVIII.
La falta de contención y límite en la magnitud y estructura de los negocios; el alejamiento de
la propuesta de Kant y de conceptos similares para evitar la guerra reiterados en el Preámbulo
de la Carta de la ONU, en especial en lo que respecta a la distribución de la riqueza y
el apoyo indispensable a los desposeídos, hicieron envejecer rápidamente la propuesta
mientras sus actores principales trataban de mantenerla vigente aun aceptando excesos.
Casi 500 años antes, Sir Thomas More había llamado “utopía” (6) a un intento similar.
MALVINAS HOY: ESTADO VS. CORPORACIÓN Y LA PROVISIÓN A LA DEFENSA
(3)
Cerlos A. Naveira, “Malvinas,
Crisis Energética y Petróleo”,
Boletín Centro Naval Nº 824,
Buenos Aires, 2009, pág. 143.
(4)
Thomas Kuhn, La estructura de
las revoluciones científicas,
Fondo de Cultura Económica,
México, 2007, pág. 176
(5)
Preámbulo de la Carta de las
Naciones Unidas, San Francisco,
26 de junio de 1945.
(6)
Sir Thomas More, Utopía,
Dover Pub. New York, 1997,
pág. 28.
Como se puede ver, durante el período que se inicia con el fin de la Segunda Guerra Mundial
las naciones que integraban la comunidad internacional fueron testigos de importantes
cambios que alteraron las estructuras del lenguaje en escenarios de relación y comunicación
social que alguna vez albergaron esperanzas de paz y subsistencia. No obstante,
la búsqueda de nuevas propuestas aún no parece colmada, hay siempre otros horizontes y
hoy asoma un nuevo actor global: las Corporaciones Trasnacionales, que compiten —a su
manera— por una parte del espacio asignado al Estado-Nación.
Con la caída de las Torres Gemelas de New York, Huntington y su Choque de las Civilizaciones,
obra escrita a comienzos de los años 90 del siglo pasado sin gran éxito, ingresaron raudamente
a la escena. El autor, versado en temas militares, se había referido al concepto de
las relaciones cívico-militares y a temas estratégicos de interés en los años 60, pero su última
obra, citada recién, coparía las carteleras ante la magnitud de la operación terrorista del
11-S. Con ese solo acto el conflicto asimétrico, de la mano de Bin Laden, alteró el statu quo
global, modificó las relaciones entre las partes, afectó el equilibrio económico y financiero
que controlaba el Consenso de Washington y ocupó un espacio bélico de oportunidad que
va a ser muy difícil no tener en cuenta aun en previsión de conflictos entre Estados.
En octubre pasado, un profundo deterioro del sistema que se venía anunciando desde fines del
año anterior devastó el consenso global rozando niveles de depreciación de la economía próximos
a los de la crisis de los años 30 del siglo pasado. Si esa caída supera los 1,4 trillones de
dólares americanos (cifra de acuerdo con la denominación de los EE.UU.), el deterioro seguirá profundizándose por
efecto acumulativo y por eso sus consecuencias son aún difíciles de pronosticar. Los analistas
dudan acerca de si el impacto será del tipo V o del tipo W, es decir en el segundo caso con
una nueva caída o “rebote alto”, prolongando la crisis después de una aparente recuperación.
Las crisis alteran los laberintos diseñados por el hombre para manejar sus estrategias, en
particular los tiempos por él previstos en el planeamiento previo. Afectan las previsiones y
los resultados y hacen del tiempo la variable más importante en la toma de decisión.
La crisis se define como una situación sensible al tiempo (“time sensitive situations”), donde
es posible prever “el qué” pero donde la volatilidad hace muy difícil determinar “el cuándo”.
[…] No obstante, cualquiera de las posiciones (tanto de pensadores modernos como de
posmodernos) pronostica su fin al término de un período, período al que nadie se anima
a cuantificar temporalmente […] (7).
Al comenzar el nuevo milenio no existían dudas, aún contra la propuesta kantiana para
la paz perpetua de la no hegemonía de un Estado (8), que el mundo estaba gobernado
—económica y militarmente— por una nación alejada significativamente de sus pares globales
en ambos rubros rectores: los Estados Unidos. Sin embargo, su elevada deuda externa
ya era un signo de preocupación. Al terminar el mandato presidencial de George W.
