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 Directiva de Política de Defensa Nacional. Decreto 1714/2009 parte 1

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oscarlivy



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Fecha de inscripción : 02/09/2010
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Localización : cap. federal

MensajeTema: Directiva de Política de Defensa Nacional. Decreto 1714/2009 parte 1   Sáb 4 Dic 2010 - 13:57

Me parecio muy interesante lectura. Saber que y porque hacemos las cosas..


MINISTERIO DE DEFENSA
Decreto 1714/2009
Apruébase la Directiva de Política de Defensa Nacional.
Bs. As., 10/11/2009
VISTO lo dispuesto por la Ley de Defensa Nacional Nº 23.554, la Ley de Reestructuración de
las Fuerzas Armadas Nº 24.948, la Ley de Ministerios Nº 22.520 (t.o. Decreto Nº 438/92) y
sus modificatorios, el Decreto Reglamentario Nº 727 del 12 de junio de 2006, la "Directiva
sobre Organización y Funcionamiento de las Fuerzas Armadas" aprobada por el Decreto Nº
1691 del 22 de noviembre de 2006, el "Ciclo de Planeamiento de la Defensa Nacional"
aprobado por el Decreto Nº 1729 del 27 de noviembre de 2007, la Doctrina Conjunta
vigente, y
CONSIDERANDO:
Que la Defensa Nacional es una obligación esencial e indelegable del Estado, donde deben
coincidir todos los esfuerzos necesarios para preservar los intereses vitales de la República.
Que la legislación vigente, particularmente la Ley de Defensa Nacional Nº 23.554 y la Ley de
Reestructuración de las Fuerzas Armadas Nº 24.948, establece lineamientos y prioridades
generales en la materia.
Que es política de estado ejercer la plena conducción política de los asuntos de la Defensa
Nacional, impartiendo directivas políticas claras que establezcan rigurosamente los criterios y
lineamientos a los que deberá ajustarse la Política de Defensa, la Política Militar y,
consecuentemente, la organización y el funcionamiento de las Fuerzas Armadas.
Que es voluntad política explicitar los principales lineamientos de la Política de Defensa
Nacional; en particular la concepción y el posicionamiento estratégico que, en materia de
Defensa, seguirá orientando y conduciendo las cuestiones de la Defensa Nacional.
Que en el impostergable proceso de modernización del Sistema de Defensa Nacional y del
Instrumento Militar puesto en marcha, el Ciclo de Planeamiento de la Defensa Nacional es
uno de los componentes más trascendentes a tales efectos, puesto que en el mismo se
identifican y determinan las instrucciones rectoras de la Política de Defensa, de la Política
Militar y de todos los subsistemas del Instrumento Militar, a saber, recursos humanos,
infraestructura, logística, material, formación, adiestramiento, organización, información y
doctrina.
Que este Planeamiento de la Defensa Nacional comienza en el más alto nivel de conducción
política del Estado a través de una Directiva de Política de Defensa Nacional, impartida por el
PODER EJECUTIVO NACIONAL a propuesta del MINISTERIO DE DEFENSA.
Que esta Directiva de Política de Defensa Nacional es el documento del más alto nivel de
Planeamiento, del que se derivan los principales lineamientos de la Política de Defensa y de
la Política Militar y, consecuentemente, el Planeamiento Militar Conjunto que será el
encargado del diseño del Instrumento Militar de la Nación.
Que, en función de algunas de las temáticas abordadas en esta Directiva de Política de
Defensa Nacional, el MINISTERIO DE DEFENSA ha realizado la consulta pertinente con el
MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES, COMERCIO INTERNACIONAL Y CULTO.
Que la DIRECCION GENERAL DE ASUNTOS JURIDICOS del MINISTERIO DE DEFENSA ha
tomado la intervención que le compete.
Que la presente medida se dicta en uso de las atribuciones emergentes del artículo 99,
incisos 2) y 12), de la CONSTITUCION NACIONAL.
Por ello,
LA PRESIDENTA DE LA NACION ARGENTINA
DECRETA:
Artículo 1º — Apruébase la "Directiva de Política de Defensa Nacional" que, como Anexo I,
forma parte del presente.
Art. 2º — Comuníquese, publíquese, dése a la DIRECCION NACIONAL DEL REGISTRO
OFICIAL y archívese. — FERNANDEZ DE KIRCHNER. — Aníbal D. Fernández. — Jorge E.
Taiana. — Nilda C. Garré.
ANEXO I
CAPITULO I
Diagnóstico y Apreciación del Escenario de Defensa Global y Regional:
En orden a una aproximación contextual en el marco de la cual se inserta la REPUBLICA