Bush, el monto alcanzaba al doble del valor original al haberse agregado el costo de guerras,
el recorte de impuestos, mayores gastos, a los que aún falta agregar lo que vaya a surgir
de bailouts y rescates puestos en marcha para enfrentar la crisis presente. El déficit fiscal
para el líder global, sólo en 2008, fue próximo a los 455 billones de dólares.
Dentro de un impasse, todavía imposible de computar como definitivo, la crisis que afectó
al sistema obligó a una baja de la tasa de referencia de la Reserva Federal (Fed) desde
5,5% a 1%, en poco más de un año. Es oportuno emplear la referencia para realizar un análisis
de situación con prospección a futuro de modo de apreciar si existe la posibilidad de
enfrentar un cambio de paradigma, o si es suficiente una suerte de actualización del vigente
para generar un nuevo orden global estable.
Un primer ajuste en las bases orgánicas programáticas, que aparece como un cambio parcial
justificado, fue generar estructuras similares a las del sistema actual pero con más
actores en el área de la toma de decisión operativa para obtener mayor comunicación con
los niveles inferiores. En otras palabras, un sistema más próximo al liderazgo del G-20 que
al del G-7/8, que permitiría incrementar la conectividad con el área aún no incorporada al
sistema, denominado: “brecha global”.
BCN 826 15
(7)
Carlos Frasch, La decisión en el
caos, IPN, ITBA, Buenos Aires,
2006, pág. 138.
(8)
Inmanuel Kant, Hacia la paz
perpetua, ladosur, Buenos
Aires, 2004, pág. 42, “El derecho
de gentes debe fundarse en
una Federación de Estados
libres”. Segundo artículo definitivo
para la Paz Perpetua.
Como se pudo apreciar, el aporte de fondos para asegurar la liquidez global hasta ahora sólo
provino de los Estados–Nación, la pregunta obligada es: para incrementar la respuesta del sistema
ante situaciones críticas similares, ¿deberían incorporarse al grupo rector las Corporaciones
Trasnacionales con productos brutos similares a los de los Estados integrantes del G-20?
Tengamos en cuenta que los paradigmas que sustentaron otros sistemas de gobierno
vigentes en diferentes períodos de la historia partieron literalmente del enfrentamiento
entre los conceptos de libertad y necesidad en el comportamiento del ser humano. En ese
aspecto, David Hume tiene una postura definida que merece ser traída al escenario de hoy
e incorporarla a la discusión, en particular por el momento histórico en que fuera formulada:
el despertar de “las luces”, entre los siglos XVI y XVIII.
Hume presenta ambas posturas como oposiciones que hacen a la política de gobierno y a
conceptos que rigen el lenguaje de sus habitantes.
En cuanto a la “necesidad” el autor sugiere que […] La dependencia mutua de los hombres
es tan grande, en todas las sociedades, que prácticamente toda acción humana es
entera y completa en sí misma, o se realiza sin referencia alguna a acciones de otros,
que son requisito para responder por completo a la intención del gestor […] En proporción,
a medida que el hombre amplía sus acuerdos y genera intercambios con otros sistemas
más complicados, descubre, en esos aportes de vida, una mayor variedad de acciones
voluntarias que esperan, por motivos propios, para cooperar con su propuesta […] (9).
Resumiendo, el hombre como ser social necesita de sus pares para configurar o conformar
el conjunto y el escenario proveerá la norma más acorde para lograrlo.
A su vez por “libertad” entiende […] El poder de actuar o no actuar, de acuerdo con la determinación
de la voluntad […] (10). Es decir, el hombre que sólo es por sí mismo. La oposición
entre los conceptos es evidente, así como la necesidad de mantener un equilibrio entre
ambos. En todo caso es necesario buscar y obtener el acuerdo (la síntesis entre dos posturas
opuestas) más favorable y completo posible para el desarrollo social. El individualismo,
sólo para elegidos y en ese caso necesario, jugará en contra del sistema universal, hecho
que deberá ser tenido en cuenta. Un acuerdo vital para la convivencia será la forma de gobierno
más favorable para el lenguaje de la comunidad cuyo bienestar se busca lograr y esa sociedad
podrá ser pragmática, paradigmática o sostener una síntesis de ambas posturas.
Desde los comienzos de la historia el ser humano reconoció la necesidad de contar con un
gobierno para poder consensuar las diferencias del grupo social y gestó distintos tipos de organizaciones
para lograrlo. Para Montesquieu, esos tipos fueron tres: republicano, monárquico y
despótico. […] No hace falta mayor prueba para que se mantenga o sostenga un gobierno
monárquico o uno despótico, por la fuerza de la ley en uno y el poder del príncipe siempre presente
en el otro. Pero en un Estado popular es necesario algo más que es la virtud. […] (11).
Montesquieu aceptaba que el gobierno republicano y el monárquico pudieran ser populares
y la historia se encargó de mostrar algunos ejemplos de líderes virtuosos que lo lograron,
pero que lamentablemente no fueron mayoría.
Volviendo a las formas de gobierno, ¿qué podemos decir del Imperio? El Emperador podía
o no descender de una dinastía pero podía generar una, como Napoleón en el siglo XIX. No
era elegido ni por Dios ni por el pueblo. Pero tenía los mismos poderes que los monarcas,
(para el Oxford Dictionary: poseía un título superior, en dignidad, al de Rey), y mientras los
mantuviera iba a ser respetado como tal, ya fuera déspota o virtuoso. El imperio pudo ser
un comodín, una variable entre sistemas, casi una necesidad cuando la república no
alcanzó y la monarquía, con sus conceptos hereditarios, se transformó en inoportuna.
¿Por qué nos referimos siempre a paradigmas de gobierno occidental? Porque por ahora
los sistemas de gobierno global siguen partiendo de la propuesta de ese lenguaje de gestión
y en el escenario vigente aún es difícil encontrar otra.
16 MALVINAS HOY: ESTADO VS. CORPORACIÓN Y LA PROVISIÓN A LA DEFENSA
(9)
David Hume, An enquiry concerning
human understanding, Cambridge,
England, 1993, pág. 55.
(10)
David Hume, Ibíd, pág. 63.
(11)
E. Herriot, Précis de l’Histoire
des Lettres Francaises, E. Cornelly
editeurs, Paris, pág. 605.
Pero ahora, con las nuevas potencias globales de procedencia más variada, pueden aparecer
cambios que Occidente deberá oportunamente aceptar. ¿Qué paradigma gestiona el mundo
de hoy? Para Hobsbawm […] estamos viviendo en medio de una curiosa combinación de tecnología
del tardío siglo XX, del mercado libre del siglo XIX y del Renacimiento, y de la especie
de centros en intersticios estatales característicos de la Edad Media…La ideología de
las naciones y el nacionalismo es irrelevante para cualquiera de estos desarrollos. […] (12).
El conflicto Malvinas-Falkland que nos ocupa puede muy bien caer en la definición.
En este mundo multifacético, más volátil y cambiante ante el posible relevo o mutación
del paradigma global, se vislumbran nuevas propuestas. Por ejemplo, la de las Corporaciones
Trasnacionales económicamente asociadas con los Estados-Nación y/o compitiendo
con ellos, tema que puede considerarse un hecho en las estadísticas globales del
momento, por ejemplo.
[…] Entre las 100 principales economías, 51 son corporaciones y 49 son países y donde
las corporaciones trasnacionales controlan el 70% del comercio mundial. Las más importantes
son General Motors, Wall Mart, Ford, Chrysler, Mitsubishi, General Electric y Shell.
Wall Mart, por ejemplo, ocupa el lugar número 19 entre las 100 mayores economías del
planeta superando a Estados como Suecia, Noruega y Arabia Saudita […] Por grupos y
conglomerados conforman el concepto que se ha dado en llamar Corporación-Nación, en
oposición con el de Estado-Nación […] (13).
En este esquema multifacético, frente a la carencia de algunos recursos básicos esenciales
para la recuperación del sistema, el escenario de transición puede decidir la recurrencia a
la impronta geopolítica, por carencia o incremento desmesurado de costos en recursos naturales
o por ser un paradigma conocido y de gran utilidad para la ocupación de espacios necesarios
por los más poderosos. El notorio incremento del gasto militar, tanto en las viejas
potencias (del G-7/8) como en las nuevas (del G-20), parece sugerir esa dirección de movimiento.
Contar con una adecuada y racional provisión para la defensa será siempre un buen
respaldo en toda negociación entre Estados previo al ingreso del tema a las corporaciones.