ARGENTINA y su sistema y política de defensa nacional, a continuación se describe y analiza,
desde el enfoque sectorial y específico de la defensa, el escenario mundial y regional, a los
fines de identificar situaciones, tendencias, riesgos y desafíos que deben ser necesariamente
ponderados a los efectos de la adecuada formulación y permanente actualización de la
Política de Defensa de la Nación.
En la actualidad se asiste a una creciente complejidad de las cuestiones de seguridad
internacional, en cuyo contexto se inscriben los asuntos de la defensa nacional,
caracterizados éstos por, entre otros tópicos, los protagonismos ascendentes de actores de
naturaleza no estatal e incluso no nacional, la emergencia de realidades elusivas para los
estados nacionales, la ausencia de consensos genuinos, inclusivos y colectivos en cuestiones
claves de los diferentes regímenes de seguridad (por ejemplo, la no proliferación de armas
de destrucción masiva), la coexistencia e interacción entre principios, prácticas y acciones
multilaterales, de consenso, cooperativas y en consonancia con el derecho internacional por
una parte y, por otra, los despliegues de políticas de poder y conductas unilaterales no
respetuosas del derecho internacional.
También se debe contemplar la irrupción de enfoques sobre la naturaleza "multidimensional"
del concepto de seguridad o las irresueltas tensiones generadas entre los deberes y
principios de la comunidad internacional (por ejemplo: el deber de custodia de los derechos
humanos y el deber de respeto por el principio de soberanía y no intervención en los asuntos
internos de los Estados).
El escenario global en materia de defensa y seguridad internacional presenta, entre otras
importantes características, una marcada asimetría interestatal respecto de las capacidades
militares de las naciones que componen el sistema internacional.
En términos estrictamente militares, sólo los ESTADOS UNIDOS DE AMERICA, detenta una
supremacía indiscutible, caracterizada por, entre otros elementos, un gasto de defensa que
equivale a más de la mitad del total mundial, un liderazgo incuestionable en lo que ha dado
en llamarse la "Revolución de los Asuntos Militares", una presencia militar a escala mundial
—más de CIENTO VEINTE (120) bases de diversa magnitud en todo el mundo, situadas
selectivamente en áreas y zonas estratégicas clave desde el punto de vista de sus intereses
vitales— y una efectiva capacidad para proyectar globalmente recursos militares y sostener
simultáneamente DOS (2) o más operaciones militares de envergadura en diferentes
regiones del orbe. En atención a este aspecto, se debe reseñar que, consecuentemente, la
agenda y el escenario internacional en materia de defensa y seguridad internacional se
encuentran manifiestamente condicionados por las conductas y las políticas desplegadas por
dicha nación.
Asimismo, cabe subrayar la existencia de áreas y de regiones claramente diferenciadas en
función de sus particulares, distintas y específicas realidades de defensa y seguridad
internacional. En efecto, en algunas de ellas, los factores y variables que configuran y
caracterizan las realidades en la materia pasan por rivalidades, conflictos y enfrentamientos
interestatales en desarrollo o altamente probables, la vigencia de concepciones militares
ofensivas, la puesta en ejecución de doctrinas de "ataques preventivos" y relaciones
signadas predominantemente por el balance de poder, altas probabilidades de resolución
militar de diferendos, esfuerzos por el mantenimiento o la obtención de significativas
cantidades de armas convencionales o de exterminio masivo o claros intervencionismos y
políticas de poder desplegadas por potencias regionales y extrarregionales, como es el caso
extremo de regiones del Medio Oriente o la del Sudeste Asiático.
En otras regiones del planeta, en cambio, como es el caso del ámbito sudamericano más
inmediato a la REPUBLICA ARGENTINA, la realidad en la materia se encuentra caracterizada
por la escasa posibilidad de conflictos interestatales con derivaciones militares, el
generalizado apoyo a las iniciativas de establecimiento de la región como una "zona de paz",
el compromiso extendido a los esquemas de seguridad colectiva regional y mundial o el
constatado incremento de medidas de confianza mutua y cooperación militar tanto
bilaterales como multilaterales.