La geopolítica enseña que en su nombre los Estados obtuvieron por medio de las armas
territorios que contenían posiciones estratégicas o recursos naturales necesarios. Por ende
las naciones deben volver a enfrentar el problema de proveer a sus defensas; verbo éste,
de raíz latina, muy empleado en las Cartas Magnas, que obliga a definir esa variable no
sólo en base a la situación presente, sino a la resultante de la prospección más probable
que prevé la instancia que analiza el planeamiento. Desde ese punto de vista, ¿cómo proveerán
a su defensa las Corporaciones?
¿Será la Corporación-Nación la estructura de base para la dirección del movimiento o la
marcha hacia un nuevo paradigma? ¿En cuánto tiempo? Conformémonos con la intención,
dijimos que en las crisis los tiempos del planeamiento son de difícil determinación. Por otra
parte, los tiempos históricos no tienen en cuenta la duración del ciclo de vida humano
como variable de valor y eso los hace aleatorios para la comunidad vigente (el “ahora” de
Heidegger). El Rey ha muerto ¡Viva el Rey! O ahora ¡Viva el nuevo Paradigma! Entonces,
¿qué concepto orgánico definirá a la Corporación Trasnacional o Corporación-Nación? Tal vez
le sea otorgado el rol de relevo parcial del Estado o de grupos de Estados. Una propuesta
más próxima a la del Imperio de la referencia histórica siempre que su poder lo permita.
Ese nuevo grupo director global, conjunto constituido por Estados-Nación y Corporaciones-
Nación, deberá definir con claridad los conflictos actuales y proveer a su defensa, nacional,
trasnacional o corporativa, reconociendo las expectativas del conflicto, simétrico o asimétrico
y de los escenarios del mañana. Cada grupo según su rol dentro del nuevo paradigma.
En nuestro caso, aun como Estado-Nación, y dado que el último conflicto armado en que
participamos fue por la soberanía de las Islas Malvinas, y que el archipiélago será de gran
importancia geopolítica futura por el incordio que representa el conflicto aún vigente para
BCN 826 17
(12)
Eric Hobsbawm, ibid pág. 182.
(13)
http://www.ecoportal.net/content/
view/full/48488 pág. 4 de 7.
la libre investigación y explotación de los importantes recursos que posee o puede poseer
el Atlántico Sur, ¿cómo puede proveer la Argentina a la solución del conflicto Malvinas dentro
de la nueva variable presente?
Dado el envejecimiento del parque militar propio, el regreso a un escenario bélico simétrico
no aparece como la postura más racional ni aconsejable en lo inmediato en la
región. El alerta o distracción del Premier Británico sobre regreso al conflicto pasado,
emitido antes de enviar medios de investigación y/o extracción de petróleo a Malvinas,
la empresa británica Desire Petroleum, asociada con la americana Diamond Drilling
dueña de la plataforma Ocean Guardian, sólo aparece como intención política.
Es conveniente agregar que por el lado británico ya quedó claro que las distancias del escenario
a sus bases operativas y de aprovisionamiento son altamente desfavorables y que el conflicto
de 1982 fue “no picnic” (14). Resumiendo, y para definir racionalmente la situación planteada,
el conflicto armado no debería figurar aún en la agenda de ninguno de los dos Estados.
En 1995, el Instituto Internacional de Derecho Humanitario editó el Manual de San Remo
aplicable a los conflictos armados en el mar. Por su proximidad en el calendario algunas de
sus conclusiones estaban referidas al conflicto de Malvinas. En el párrafo 160 referido a la
“Red Cross Box”, una zona neutral acordada por ambas naciones en conflicto no prevista
en la Segunda Convención de Ginebra, con un radio de 20 millas náuticas y que se ideó y
empleó para el intercambio de heridos entre las partes. Por razones humanitarias, el
Manual propone a futuro el empleo de esta medida ejemplar (15).
Dos Estados-Nación, la Argentina y Gran Bretaña, que en pleno conflicto del tipo siglo XX
pudieron establecer acuerdos humanitarios considerados ejemplares por los expertos en
el rubro al momento, deberían poder llegar al diálogo racional necesario para poner fin a
un conflicto más que centenario de modo de obtener ambos un beneficio comercial consensuado
acorde con la realidad global y lejos del juego político estatal.
El rol soberano de los Estados no prevé árbitros en las cuestiones territoriales, como pudimos
ver en el seminario sobre “La trascendencia de la ampliación del límite exterior de la plataforma
continental”, que se dictó durante el año pasado en el Centro Naval y donde aportaron
ideas expositores de todas las entidades que hacen al ámbito nacional marítimo. En el evento
quedó en evidencia que el trabajo realizado por el país hasta hoy en el área representó un
gran esfuerzo, pero que lo que queda aún pendiente puede representar uno mucho mayor.
Como conclusión de lo actuado en esas jornadas dijimos: […] la ausencia nacional en nuestro
extenso territorio marítimo permite la operación en él de otros actores, ya de diferentes naciones,
ya de empresas comerciales ajenas a nuestro patrimonio. La falta de buques y unidades
navales en el espacio también atenta contra la soberanía. Hoy, para la Unión Europea,
según el Anexo II del acuerdo de Lisboa, las Malvinas formarán parte de su región ultra periférica
[…] (16) . Esa situación, en la que una organización trasnacional toma abiertamente partido
en un diferendo entre Estados soberanos es riesgosa y no sólo para los intereses nacionales.
En el posible mundo futuro que vislumbramos, las naciones, como lo han hecho a lo largo
de la historia, van a intentar mantener un sistema orgánico internacional estable asegurando
normas de control hoy afectadas en las relaciones globales. La respuesta va a estar
en el cambio racional y oportuno o en la readaptación de los paradigmas vigentes para
poder operar dentro de la volatilidad de la crisis y el caos vigentes en las situaciones de alta
entropía, como la que vivimos, que provocan siempre un desorden generalizado.
Dentro de este contexto, Malvinas puede ser sólo un conflicto más. Nuestro caso no
debería ser diferente al de otros; al igual que Hobsbaw se lo puede definir como un conflicto
viejo en un escenario nuevo en estado crítico. Un conflicto que por ahora se establece
y desarrolla apoyado por intereses comerciales de una parte que generan una respuesta
diplomática de la otra.
18 MALVINAS HOY: ESTADO VS. CORPORACIÓN Y LA PROVISIÓN A LA DEFENSA
(14)
Julián Thompson, No picnic,
Título.
(15)
San Remo Manual on International
law applicable to armed
conflicts at sea, Red Cross Box,
Cambridge University Press,
pág. 223.
(16)
Comisión Directiva Centro
Naval, Trascendencia de la
Ampliación del límite Exterior de
la Plataforma Continental,
Boletín del Centro Naval Nº
825, pág. 224.
Comparemos. En 1982 las islas estaban ocupadas por Gran Bretaña, la Argentina las recuperó,
Gran Bretaña envió una Fuerza Expedicionaria y se configuró un conflicto armado convencional
simétrico por cuyo resultado la Argentina debió retirar sus tropas y devolver el
terreno previamente ocupado. Hoy las Islas están ocupadas por Gran Bretaña y ambas partes
presentarán sus requerimientos, superpuestos, de plataforma submarina extendida a
las Naciones Unidas. Unilateralmente Gran Bretaña rompió el statu quo al enviar una
empresa (corporación) para iniciar la extracción de petróleo en áreas discutidas al Norte de
Malvinas, con una capacidad de producción estimada en 30.000 millones de barriles del
recurso, sin establecer el racional consenso previo entre las partes en un área de litigio. La
diferencia es importante: en 1982 el reto fue argentino, hoy es británico.
A fin del corriente año, como se ve en
el gráfico, Repsol-YPF prevé iniciar
exploración en el Océano Atlántico
Sur a unas 160 millas náuticas de
Tierra del Fuego hasta una distancia
de alrededor de 200 millas náuticas
del sudoeste de Malvinas. La zona
de litigio del tipo Corporación-Estado
es similar a la históricamente definida
y denominada Zona de Exclusión
por los británicos en el conflicto de
1982. Estos hechos concretos sólo
dejan por determinar el tipo de conflicto
gestado y los medios a emplear.