Cabe destacar que, desde la perspectiva de la Defensa Nacional, debe ponderarse una
realidad que se registra a nivel global y se reproduce también a nivel regional, que es, la de
la persistencia de diferendos interestatales irresueltos en materia de soberanía territorial, así
como el mantenimiento de enclaves coloniales en diversas partes del mundo (por ejemplo,
para el caso argentino, las ISLAS MALVINAS), como también la existencia de grandes
espacios territoriales efectiva y potencialmente provechosos en materia de recursos
naturales, que serán objeto de reclamaciones soberanas en un futuro inmediato y que
podrían derivar en la asignación de nuevos ámbitos espaciales que deberán, necesariamente,
ser objeto del ejercicio efectivo de actos soberanos por parte de los Estados Nacionales.
Respecto del estado del sistema internacional en lo que específicamente se refiere a las
cuestiones de paz y de seguridad internacional, cabe señalar que luego de más de una
década inédita en lo que se refiere al auspicioso protagonismo desplegado por las Naciones
Unidas y a las expectativas generadas con motivo de ello, se han registrado en años
recientes importantes retrocesos para el sistema multilateral materializado en la
ORGANIZACION DE LAS NACIONES UNIDAS (ONU). En efecto, en los últimos años se asistió
a la regresión y al deterioro del sistema multilateral y del orden normativo internacional, con
un avance de las políticas unilaterales y de poder, en desmedro de las políticas multilaterales
y de consenso.
Sumadas a las cuestiones de naturaleza fundamentalmente interestatal, propias de una
perspectiva de seguridad internacional tradicional, en donde pesan de manera preponderante
la perspectiva diplomática y militar, se registran de manera creciente nuevos fenómenos,
procesos y actores que inciden en la agenda de seguridad internacional y se instalan como
desafíos a la seguridad, entendida ésta de manera integral.
Estas situaciones y problemáticas protagonizadas por actores que no necesariamente son
estatales —sino, preferentemente, de naturaleza más bien transnacional y/o intranacional—
requieren abordajes y formas de resolución que no pasan de manera exclusiva a través del
empleo de fuerzas armadas: las mismas, eventualmente, se constituyen en elementos de
apoyo para gestiones estatales más integrales.
Se trata de desafíos que no se ajustan a los patrones tradicionales de abordaje, resolución y
tratamiento en materia de seguridad internacional y defensa, como efectivamente fue regla
hasta hace poco más de dos décadas atrás; a saber aquellas situaciones de conflicto y/o
enfrentamiento interestatales o intermésticos derivadas de crisis alimentarias, competencias
por recursos escasos o riquezas naturales, confrontaciones étnicas, religiosas y/o raciales o
del desarrollo transfronterizo de actividades criminales tales como el terrorismo, narcotráfico,
tráfico de personas, tráfico de armas pequeñas, convencionales y de destrucción masiva,
entre otros.
Asimismo, no pueden dejar de contemplarse y ponderarse un conjunto de circunstancias y
acontecimientos que, con diferentes alcances y desde distintas perspectivas, pueden
contribuir a generar situaciones de características tales que demanden y/o requieran de los
estados nacionales la necesidad de disponer de elementos militares para contribuir en su
gestión y contención, tales como catástrofes naturales y/o situaciones de emergencias
humanitarias provocadas por causas diversas. Estas circunstancias, pueden significar el
empleo de las Fuerzas Armadas en un amplio espectro de actividades operacionales, sea
como tales, o bien, en función de las actividades subsidiarias que éstas desempeñan al
servicio y requerimiento del Estado.
En este sentido, como una de las materializaciones posibles de lo precedentemente afirmado,
cabe señalar que en los últimos años se ha registrado a nivel mundial una intensa
cooperación entre fuerzas armadas tendiente a la superación de emergencias humanitarias y
desastres naturales. Como ejemplo de ello, puede destacarse el caso de la propia REPUBLICA
ARGENTINA que, durante el año 2007, contribuyó a través de un empleo intensivo y
sostenido de sus Fuerzas Armadas en apoyo a situaciones de catástrofes humanitarias de
gran magnitud en diversos países de la región, particularmente, en las ocurridas en las
hermanas REPUBLICAS de BOLIVIA, del PERU y del ECUADOR, con recursos que involucraron
a más de CUATROCIENTOS (400) hombres, helicópteros, aviones de transporte mediano y
pesado, lanchas y plantas potabilizadoras. Estas acciones se desplegaron al margen de las
operaciones de mantenimiento de paz y de observación militar que cumplen las Fuerzas
Armadas por disposición del PODER EJECUTIVO NACIONAL en el marco del compromiso de la
Nación con la ORGANIZACION DE LAS NACIONES UNIDAS y haciendo uso de capacidades
específicas disponibles en las Fuerzas Armadas propias para el cumplimento de sus
funciones.
El Escenario Regional en Materia de Defensa:
El escenario sudamericano en materia de defensa experimentó en el transcurso de los
últimos VEINTICINCO (25) años trascendentes transformaciones, la mayoría de las cuales
estuvieron directamente relacionadas con la desaparición del orden internacional propio de la
Guerra Fría (1947-1991), aunque otros cambios de sustancial importancia en el presente, en
especial desde la perspectiva de la defensa, se originaron, apoyaron o respondieron a
dinámicas que poca relación tuvieron con el fin del ciclo bipolar y sí estuvieron relacionadas
con procesos políticos y económicos iniciados durante la primera mitad de los años ‘80, tales
como la restauración democrática generalizada y el incremento de la interacción económica,
comercial, productiva y de infraestructura y comunicaciones.
El despliegue de estos factores enmarcó, posibilitó y/o promovió, en términos de un proceso
sinérgico, una generalizada dinámica de distensión, diálogo, cooperación, concertación e
integración entre los estados de la región, particularmente entre las naciones de la subregión
del cono sur, geografía ésta donde se han registrado de manera mucho más profunda los
positivos avances de estos cambios en las últimas DOS (2) décadas.
Se registró, así, un encadenamiento entre los procesos anteriormente mencionados y la
progresiva disminución de las percepciones de amenazas y competencias estratégicas y
militares mutuas, matriz que caracterizó la relación entre estos países durante prácticamente
la totalidad del siglo XX. De hecho, esta nueva dinámica abrió paso al inicio de procesos de
establecimiento de medidas de confianza mutua y a una interacción y cooperación en
materia militar que no encuentra precedente desde la configuración de los estados
nacionales en el siglo XIX. Estas nuevas interacciones se consolidaron especialmente en el
ámbito subregional del cono Sur, entre las REPUBLICAS de ARGENTINA, de CHILE y
FEDERATIVA DEL BRASIL.
En efecto, el actual escenario de defensa y seguridad regional, en especial en la subregión
sudamericana del cono Sur, se caracteriza por un conjunto de situaciones y tendencias, que
entre las más relevantes, registra a las siguientes:
a) El generalizado compromiso con los esfuerzos y los intentos tendientes a la preservación
del status regional de zona libre de armas nucleares, químicas y biológicas, consagrado a
través de múltiples declaraciones regionales, tratados y resoluciones de la ORGANIZACIÓN
DE ESTADOS AMERICANOS (OEA), como así también respetuosa del derecho internacional y
de los principios de solución pacífica de controversias, al tiempo que se constata y reafirma
en ella la existencia extendida de políticas de defensa orientadas por el principio de legítima
defensa y de concepciones y "actitudes estratégicas" de carácter defensivas.
b) El afianzamiento de las alternativas de carácter diplomático y de concertación para la
resolución pacífica y negociada de los diferendos y conflictividades interestatales, con
explícita renuncia a las alternativas de resolución militar de los mismos.
c) El incremento y sostenimiento de medidas de cooperación y de fomento de la confianza y
la seguridad tanto bilaterales cuanto multilaterales (tanto de nivel político como militar),
entre las que se cuentan, por ejemplo, las iniciativas de transparencia en los gastos militares
(a través de los mecanismos multilaterales sobre Información en materia de Gastos Militares
y de Transferencias de Armas Convencionales, sistema estandarizado de la ORGANIZACION
DE LAS NACIONES UNIDAS (ONU) y Registro de Armas Convencionales, respectivamente),
ejercicios combinados entre las diversas Fuerzas Armadas de la región o iniciativas para
instrumentar institucionalmente el diálogo y la concertación política en materia de defensa.
En este contexto se debe inscribir el reciente establecimiento de la fuerza conjunta y
combinada "Cruz del Sur" para operaciones de mantenimiento de la paz entre la REPUBLICA
ARGENTINA y la REPUBLICA DE CHILE.
d) Un compromiso generalizado con los esquemas de seguridad colectiva global y regional (la
región aporta casi el DIEZ POR CIENTO (10%) del personal de operaciones de paz de la
ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS (ONU) desplegados a nivel mundial) y una
tendencia hacia un sostenimiento del compromiso futuro en el ámbito regional-continental,
de lo cual la REPUBLICA DE HAITI es el ejemplo inmediato, al margen de la colaboración que
la mayoría de los estados regionales realiza, como se mencionara precedentemente, con los
despliegues de la ONU registrados en casi toda la geografía del orbe.
En este sentido se debe destacar que la mayor parte de los países de la región y en
particular aquellos localizados en la cercanía geográfica de la REPUBLICA ARGENTINA, como
la REPUBLICA DE CHILE, la REPUBLICA FEDERATIVA DEL BRASIL y la REPUBLICA ORIENTAL
DEL URUGUAY, han desarrollado organizaciones específicas para la formación y capacitación
del personal para operaciones de paz.
e) La existencia de bajos niveles de gasto en materia de defensa, enfocado ello desde un
punto de vista comparativo con otras geografías del mundo. Más allá de algunos casos
puntuales de modernización de equipamiento y adquisición de nuevos sistemas de armas,
cabe señalar que, los presupuestos de defensa, en la casi mayoría de los estados regionales,
se encuentran destinados en buena medida al rubro personal. Respecto de las adquisiciones
señaladas, las mismas se refieren centralmente a la sustitución y actualización de sistemas
de armas y equipamiento militar, y esto, a su vez, se efectúa en el marco de un contexto
estratégico signado por el diálogo y que no responde a situaciones de competencias ni de
balance de poder.
f) Asimismo, no debe dejar de destacarse, la existencia de una diferenciación creciente a
nivel sudamericano de dos realidades subregionales signadas por distintas dinámicas en
materia de defensa y de seguridad internacional, más allá de la relativa "homogeneidad"
general de las situaciones y desafíos que se presentan a la región Sudamericana en su
conjunto.
En efecto, definidas más que por su ubicación geográfica, por la similitud de sus
características y procesos, se diferencian, por un lado, una subregión Andina y, por otro, una
subregión del Cono Sur. En términos generales, puede afirmarse que en varias de las
naciones de la subregión Andina se registran dinámicas y graves desafíos a la seguridad,
protagonizados particularmente por las actividades del narcotráfico, la insurgencia o el
accionar de grupos armados paramilitares. Además se registran en esta subregión latentes
conflictos interestatales derivados de causas diversas, tales como: persistentes diferendos
limítrofes, dificultades para implementar acciones cooperativas en la gestión de asuntos de
seguridad de carácter transnacional y también por el mismo círculo vicioso de la
desconfianza provocadas por la propia vigencia de estas dinámicas, cuadro general que
resulta en un escenario y tendencia a la inestabilidad estratégica militar. La reciente
situación de conflicto entre la REPUBLICA DE COLOMBIA y la REPUBLICA DEL ECUADOR da
cuenta de este estado de situación en esta subregión Sudamericana.
En las naciones del Cono Sur, por su parte, el escenario en materia de defensa y seguridad
internacional es, como se destacara anteriormente, mucho más estable y carente de las
dinámicas negativas señaladas en la materia para la subregión Andina.
g) Es preciso también señalar que la consolidación general de las prácticas de cooperación
creciente no ha supuesto en modo alguno la renuncia de los países a estructurar, disponer y
organizar un dispositivo militar que les permita asegurarse una capacidad de defensa
autónoma. El riesgo de la violencia, que aparece asociado a la dinámica de las relaciones
interestatales, sigue configurando un elemento de peso a la hora de explicar el hecho de
que, prácticamente, ningún estado nacional esté dispuesto a renunciar voluntaria y
unilateralmente a sus capacidades soberanas de defensa.
Todo ello otorga fundamento al carácter permanente e indelegable de la misión primaria
encomendada a las Fuerzas Armadas y pone de manifiesto, a la vez, el desafío implícito que
supone recrear un sistema basado exclusivamente en la identificación, promoción y
consolidación progresiva de un conjunto integrado de capacidades requeridas para asegurar,
de modo permanente, la defensa nacional.
Es en este marco, que debe recordarse la última guerra convencional entre países
latinoamericanos, registrada durante 1995 entre la REPUBLICA DEL PERU y la REPUBLICA
DEL ECUADOR y conocida como "Guerra del Cóndor". Originada en diferendos limítrofes y
con características de enfrentamiento "limitado", tanto en razón de la magnitud de los
medios militares empleados como también en función del alcance del territorio afectado de
manera concreta en las acciones bélicas. En esa ocasión, cabe mencionar también, se
registró una rápida y relativamente eficiente capacidad de respuesta de las naciones de la
región con su correspondiente correlato referido al despliegue de observadores militares en
la zona de conflicto.
h) Finalmente, no puede dejar de puntualizarse la existencia de circunstancias y procesos
vinculados al desarrollo de situaciones de naturaleza no militar, que eventualmente han
demostrado capacidad para incidir de manera significativa en la seguridad en el ámbito
internacional y que se han manifestado con particular énfasis en la región, tales como
diversas modalidades de criminalidad organizada.
Al respecto, se debe señalar que en el caso de la República Argentina este tipo de situación
es atendida por organismos policiales, de seguridad y de inteligencia específica, conforme la
legislación vigente en la materia. La eventual intervención de las Fuerzas Armadas en
circunstancias asociadas a estos casos, se encuentra estrictamente regulada por la Ley Nº
24.059 de Seguridad Interior y de ninguna manera podrá incidir ello en aspectos
relacionados con la doctrina, organización, equipamiento, capacitación e inteligencia de
dichas instituciones castrenses.
CAPITULO II
Política de Defensa Nacional: Concepción y Posicionamiento Estratégico de la REPUBLICA
ARGENTINA en Materia de Defensa:
En coherencia con los postulados y valores esenciales que inspiran el ordenamiento interno y
las relaciones exteriores de la REPUBLICA ARGENTINA, la Política de Defensa de la Nación se
encuentra fundada en el inequívoco respeto y promoción de la democracia, los derechos
humanos, la autodeterminación de los pueblos, la vocación por la paz y la justicia, el apego
al derecho internacional y al sistema multilateral como instrumentos centrales para regular
las relaciones nacionales y resolver las controversias entre los Estados y también en la firme
convicción de la importancia irremplazable que posee la cooperación interestatal como medio
de construcción y consolidación de la paz y la seguridad internacional.
Consecuentemente con ello, desde hace ya tiempo, la REPUBLICA ARGENTINA suscribió
todos los Tratados que proscriben la producción, el desarrollo y el almacenamiento de
cualquier tipo de arma de destrucción masiva, participando activamente del régimen
internacional de no proliferación, consolidando su carácter de actor responsable de la
comunidad internacional, así como también rechazando los procedimientos de carácter
unilateral, las prácticas intervencionistas y toda conducta internacional que no se ajustara a
los criterios que en materia de paz y seguridad establece la Carta de las Naciones Unidas.
En este sentido, es central destacar que la concepción, el posicionamiento y la actitud
estratégica que conforman la Política de Defensa de la Nación encuentran en el concepto de
"legítima defensa" el criterio esencial y ordenador sobre el cual se estructura todo el sistema
de defensa del Estado Argentino.
En efecto, la REPUBLICA ARGENTINA sostiene un modelo de defensa de carácter "defensivo",
de rechazo y oposición a políticas, actitudes y capacidades ofensivas de proyección de poder
hacia terceros Estados, en el cual la concepción y la disposición estratégica, la política de
defensa y su consecuente política militar, diseño de fuerzas y previsión de empleo y
evolución del instrumento militar, se encuentra estructurada según el principio de legítima
defensa ante agresiones de terceros Estados.
Este modelo de defensa argentino, enteramente previsible en términos de concepción
estratégica y cabalmente "defensivo" en términos de su diseño de fuerzas y de la disposición
de sus capacidades, asume a la Defensa Nacional según el esquema clásico y en coherencia
con el ordenamiento normativo vigente, según el cual, el Sistema de Defensa debe conjurar
y repeler mediante el empleo de las Fuerzas Armadas, instrumento militar de la Defensa
Nacional, toda agresión externa militar, a fin de garantizar y salvaguardar de modo
permanente la soberanía, independencia y autodeterminación de la Nación, su integridad
territorial y la vida y libertad de sus habitantes.
Asimismo, la concepción argentina en materia de Defensa, también se funda en el
reconocimiento de la importancia que detenta la cooperación interestatal y la dimensión
multilateral en defensa y seguridad como genuinos instrumentos complementarios de la
política de defensa propia.
En este sentido, en un mundo crecientemente interrelacionado e interdependiente, la
REPUBLICA ARGENTINA concibe su defensa en la doble dimensión "autónoma" por un lado, y
"cooperativa" por otro, esto es, la propia política de defensa de la Nación, su diseño de
fuerzas y sus capacidades no ofensivas hacia terceros Estados, se vincula y complementa
según la concepción y el posicionamiento estratégico argentino con la dimensión y los
compromisos multilaterales, tanto de nivel subregional, cuanto regional y también global. En
este espíritu, la Argentina participa de modo activo y constructivo en las consultas tendientes
al futuro establecimiento de un órgano de Defensa Sudamericano en el marco de la UNION
DE NACIONES SURAMERICANAS (UNASUR).
En efecto, la paz y la seguridad de las naciones son objetivos y realidades cada vez más
interdependientes de las condiciones internacionales globales de paz y seguridad, por lo cual,
la política de defensa nacional reconoce y adhiere a los postulados que reclaman mayor y
creciente cooperación internacional en la materia. De la misma forma que la NACION
ARGENTINA asumió sus responsabilidades respecto de la paz, la defensa y la seguridad
internacional a través de su contribución al sistema de Seguridad Colectiva estructurado en
torno a las Naciones Unidas, la política de defensa argentina también continuará
comprometida con el afianzamiento y la consolidación de las prácticas y de las políticas de
cooperación militar y de defensa que a nivel regional y, particularmente, subregional se
registran en Sudamérica.
Es política de estado profundizar, a nivel regional, la cooperación en materia militar y de
defensa y, al mismo tiempo, avanzar, según las voluntades de los estados vecinos, en la
construcción de un sistema de defensa subregional que trascienda los niveles de confianza
mutua ya alcanzados y permita acceder a estadios cualitativamente superiores a los que la
cooperación militar y de defensa de la subregión han logrado hasta el presente, a fin de
asegurar las condiciones que contribuyan a garantizar el mantenimiento futuro de la paz.
En este sentido, y a partir de ello, es objetivo de la Política de Defensa Nacional continuar
avanzando en procura de afianzar crecientes niveles de seguridad y defensa así como
también continuar contribuyendo a la consolidación de la estabilidad y previsibilidad política
estratégica subregional, regional y, consecuentemente, mundial.
De manera específica y particularizada, no puede dejar de señalarse que la Política de
Defensa de la REPUBLICA ARGENTINA ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre
las ISLAS MALVINAS, GEORGIAS DEL SUR Y SANDWICH DEL SUR y los espacios marítimos e
insulares correspondientes, por ser éstos parte integrante del territorio nacional; asimismo,
cabe también señalar que la recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la
soberanía, conforme a los principios del derecho internacional, constituyen un objetivo
permanente e irrenunciable del pueblo argentino: en este sentido se debe remarcar que el
Gobierno Argentino ha privilegiado la búsqueda de la reanudación de las negociaciones sobre
la soberanía, persistiendo ante los organismos internacionales, regionales y la comunidad
internacional en el llamado al REINO UNIDO DE GRAN BRETAÑA E IRLANDA DEL NORTE para
reanudar las mismas, de conformidad con las resoluciones y declaraciones de la
ORGANIZACION DE LAS NACIONES UNIDAS (ONU) y la ORGANIZACION DE LOS ESTADOS
AMERICANOS (OEA).
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oscarlivy



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Fecha de inscripción : 02/09/2010
Edad : 54
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MensajeTema: Re: Directiva de Política de Defensa Nacional. Decreto 1714/2009 parte 1   Lun 6 Dic 2010 - 9:03

En un total acuerdo con el plan militar, salio esta comunicacion de MINDEF,

lo que se escribio se cumplio.

3/12/2010 INFORMACIÓN DE PRENSA Nº 427/10 GARRÉ VIAJA A NUEVA YORK PARA PRESENTAR A LA ONU LA FUERZA DE PAZ CONJUNTA CON CHILE “CRUZ DEL SUR”

La ministra de Defensa, Nilda Garré, viajará el domingo próximo a Nueva York para firmar junto a su par de Chile, Jaime Ravinet, el Memorando de Entendimiento de la Fuerza de Paz Binacional “Cruz del Sur”.

En ese acto, que se realizara el martes en la sede de la ONU, con la firma del documento ambos ministros pondrán a disposición esta fuerza de paz combinada y conjunta, culminando así un proceso de cinco años de planeamiento, conformación, desarrollo de doctrina, alistamiento, equipamiento y entrenamiento.

Previamente, el lunes a las 15 la ministra Garré y su colega Ravinet darán una conferencia en la New School University sobre el modelo argentino de modernización del área de Defensa; y el sistema de Defensa chileno y la fuerza Cruz del Sur, respectivamente.

Garré asistirá acompañada por el secretario de Asuntos Internacionales para la Defensa, Alfredo Forti; y por el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, brigadier general Jorge Chevalier.

Cumbre Iberoaméricana

La ministra Garré participará en el día de hoy junto a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner de la inauguración oficial de la XX Cumbre Iberoaméricana que se desarrollará en la ciudad de Mar del Plata con la presencia de jefes de Estado y de Gobierno de la región hasta el sábado, día de su clausura.


Buenos Aires, 3 de diciembre de 2010



PRENSA:
Tel: 4346-8836 al 40
Azopardo 250, piso 13 - Capital Federal - República Argentina
E-mail: prensa@mindef.gov.ar


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MensajeTema: Re: Directiva de Política de Defensa Nacional. Decreto 1714/2009 parte 1   Miér 8 Dic 2010 - 17:24

Shocked Hola Oscar...habras leido que Nilda tuvo que suspender el viaje a N.Y. por enfermedad...el Chileno fue solo..? o van a reprogramar el viaje para ir juntos...sabes algo..??
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MensajeTema: Re: Directiva de Política de Defensa Nacional. Decreto 1714/2009 parte 1   Hoy a las 9:28

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