Como corresponde en estos casos,
el primer paso ya fue dado; la Argentina
inició sus reclamos diplomáticos
ante Gran Bretaña y ante los Estados Unidos (por la nacionalidad de la Empresa Diamond
Drilling), situación de la que informará a las Naciones Unidas y que, por los antecedentes
históricos citados, debería llegar al Consejo de Seguridad. Mientras tanto Mr. Brown hace
tiempo y distrae en un clima preelectoral que no aparece como muy favorable para su futuro.
Juan A. Lanús en “Una buena medida en el vacío” dice con respecto al tema […] En un acto
de autoridad que celebro, la Presidenta, por decreto del 16 de febrero, impuso a todo
buque que transite entre puertos argentinos y las Malvinas o atraviese aguas jurisdiccionales
la obligación de solicitar una autorización previa a las autoridades nacionales […].
Más adelante se pregunta: […] A dónde estarán nuestros barcos y aviones para controlar
el espacio oceánico que nos une a las Islas Malvinas […] (17).
Al comenzar destacamos nuestra opinión acerca de la baja posibilidad de un enfrentamiento
militar simétrico en el caso; sin embargo usurpar recursos ajenos no debería dejar de lado, en
su análisis del escenario global de hoy, la posibilidad de una respuesta de baja intensidad
asimétrica por parte del agredido. Es bueno recordar en las Guerras Púnicas al romano Fabio,
que con fuerzas militares reducidas limitó el avance invasor del cartaginés Aníbal impidiéndole
alcanzar su objetivo: Roma. […] La estrategia de Fabio no fue meramente una evasión de la batalla
para ganar tiempo, sino calculada por su efecto en la moral de la tropa enemiga […] (18).
Resumiendo, creemos que la respuesta más racional y adecuada al reto puede ser el
acuerdo comercial previo a la iniciación de operaciones, donde quien inicia las acciones no
debería dejar de lado la posible escalada del conflicto en dirección de posibles acciones
militares asimétricas que podría generar su decisión.
Como se dijo, todo acuerdo territorial entre Estados-Nación puede resultar difícil en el área
política, pero tal vez no tanto en el área comercial donde la propuesta se pueda llevar al
contexto de las Corporaciones-Nación y Estados. Un acuerdo comercial entre las partes que
BCN 826 19
(17)
Juan Archibaldo Lanús, embajador
de la República Argentina
en Francia (1994 a 2000 y
2002 a 2006).
(18)
Basil Lidell Hart, Strategy, Praeger,
New York, 1954, pág. 46.
Exploración
Repsol-YPF
Extracción
Desire - Diamond Drilling
Zona de Exclusión
Conflicto 1982
La Nación, Economía y Negocios, 26/2/2010.
haga a la explotación conjunta de recursos y a una definición futura del conflicto tal vez
pueda lograr lo que no se logró en más de un siglo con otras alternativas.
Constantino, en el siglo III d.C. logró superar la crisis política de la Tetrarquía en el gobierno
y dar mayor desarrollo al Imperio de Oriente con la construcción de Constantinopla, su
Nueva Roma. La introducción de un importante cambio de paradigma, como fue el aceptar
la libertad de cultos que permitió al cristianismo incorporarse libremente a la sociedad,
pudo salvar al Imperio de un colapso seguro. Con ese cambio oportuno, Constantinopla y
el Imperio de Oriente sobrevivieron 1.000 años luego de la caída de Roma.
Los cambios en el paradigma que parecen mostrar la alteración de las estructuras sociales
y comerciales del mundo de hoy siempre pueden jaquear algún concepto soberano o
adecuarlo a una situación más liberal vigente y esa nueva postura global debe ser tenida
especialmente en cuenta. Así ocurrió repetidamente en la historia universal cada vez que
el nivel de ilustración del hombre lo llevó a obviar esquemas alejados de lo racional obligando
a la libertad y a la necesidad a buscar el justo equilibrio.
[…] Una sociedad en que la libertad bajo leyes externas se encuentra unida, en el mayor grado
posible, con un poder irresistible, es decir, en que impere una constitución civil perfectamente
justa, constituye la tarea suprema que la naturaleza ha asignado a la especie humana […] (19).
Toda situación que genere u ofrezca situaciones estratégicas favorables debe ser aprovechada
para alcanzar el objetivo propio. El conflicto en el Atlántico Sur, que para el Almirante
Storni ya configuraba un serio problema estratégico, no pudo ser solucionado por años
dentro de los parámetros del Tratado de Westfalia (definición por suma cero) y ha costado
ya muchas vidas. Lo que hasta hoy no pudo arreglar el esquema estatal puro, tal vez lo
pueda solucionar el corporativo (definición por suma variable) o una síntesis entre ambas
posturas donde no puede quedar excluido el riesgo de una eventual escalada militar en la
configuración del empleo asimétrico de los medios.
Vale la pena intentar un acuerdo buscando la mediación de los Estados rectores, en particular
de los Estados Unidos a nivel global y del Brasil en el área de operaciones, previo a
cualquier otra medida. La no del todo esperada visita de Hillary Clinton al país para ofrecer
la mediación de su Estado y el apoyo latinoamericano logrado recientemente se pueden
calificar como un buen comienzo.
La adecuada y contribuyente provisión a la Defensa Nacional puede elevar significativamente
el riesgo de la operación al agresor y el costo operativo de la extracción del crudo
(seguros operacionales y eventual desplazamiento de medios militares) quitándole expectativas
económicas y políticas a la propuesta, en particular a la corporación que recibirá el
mismo mensaje de Fabio citado arriba.
Los cambios de paradigma, cuando son oportunos, son siempre la esperanza de una nueva
aurora, de un paradigma mejor. […] La dialéctica para encontrar, por enfrentamiento de
las posturas existentes, la mejor actitud consensuada, puede ser la mejor solución […] (20).
La usurpación del siglo XIX, en la geopolítica de la navegación a vela, puede terminar
racionalmente transformada en un arrendamiento temporario o una explotación consensuada
y retribuida dentro del contexto del nuevo paradigma global y de la tecnología corporativa
del siglo XXI.
Dos son las opciones en vista: (i) la del viejo paradigma westfaliano en búsqueda de la
posesión soberana con la amenaza del enfrentamiento armado para la que se debe proveer
a la defensa y (ii) la de las corporaciones-nación, en búsqueda de la obtención de utilidades
dentro de la variable comercial para la que conviene proveer a la defensa.
Muchos Estados globales, algunos vecinos, ya entraron en este esquema de consenso
comercial con un éxito destacable. Sepamos elegir, nuestro bienestar en este mundo
puede depender de ello. n
20 MALVINAS HOY: ESTADO VS. CORPORACIÓN Y LA PROVISIÓN A LA DEFENSA
(19)
Inmanuel Kant, Hacia la paz
perpetua, ladosur, Buenos
Aires, 2004, pág. 16.
(20)
Carlos Frasch, La decisión en
el caos, ITBA, IPN, Buenos
Aires, Argentina, pág. 152.
fUENTE:Centro Naval de Argentina.
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
INVITADO



Mensajes : 14687
Fecha de inscripción : 12/05/2010
Edad : 51

MensajeTema: Re: MALVINAS HOY, ESTADO VS COORPORACION Y LA PROVISION A LA DEFENSA   Mar 1 Jun 2010 - 17:41

Interesante documento analítico descriptivo,su propuesta es inteligente.Dudo que la otra parte tenga un ápice de inteligencia y astucia como para dejar crecer para que a su vez ellos crecer con un costo menor y expectativa de mayor generación de riquezas(acabo de escuchar por la radio que comienza una tercer empresa sus tareas en MLV)
Creo que la abaricia de las corporaciones que mueven a estos gobiernos,no comtenpla una integración a su propuesta.
Por lo pronto un proyecto de defensa creíble por parte de Argentina les haría más dificil y más cara las cosas.

Te felicito por tu aporte Leito,extenso,pero me lo leí de punta a punta.
Complace saber el grado intelectual y claridad de nuestra gente de mar.

Un abrazo.
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
 
MALVINAS HOY, ESTADO VS COORPORACION Y LA PROVISION A LA DEFENSA
Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba 
Página 1 de 1.
 Temas similares
-
» Unasur - Declaran “ilegal” la bandera de Malvinas - Impedirán que atraquen los buques
» buzo tactico malvinas 1982 escala 1/16
» Estado de conservacion
» 1º equipito para musica estereo, valvulas o estado solido?
» voluntarios de estado

Permisos de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
Interdefensa :: - HISTORIA MILITAR ARGENTINA - :: Malvinas, ayer y hoy-
Cambiar a: